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10 buenas películas en las que gana el malo

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Por: Jessica Blady

Los villanos se salen con la suya y nos regalan grandes historias.

¿Quién dijo que el villano nunca gana? Es verdad que la larguísima historia del séptimo suele favorecer al héroe protagonista, aunque hay excepciones y, a pesar de que nos pone los pelos de punta, disfrutamos cuando el malo se sale con la suya.

No estamos defendiendo la mala onda de esta gente, ni mucho menos, pero resulta interesante ver lo que ocurre cuando los buenos llevan las de perder y los finales no son color de rosa. Las mejores películas rompen con los esquemas y diluyen las líneas entre el bien, el mal y todo lo que hay en el medio. Ojo, estos tipos que listamos son de temer, mucho más interesantes y “justificados” que por sólo llevar el mote de ser “el malo de la película”. 

  • 10
    Primicia Mortal (Nightcrawler, Dan Gilroy, 2014)
    El guionista Dan Gilroy –“El Legado de Bourne” (The Bourne Legacy, 2012)- debuta tras las cámaras con este thriller oscurísimo (y bastante satírico) sobre el extraño submundo del periodismo policial en las calles de Los Ángeles, que esconde morbo y primicias dispuestas a convertirse en la exclusiva de los noticieros matutinos. Louis Bloom (Jake Gyllenhaal) es un ladrón de medio pelo, pero con muchas aspiraciones, que ve en esta forma de vida una prometedora carrera para su futuro. Lou es tan astuto como escalofriante, un tipo sin moral, capaz de cualquier cosa por lograr una imagen impactante. Acá, la sangre marca la importancia de la noticia en una sociedad que prefiere saber cuantos muertos hubo en un accidente antes que el pronóstico del tiempo. En este ámbito Bloom pasa de ser una mosquita muerta al tipo más maquiavélico y manipulador que se haya visto, una revelación que se hace camino ante nuestros ojos, minuto a minuto, sin poder hacer nada al respecto.
  • 9
    Sin Lugar para los Débiles (No Country for old Men, Ethan y Joel Coen, 2007)
    Poco y nada se puede hacer contra un asesino que no muestra ningún signo de remordimiento o compasión por el resto de los seres humanos. Anton Chigurh (Javier Bardem) es un psicópata hecho y derecho, un matón imparable que acaba con casi todo lo que se le cruza por su camino. Claro que hay excepciones: aquellos que no representan una amenaza hacia su persona o los que tienen el potencial de convertirse en criminales tan despiadados como él. En muchos casos, la suerte de algunos queda librada a la cara o cruz de una moneda, que termina decidiendo si esa muerte vale realmente su tiempo y esfuerzo. Chigurh es sólo la punta del iceberg de este thriller criminal, carente de humor y bastante depresivo. La violencia es la verdadera villana de esta historia y todos caen en esa espiral sin control que todo lo absorbe.
  • 8
    Pecados Capitales (Se7en, David Fincher, 1995)
    1995 fue el año en que Kevin Spacey se graduó de HdP cinematográfico. Hay un motivo muy particular por el cual el actor no aparece en los títulos de la película, básicamente, para que los espectadores no queden influenciados por el personaje de “Los Sospechosos de Siempre” y entren como por un tubo en el inquietante relato que presenta este oscuro thriller psicológico. Somerset (Morgan Freeman) y Mills (Brad Pitt) ya tenían suficiente lidiando con este asesino en serie tan metódico y siniestro que basa sus crímenes en los siete pecados capitales. La secuencia final en el desierto es el sumun de un villano que tiene toda la delantera y, a pesar de que sus opciones futuras no son esperanzadoras (la cárcel o la muerte), se lleva las de ganar de la mano de una serie de eventos desencadenantes que sólo traen caos, violencia y desdicha a los protagonistas, y para él muchas satisfacciones.
  • 7
    Memento, Recuerdos de un Crimen (Memento, Christopher Nolan, 2000)
    Leonard Shelby (Guy Pearce) no es un villano per se, pero tampoco es un héroe. Todos caemos bajo los influjos de este pobre tipo que, a pesar de su “condición” (falta de memoria a corto plazo), trata de vengar el asesinato de su esposa, pero hay mucho más allá de ‘John G’ y todos esos tatuajes. Acá hay mucha culpa y Lenny decidió mentirse a sí mismo -y Christopher Nolan a todos nosotros-, aunque esto no lo podemos deducir hasta el final (principio) de la película. Cada uno puede creer lo que quiere, pero hay una realidad: Leonard cumplió su cometido largo tiempo atrás, pero incapaz de ponerle fin a su desdicha, eligió (sí, hay una elección clarísima al quemar la foto y perseguir a una nueva víctima) permanecer en su loop infinito de dolor, negación y violencia. Un personaje complejísimo que de víctima no tiene absolutamente nada.
  • 6
    Los Sospechosos de Siempre (The Usual Suspects, Bryan Singer, 1995)
    “El truco más grande que haya logrado el Diablo fue convencer al mundo de que no existía”. Casi desde el principio, Verbal Kint (Kevin Spacey) nos tira pistas sobre la verdadera identidad de uno de los villanos más terribles que se hayan conocido, pero claro, somos espectadores y nos gusta que nos mientan. El “narrador” es el amo y señor de esta truculenta historia policial, uno que nos lleva por el camino que a él más se le antoja. Así, Keyser Söze se convierte en uno de los antagonistas más impresionantes del séptimo arte, y Spacey se hace querer y odiar casi por partes iguales. “Los Sospechosos de Siempre” es un rompecabezas lleno de baches e inconsistencias (a propósito) que adquiere verdadero significado, apenas, en los últimos minutos. Una ficción dentro de otra ficción donde los buenos nunca tuvieron la mínima posibilidad de éxito. Una pizarra nos revela lo fácil que caímos en la trampa y luego, como el Diablo, Söze se desvanece sin dejar rastro.
  • 5
    Brazil (Terry Gilliam, 1985)
    Sam Lowry (Jonathan Pryce) es un eficiente tecnócrata en busca de la mujer de sus sueños. La vida transcurre entre su trabajo de tercera categoría y su pequeño departamento, en una sociedad distópica impulsada por el consumismo y una excesiva confianza en las maquinarias. Un error de tipeo provoca la detención de un ciudadano inocente, y el papeleo que deviene de ello le complica la existencia a tal punto a nuestro héroe, que termina convirtiéndose en una amenaza para el sistema. Convertido en enemigo público, Sam es capturado y torturado como si fuera un terrorista peligroso. Por suerte, los miembros de la resistencia logran rescatarlo y, así, termina sus días viviendo feliz para siempre junto a su amor, en medio de una casita del campo. Este final sería hermoso y esperanzador si no fuera por el hecho de que sólo ocurre en la mente de Lowry, totalmente quebrado y en estado catatónico.
  • 4
    El Bebé de Rosemary (Rosemary's Baby, Roman Polański, 1968)
    Roman Polanski hace su debut en los estados Unidos de la mano del bestseller de Ira Levin y triunfa con uno de los films de terror psicológico más perdurables y distinguidos de todos los tiempos. El director logra recrear cada atmósfera espeluznante y captar nuestra atención sin necesidad de gore o violencia explicita, aunque con mucha “sensualidad” y una muy detallista y estilizada puesta en escena. Rosemary y Guy Woodhouse son la parejita ideal, pero todo se complica cuando se mudan a un coqueto edificio de departamentos, conocen a sus extraños vecinos y (SPOILER ALERT) el marido hace un pacto con el Demonio. En resumen: la chica termina dando a luz al hijo de Satanás sin poder hacer nada al respecto, más allá de convertirse en una mamá cariñosa para el pequeño monstruo. Si no pueden contra ellos, úneteles.
  • 3
    Corazón Satánico (Angel Heart, Alan Parker, 1987)
    Escrita y dirigida por Alan Parker, la película -basada en la novela de William Hjortsberg “Falling Angel”- es muy difícil de encasillar dentro de un sólo género. Aunque se acerca al thriller de suspenso, también contiene elementos de terror psicológico y la atmósfera densa y oscura de un policial negro. Harry Angel (Michey Rourke) es contratado para localizar a un hombre que, al parecer, no quiere ser encontrado. Las pistas lo llevan hasta Nueva Orleans, donde pronto se ve envuelto en un extraño universo de vudú y satanismo, en el que nada es lo que parece. Claro, el hombre misterioso resulta ser el mismísimo Diablo (Robert De Niro), haciendo de las suyas para reclamar el alma inmortal de Angel, en realidad, un poderoso hechicero que la intercambió por un poco de fama y luego no quiso cumplir el contrato. La moraleja: nunca hagan tratos con el Demonio.
  • 2
    Batman: El Caballero de la Noche (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008)
    Si quieren, en otra ocasión, discutimos profundamente si estamos ante una película del Caballero Oscuro o no. Por lo pronto, nos quedamos con esta aventura superheroica que rompió los convencionalismos del género… y unos cuantos récords de taquilla. En un mundo ideal: el héroe salva el día y se queda con la chica, el malo termina tras las rejas y todos viven felices para siempre. Claro que esta es una historia pergeñada por Christopher Nolan donde el payaso del crimen se lleva todas las de ganar y el disfrute, Batman decide hacer lo necesario por su ciudad y aceptar la culpa por las atrocidades cometidas por Harvey Dent. Acá, el héroe se convierte en un fugitivo perseguido, la ‘chica’ vuela por los aires y la audiencia sale del cine con un enorme vacío en su interior y esa sensación de “todo mal”. ¿Querían finales felices? Para eso está Marvel, muchachos.
  • 1
    El Imperio Contraataca (The Empire Strikes Back, Irvin Kershner, 1980)
    Si acomodamos la saga intergaláctica en orden episódico y no cronológico, ahora sabemos que el malo venía ganado desde hace rato, por así decirlo. “La Guerra de las Galaxias” (Star Wars, 1977) termina con una pequeña esperanza en el horizonte (¡je!), aunque el emperador y los malos sigan gobernado este universo; pero no conformes con hacernos sufrir a lo largo de toda la segunda entrega (léase Episodio V), Irvin Kershner y compañía nos dejan en ascuas y con uno de los finales más agridulces de la historia del cine. Un Han Solo congelado en carbonita, una “revelación” que nos tira el alma al piso y el brazo de Luke cayendo hacia el infinito junto con la “buena imagen” que tenía de su papá. Todas pálidas y, aunque el villano se lleva las de ganar, sigue siendo la mejor película de la franquicia. ¿O es justamente por ello?

1. Primicia Mortal (Nightcrawler, Dan Gilroy, 2014)

El guionista Dan Gilroy –“El Legado de Bourne” (The Bourne Legacy, 2012)- debuta tras las cámaras con este thriller oscurísimo (y bastante satírico) sobre el extraño submundo del periodismo policial en las calles de Los Ángeles, que esconde morbo y primicias dispuestas a convertirse en la exclusiva de los noticieros matutinos. Louis Bloom (Jake Gyllenhaal) es un ladrón de medio pelo, pero con muchas aspiraciones, que ve en esta forma de vida una prometedora carrera para su futuro. Lou es tan astuto como escalofriante, un tipo sin moral, capaz de cualquier cosa por lograr una imagen impactante. Acá, la sangre marca la importancia de la noticia en una sociedad que prefiere saber cuantos muertos hubo en un accidente antes que el pronóstico del tiempo. En este ámbito Bloom pasa de ser una mosquita muerta al tipo más maquiavélico y manipulador que se haya visto, una revelación que se hace camino ante nuestros ojos, minuto a minuto, sin poder hacer nada al respecto.
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