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Analisis | Análisis de cómics

Análisis: Curse Words #1

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Por: Germán Perrotta

¿Esconderse porque uno tiene poderes mágicos? No gracias, Harry.

¿Qué sucedería si una persona con poderes mágicos viviera en el mundo actual? Esa es la pregunta que contesta la dupla creativa compuesta por el artista Ryan Browne y el guionista Charles Soule dentro de este nuevo lanzamiento de Image.


Si esperaban que esa premisa fuese tomada con una seriedad extrema para contar un relato con tintes realistas, me alegra informarles (o lamento, si eso era lo que querían) que no es el caso. Los autores nos dejan claro desde el principio que el absurdo va a reinar en el transcurso del cómic, ya sea por los diálogos y por los dibujos.

La historia arranca con un mago proveniente de otra dimensión en la que la sociedad como la conocemos no existe y en donde la esclavitud es moneda corriente. Nuestro protagonista tiene la misión de traer el apocalipsis pero durante su transcurso en la ciudad de Nueva York se da cuenta de que todo es diferente. No hay brutalidad como en su mundo, las personas son libres, la tecnología es avanzadísima. En resumen, podríamos decir que descubre lo mejor de un estado democrático y del capitalismo Todas estas cosas lo hacen dudar del propósito para el que fue enviado y más aún cuando descubre que la magia aquí no existe. Al darse cuenta de esto hace lo que cualquiera haría con sus poderes. No, ayudar a las personas de forma altruista no es una opción, recordemos que venía de un lugar espantoso en el que él tampoco era una buena persona.  En cambio decide hacer guita, convertirse en un su propio jefe y olvidarse de su misión.

Hasta ahora no dije como se llama es porque quiero preservar su verdadera identidad, pero si les voy a contar que su nombre elegido para vivir entre nosotros es Wizord. No voy a profundizar en Margaret, su acompañante koala parlante, el look hipster que el mago adopta ni en el músico que le pide que lo convierta literalmente en platino. Les dije que el humor ridículo tenía un lugar importante en la historieta. Wizord es un protagonista súper gris (no como Gandalf) y su estadía en nuestro mundo va a comenzar a traerle problemas a todos.

El guión de Soule está lleno de díálogos graciosísimos súper creativos pero no se olvida de darnos un trasfondo acerca del pasado del personaje, hace que todas las páginas estén cargadas de información. No sé si era la intención de Soule, pero nos obliga a leerlo al menos un par de veces para que no se nos escape ningún detalle. Tira mil puntas y no podemos identificar cuál de ellas será la elegida para el futuro de la trama. Eso me gusta, en especial en un primer número.

Podría seguir hablando bien del escritor, pero el trabajo que más me gustó es el llevado a cabo por el dibujante Ryan Browne, el colorista Jordan Boyd y el letrista Crank. Si nombro a todos es porque ellos compusieron God Hates Astronauts, una gema gloriosa llena de ideas novedosas, rarísimas y ridículas que no supo tener la popularidad que mi a juicio merece. Acá tampoco decepcionan y creo que se superan. Cuando el arte te hace dejar de prestarle atención a la conversación, ya sea por un segundo, hay dos opciones. Una que sea horrible y la otra es que sea buenísima. Acá gana la segunda alternativa por escándalo. Todos los personajes están llenos de características físicas distintivas, las escenas que tienen como protagonistas a la acción y a la magia son excelentes, ya sea por la puesta en página como por los colores saturados que Boyd les brinda.

Curse Words #1 es un viaje frenético que arranca a mil por hora y que no frena nunca. Supongo que este ritmo con el que muchos no van a estar cómodos va a bajar en los próximos números, pero si sigue como en este, Image tiene otro éxito asegurado para el 2017.

Veredicto 9 de 10.