Publicado el

Ránking | Viaje al pasado

10 cosas que sólo recuerda el gamer de MS-DOS

Volver a la home

Por: Maximiliano Baldo

Tags: msdos
Ser Gamer de PC en la era pre-internet era un desafío. Si no, mirá este listado

Esta es una de esas oportunidades en la que hay que mostrar el documento de identidad y admitir que uno ya está un poco viejo; y no es que 35 años sea mucha edad, pero, en términos de Gaming, las pasadas tres décadas y media muestran un salto tecnológico brutal. Tanto es así que muchos de ustedes, malditos jóvenes insurrectos y mimados, no tienen ni la más remota idea de lo que era ser Gamer de PC en tiempos pasados, entre los años 5 y 20 AI ("Antes de Internet", o sea. Sí, acabo de crear un calendario nuevo).

Por eso hoy vengo a recordarles algunos conceptos de eras pasadas, así que acérquense a la fogata virtual y tomen un paquete de Mielcitas de la caja de ahí, que este viejo Gamer les va a cantar algunas postas. ¿No les gustan las Mielcitas? No hay drama, también tengo Naranjú.

  • 10
    Norton Disk Doctor / PCTools
    Allá en la era de MS-DOS administrar nuestro disco duro no era tan sencillo, considerando que todo era texto y debíamos navegar listados de texto para verificar la existencia de archivos para manipularlos. Por suerte existían varios programas que servían de administradores y, de paso, nos dejaban algunas funciones realmente geniales. Dos de los más recordados fueron PCTools y Norton Disk Doctor.

    Estos programas ayudaban muchísimo a visualizar el contenido del Árbol del disco (el "tree", para los más memoriosos), desde la raíz hasta sus múltiples ramas/directorios; copiar y trasladar archivos de un directorio a otro, y hasta imprimir y dar formato a nuestro contenido. Entre las funciones más interesantes, sin embargo, se encontraban las rutinas de verificación de sectores de disco, defragmentación de sectores y, lo mejor de lo mejor, escaneo y eliminación de virus. Seguridad ante todo, ¿eh?
  • 9
    Aprender a programar en QBasic
    Todos los que nos interesamos aunque sea medianamente en el mundo de la programación hemos pasado tarde o temprano (muy posiblemente temprano) por QBasic, el lenguaje de programación que venía con MS-DOS y que nos dio interesantes semanas intentando descifrar el código fuente de GORILLA.BAS, el simpático jueguito que se incluía con el programa y que nos mostraba a dos émulos de King Kong lanzándose bananas explosivas de rascacielos a rascacielos, sentando las bases de lo que luego conoceríamos como Worms.

    Por supuesto, en aquellos años nuestras jóvenes e impresionables mentes (?) se coagulaban al intentar comprender las idas y vueltas del código de los simios lanza-bananas, así que lo mejor que podíamos hacer era admitir que todavía no estábamos preparados y pasar a cosas más simples, como programar una calculadora que impida dividir si el divisor es igual a cero, o también un programita que te salude al ingresar tu nombre. Un paso a la vez.
  • 8
    Protecciones fotocopiadas
    De acuerdo, "conseguiste" una copia de ese lindo juego para tu PC, instalaste los discos uno a uno y, milagro, no apareció ningún error de instalación. Bien. Entramos al juego para divertirnos en este mundo pixeleado y... epa... nos pide una clave. Una clave que está en el manual que NO tenemos. ¡Bienvenidos a la protección contra copias ilegales! Los que hemos querido ser un poquito más vivos de los que nos convenía descubrimos que, además de potenciales virus y discos dañados, estos juegos copiados bien podían tener algún tipo de protección. Con el paso del tiempo surgieron versiones crackeadas que ignoraban estos obstáculos, pero en aquellos primeros años tenías que tener el manual en físico para atravesar esta inesperada barrera... y entonces descubría que nadie, NADIE lo tenía.

    Pero a veces ocurrían pequeños milagros... o muy buenos contactos. A veces se nos daba el dato de que el amigo de Juancito, que era amigo de Ernesto, que se juntaba con Jorge, tenía una fotocopia de la fotocopia de una fotocopia que le sacaron a la fotocopia del manual, así que nosotros le pedíamos una fotocopia más. A veces tardaba semanas en llegar a nuestras manos y, cuando al fin la teníamos en nuestro poder nos encontrábamos con el sueño de todo arqueólogo, porque además de tener que descifrar los textos dañados tras tantas copias también había que desenmarañar los eventuales símbolos que componían la clave necesaria que, recordémoslo, las empresas de juegos eran particularmente buenas para ocultar de forma que no se pudieran fotocopiar en primer lugar. Algunas veces las fotocopias no eran de las páginas del manual, sino de un listado hecho a mano con todas las claves necesarias y, en el mejor de los casos, de una impresión en letra de computadora. Ha habido casos en los que incluso se ha debido acudir a gráficos ASCII para representar elementos de las claves, y sacar en claro estos datos era tanto o más juego que el juego que queríamos jugar.

    Hoy en día bajás el parche con el crack y listo. Qué falta de romanticismo. Qué juventud perdida.
  • 7
    Los juegos shareware de PC3 que vendían en todos lados
    Cuando todavía no había Internet por estos pagos (sí, niños, esa época existió) solamente podíamos valernos de un limitadísimo número de opciones a la hora de obtener nuevos juegos. Siempre cabía la posibilidad de que el amigo del amigo de otro amigo tuviese los discos del nuevo Monkey Island, y quizá podíamos persuadirlo de que nos haga una copia. También podíamos ver qué venía en el disquette del próximo número de alguna revista española de juegos de PC, que solían traer lindas demos y shareware. O quizá caíamos todos en la trampa y le dábamos plata a PC3 para que nos venda un juego que, ante todo, debía ser gratuito, porque eran juegos Shareware; pero como la Oferta y la Demanda se llevan de la mano, PC3 vio que había muchísima gente que quería juegos, así que nos vendieron lo que tenían cerca.

    Así pudimos disfrutar de colecciones de juegos shareware que se vendían en paquetes, y hasta algunos otros juegos más apropiados al formato, como las aventuras de Commander Keen. Me avergüenzo un poco al recordar que yo puse plata por esos juegos shareware, y que tarde fue cuando me di cuenta que los juegos estaban inconclusos, que continuaban en nuevas aventuras que estaban fuera de mi alcance y que no conocí hasta que no llegó Internet a sacar a relucir toda la verdad. Y, sí... nos vendieron espejitos de colores, pero era otra época y uno se agarraba de donde podía.
  • 6
    Limpiar la bolita del mouse
    Como podrán imaginar, en una época en la que lo que más importaba era escribir comandos en lugar de hacer click, el mouse no era un periférico de gran importancia. De hecho, casi no se usaba y se limitaba para casos específicos. Sería la llegada de Windows y lo sistemas gráficos lo que le daría al mouse su cualidad imprescindible para el usuario de PC actual, pero en aquellos primeros años este bicho ni siquiera contaba con la ruedita central o incluso un tercer botón. No, eran dos botones y agradecé a Genius por la gran versatilidad que tenía en aquel entonces. Pero había un detallito especial: de vez en cuando podíamos notar que nuestro puntero se movía de forma errática, a veces trabándose en pantalla o moviéndose en una dirección equivocada. Ustedes quizá no lo entiendan, pero los que vivimos esa época ya estamos sonriendo y asintiendo con la cabeza, porque ya dimos con el diagnóstico: la bolita del mouse está sucia.

    Pará, ¿la qué? ¿La bolita del mouse? ¿¿Qué bolita?? Ah, es que en aquellas épocas el mouse no tenía un sistema óptico (malditos niños futuristas con sus lásers y iutub) sino un sistema mecánico. Básicamente, el mouse tenía una bola de goma en su interior, que giraba de acuerdo al desplazamiento del periférico sobre la superficie de la mesa, y hacía girar un par de ejes que traducían esos movimientos en datos digitales para el puntero en pantalla. El problema era que la bolita se iba ensuciando a medida que se usaba, y esa mugre se iba acumulando en los ejes y engranajes internos. Cuando se llegaba a cierto punto en el que no se podía hacer una operación en Life & Death II sin dibujar un Ta-Te-Tí en el cráneo del paciente, era hora de abrir el mouse, quitar la bolita y limpiar toda la pelusa acumulada con unas pinzas de depilar y un pañito con alcohol. ¡Listo, como nuevo! Y ahora, veamos si el próximo paciente de Life & Death II sale mejor que el mouse.
  • 5
    Hacer un agujero en el diskette para hacerlo de alta
    ¿Se acuerdan de cómo varios pobres diablos cayeron en las múltiples patrañas de "si metés tu iPhone en el microondas carga más rápido" y "ahora tu iPhone puede funcionar bajo el agua"? Bueno, ¿qué me dirían si les dijese que podían duplicar la capacidad de sus disquettes haciéndoles un agujero? No me creerían, ¿eh? Y sin embargo... era cierto.

    Partamos de la base. Para que el no lo sepa, el disquette de antaño es hoy en día reconocido como "el icono de guardar" en la mayoría de los programas de PC y juegos de video. Sí, eso era un disquette, y la versión de 3 1/2 lanzada en 1984 podía almacenar 720 kilobytes de información, que en aquella época era bastante, aunque no tanto como los 1440 kilobytes de su versión mejorada, los discos de doble densidad lanzados en 1987. ¡Sí, casi un mega y medio de datos! (para referencia, el Maniac Mansion original ocupaba poco más de 700kb) El tema es que tanto los disquettes de baja como de doble densidad tenían la misma exacta apariencia física... excepto por un detallito: un agujero extra en los discos de doble densidad que no estaba presente en los de baja. Ahora recordemos que estamos en una época en la que podíamos "jugar" modificando los archivos más delicados del arranque de la PC, así que no es tan raro pensar que alguien, el algún lugar, tuvo la idea de taladrar un agujero en el disco de baja densidad para ver si podía darle formato de doble.

    Aquí viene la parte complicada, y es que... sí, se podía hacer. El agujerito extra en el lugar correcto podía engañar a la PC y permitirle formatear 1440 kilobytes en un disco que solamente debería poder almacenar 720, y según se cuenta esto se debía a que las fábricas armaban los discos de baja con elementos de doble densidad, limitándolos. El truco del agujerito permitía descubrir el engaño y sacarle el jugo a discos más baratos, aunque siempre hubo rumores de que hacer este hackeo podía afectar tanto al disco como a su contenido. Personalmente, nunca hice esto; aunque muchos amigos informáticos se valían de esta trampita y, hasta donde yo recuerdo, nunca dijeron tener problemas.

    Es que antes las cosas se hacían para durar, ¿viste? En aquella época seguro que podías taladrar una entrada de auricular en tu iPhone.
  • 4
    Modificar el Autoexec y el CONFIG
    ¿Alguna vez se les ocurrió abrir el archivo de arranque de la PC y modificarlo? Una actividad un poco suicida, ¿no? Bueno, en la era del viejo y querido MS-DOS todos éramos hackers, al menos en lo que refiere a configurar el arranque de nuestras PCs. Para ello debíamos abrir los archivos AUTOEXEC.BAT y CONFIG.SYS y añadir o quitar líneas para modificar ciertos comportamientos del sistema. ¿Instalamos un nuevo mouse y no lo detectaba la PC? Entrábamos a CONFIG.SYS y le indicábamos al sistema que debía ir al directorio del mouse (no había Carpetas en ese entonces) y activar el periférico. ¿Queríamos que nuestro programa antivirus haga un escaneo rápido tan pronto encendíamos la PC? Modificábamos AUTOEXEC.BAT para que cargue el antivirus al inicio.

    Ah, y también podíamos hacerle muchos chistes a cualquiera que no estuviese preparado; por ejemplo, desconfigurar el teclado, no cargar componentes vitales, o hacer que la PC borre todo el disco de un saque. Sí, en aquellas épocas nos dejaban jugar con explosivos y así aprendimos bien los límites; no como los sistemas actuales, que para todo hay barreras de seguridad. Se aprende a los golpes, caramba.
  • 3
    SIMCGA
    Hoy en día todos hablan de resolución de video 4K y millones de colores en pantalla, pero hubo un tiempo en el que nos las arreglábamos muy bien con apenas 16 colores básicos (que se podían mostrar 4 en pantalla) y resolución de 320x200 píxels. Pero había algo más, los monitores de formato Hércules en dos colores, blanco y negro. Pese a la mínima opción de colores, este formato permitía resoluciones de 720x348 píxeles, es decir, el "HD" de esa época.

    Pero, ¿y los colores? ¿Cómo podía un monitor Hércules mostrar las diferentes tonalidades en los píxels que aparecían en pantalla? Aquí entra en juego el SIMCGA, un programa que emulaba las tonalidades mediante diferentes estilos de tramado, por lo que el efecto resultante era que, pese a ver solamente dos colores, se podían distinguir las diferentes tonalidades mediante la ilusión óptica que se alcanzaba con blancos y negros. O sea, el mismo truco que siempre se usó para las fotografías blanco y negro en los diarios.

    Nota al pie: yo jugué el Prince of Persia en un monitor Hércules, y eso era la gloria.
  • 2
    Nombres de archivo de 8 caracteres
    A partir de Windows 95 llegó una importante revolución en lo que respecta a la administración de archivos y directorios. Uno ve un archivo y lee su nombre: "Dibujo de Marianito en la playa.bmp", y no hace falta mucha imaginación para saber que probablemente no se trate de una foto de Gabe Newell vestido de Headcrab. Pero en la era de MS-DOS previa a Windows 95, ese nombre de archivo seguramente era esto: "MARIOPLY.BMP", y esto se debe a que en aquel entonces solamente teníamos 8 caracteres por nombre de archivo.

    Sí, la administración de archivos y directorios era todo con nombres de 8 caracteres o menos, porque así lo dictaba el reducido espacio de memoria para asignar nombres; así que todos nos volvimos Grandes Maestros de los Mnemónicos que debían representar en un puñado de símbolos el significado del archivo. Usualmente se reservaban los últimos dos o tres caracteres para representación numérica, de modo que "DOCMAX03.TXT" era la versión actualizada de "DOCMAX02.TXT". Otorgar nombres específicos a nuestros textos y dibujos siempre fue un desafío, en especial cuando queríamos lograr ese balance entre legibilidad y conveniencia. ¿Quién iba a pensar que "SLQHEVP.DOC" era el libreto de una película de terror? Por eso también convenía hacer juegos con nombres cortitos, porque cuando escribís "DOOM.EXE" o "DIABLO.EXE" o "SIMCITY.EXE" sabés exactamente en lo que te estás metiendo.
  • 1
    ¿Anular, Reintentar, Omitir?
    Tan sólo con leer el título de este puesto debe haberle generado espasmos de terror a muchos usuarios de la vieja escuela. Bien podría reemplazar ese mensaje con "Crush, Kill, Destroy", que vendría a ser lo mismo. Pero volvamos al pasado y expliquemos este fenómeno que tanto estrés post-traumático sigue causando en los tiempos actuales.

    Básicamente, cuando la PC no podía encontrar un sector del disco, ya sea el disco duro o un área del disquette, aparecía el mensaje "¿Anular, Reintentar, Omitir?" para darnos a entender que el mundo era un sitio horrible, que nuestros sueños jamás se iban a cumplir y que Papá Noel y los Reyes Magos eran nuestros padres. El hecho de que falte un dato o se haya corrompido un sector del disco/disquette echaba a la basura todo el programa que intentábamos ejecutar; ya sea un software ya instalado o el disquette 49 de 50 en una instalación. "Reintentar" jamás en toda la historia de la existencia funcionó. Si no encontró el sector a la primera no lo iba a encontrar a la segunda. "Omitir" era patear el problema para adelante, porque en una instalación es imposible omitir archivos. "Anular" echaba todo el progreso a la basura, y era la única verdadera opción, justo antes de apagar la PC e ir a acurrucarnos en un rincón, cuestionándonos la esencia y significado de la vida misma.

    Dicho de otra forma, leer "¿Anular, Reintentar, Omitir?" era la Pantalla Azul de nuestro MS-DOS.

1. Norton Disk Doctor / PCTools

Allá en la era de MS-DOS administrar nuestro disco duro no era tan sencillo, considerando que todo era texto y debíamos navegar listados de texto para verificar la existencia de archivos para manipularlos. Por suerte existían varios programas que servían de administradores y, de paso, nos dejaban algunas funciones realmente geniales. Dos de los más recordados fueron PCTools y Norton Disk Doctor. Estos programas ayudaban muchísimo a visualizar el contenido del Árbol del disco (el "tree", para los más memoriosos), desde la raíz hasta sus múltiples ramas/directorios; copiar y trasladar archivos de un directorio a otro, y hasta imprimir y dar formato a nuestro contenido. Entre las funciones más interesantes, sin embargo, se encontraban las rutinas de verificación de sectores de disco, defragmentación de sectores y, lo mejor de lo mejor, escaneo y eliminación de virus. Seguridad ante todo, ¿eh?
Anterior Siguiente < >