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Ránking | Hollywood en Sudamérica

10 rodajes de cine desastrosos en Argentina

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Por: Cecilia Bona

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Nos eligieron como locación, pero no siempre les trajimos suerte... ¿o fue al revés?

El territorio argentino es atractivo de punta a punta y grita escena cinematográfica por todos lados. Ese dato sumado a que los costos de hacer una peli en nuestra casa son más bajos que en otros sitios, hizo que muchas producciones eligieran la Argentina para rodar sus historias. 

Lo cierto es que no siempre las cosas salen bien y ahí es cuando aparecemos con nuestra libretita para tomar nota. Sabemos que te morís por conocer a quiénes se les escapó el nombre de una ciudad por otra, qué descuido cometieron ciertos escenógrafos y hasta qué compatriota tomó una producción extranjera abandonada por sus directores. 

No perdamos más tiempo y vamos a los bifes. ¡Que salgan con fritas!

  • 10
    Evita
    Es sabido que cada vez que algo se sale de la rutina en el microcentro, la zona neurálgica de la Ciudad de Buenos Aires se vuelve un caos difícil de atravesar. No fue distinto cuando en febrero de 1996 la producción de “Evita”, al mando del director británico Alan Parker, se instaló en la intersección de la calle Suipacha y Avenida Corrientes. Allí, técnicos y curiosos se agolparon mientras en el interior de un bar se rodaban escenas protagonizadas por Antonio Banderas y la mismísima Madonna. El hecho, noticia en sí por sus figuras, se volvió una crónica de las dificultades de los porteños para ir a su trabajo o realizar trámites, al tiempo que –como siempre que se trata de la figura de la ex primera dama- cada uno compartía su atracción o rechazo político-partidario.
  • 9
    Matar es morir un poco
    Había una vez una productora llamada Aries Cinematográfica Argentina. Treinta años después de su creación, hacia 1980, sus dueños y el realizador estadounidense Roger Corman celebraron un acuerdo mediante el cual Corman se comprometía a filmar en el país. De dicha unión, nacieron una decena de películas de bajo presupuesto que nunca se estrenaron en nuestra tierra, pero que funcionaron muy bien en Estados Unidos como “Matar es morir un poco” (1988). Adaptada de una novela original por una escritora estadounidense que no hablaba nada de español, fue filmada en los estudios Baires, de Don Torcuato. La locación se volvería un clásico en las producciones de esta sociedad, cuya tarea también significó los comienzos de muchos profesionales argentinos.
  • 8
    Tetro
    Corría el año 2008, y Francis Ford Coppola se disponía a filmar en el país escenas para su próxima película, “Tetro”. Se rodarían secuencias en Buenos Aires y la Patagonia con actores nacionales, de la talla de Erica Rivas y Rodrigo de la Serna. Hasta ahí todo bien, salvo que al poco tiempo, las oficinas argentinas de la productora de Coppola fueron robadas y no quedó ni el guión original. Luego de sobreponerse a este traspié, los rodajes fueron frecuentemente interrumpidos por la Asociación Argentina de Actores, quienes argumentaban la falta de contratos para sus defendidos. Al final, Francis se sobrepuso a los malos ratos y se retiró del país asegurando que trabajar aquí fue muy positivo. Un profesional.
  • 7
    Siete años en el Tíbet
    Todos sabemos la histeria que produce en las hordas de cholulos la presencia de una estrella del cine y también lo poco habituados que estamos en la Argentina a ver a un actor de Hollywood por la calle. Estos dos factores combinados hicieron de la filmación en nuestro territorio de “Siete años en el Tíbet” una odisea para el director Jean-Jacques Annaud. Para colmo, el rodaje tuvo lugar en 1997, cuando el protagonista estaba en la cima de su popularidad y arrancaba suspiros de jóvenes muchachas al por mayor. ¿De quién hablamos? De Brad Pitt. El pobre director no solo tuvo la difícil tarea de hacer de la ciudad de La Plata un pedacito de Suiza, sino que también debió lidiar con los cientos de curiosos que morían por ver aunque sea el reflejo de la cabellera rubia del sex symbol por excelencia.
  • 6
    Highlander 2
    Filmar en la Argentina resulta atractivo por sus bajos costos y sus escenarios naturales y así lo consideró el director de la secuela del éxito Highlander, Russell Mulcahy. Lo que este hombre no sabía era de los otros clásicos de la historia económica argentina como la hiperinflación de 1989. Debido a ella es que el valor de la producción se disparó al punto de que obligó a sus realizadores a endeudarse para terminar la película. A pesar de los esfuerzos, la plata nunca alcanzó, y los prestamistas quedaron como únicos dueños de los derechos de “Highlander 2”. Los nuevos propietarios hicieron una edición a piacere del material y terminaron de destruir una obra que, convengamos, ya venía con pocas luces.
  • 5
    El mago del reino perdido
    La sociedad anteriormente mencionada entre el productor Roger Corman y la productora argentina Aries nos dejó otra perla de la bizarrez en forma de película, bajo el titulo “El mago del reino perdido”. Este material arrancó cruzado, cuando el protagonista, Bo Svenson discutió con quien iba a dirigir la obra, Allan Holled, terminando la disputa con este último fuera del proyecto. Casi sin saber nada sobre la historia, el director argentino Héctor Olivera (“La noche de los lápices”) se hizo cargo de contarla. Pero los problemas no terminaron allí. La idea original contaba con un león volador que fue reemplazado por un actor vestido con pieles y algodón. Por esto, y por lo mala que era la historia, Olivera calificaría tiempo después a esta película como la peor en su haber.
  • 4
    Eterna Sonrisa de New Jersey
    La fata de experiencia y las diferencias culturales e idiomáticas arruinan una posible “master piece”. Si bien la dicha es una premisa muy jugada, “Eterna sonrisa de New Jersey” parecía tener todo para confirmarla. La producción, comandada por el también director Carlos Sorín, contaba con la participación de Daniel Day Lewis -sí, el mismísimo actor irlandés-. Pero el resultado final fue tan bochornoso, que el propio Sorín impidió su lanzamiento en la argentina. Más tarde, confesaría en entrevistas que el paupérrimo resultado se debió a la falta de previsión al momento de escribir la historia y las diferencias propias entre el idioma castellano y el inglés. Este fracaso decantó en un silencio creativo del director que tuvo su final, luego de 12 años, con la exitosa “Historias Mínimas”.
  • 3
    Top Gear
    Top Gear es uno de los programas más exitosos de la BBC y el mundo automovilístico se rinde a sus pies desde hace varios años. Cuando la producción inglesa decidió viajar a la Argentina para filmar en las rutas patagónicas, nadie esperaba el terrible desenlace que tendría la estadía de la crew británica. Todo comenzó cuando el coche del conductor del programa Jeremy Clarkson, se mostró con una patente que, un poco en clave, recordaba a la guerra de Malvinas. A pesar de la advertencia del gobierno provincial, la producción continuó su viaje a través de Ushuaia, hasta que un grupo de veteranos increpó y apedreó los autos, lo que derivó en una salida custodiada hacia territorio chileno. Sinceramente, la provocación no hacía falta. ¡Clarkson, go home!
  • 2
    X-Men First Class
    Cuando los fanáticos argentinos de la saga X-Men se apersonaron en los cines para el lanzamiento de la quinta película, quizás no estaban al tanto de que parte de la producción transcurría en el país. Tamaña sorpresa, solo superada en impacto al ver que lo que para nosotros podría llamarse Bariloche, Villa La Angostura, o simplemente Patagonia argentina, para los realizadores era algo más bien llamado Villa Gessell. Si bien todos esos lugares atesoran misterios nazis en sus historias, está más que claro que la geografía montañosa de uno, y la costera del otro, hace prácticamente imposible confundir los destinos. Tiempo después, la producción de la película de los mutantes saldría a explicar que la decisión fue tomada en base lo difícil que podía ser pronunciar el nombre original de la localidad donde fue filmada la película.
  • 1
    El Renacido
    Luego de años de dejar la piel frente al lente y no obtener nada, Leo DiCaprio consiguió el premio máximo del mundo del cine: el Oscar. “El Renacido”, la obra consagratoria, había comenzado a filmarse en Canadá, pero cuando se acabó el invierno, la producción debió buscar otra locación de similares características para rodar las escenas faltantes. Así fue que Leo y toda su comitiva arribó a Usuahia, en Tierra del Fuego, donde se concluyó el film, no sin antes desatar alguna clase de polémica. Es que la producción plantó pinos para conseguir el escenario buscado para una toma, desfigurando levemente el paisaje. Esta acción desató el reclamo de los ambientalistas, quienes, preocupados por el impacto ambiental, hicieron escuchar su reclamo en los medios locales.

1. Evita

Es sabido que cada vez que algo se sale de la rutina en el microcentro, la zona neurálgica de la Ciudad de Buenos Aires se vuelve un caos difícil de atravesar. No fue distinto cuando en febrero de 1996 la producción de “Evita”, al mando del director británico Alan Parker, se instaló en la intersección de la calle Suipacha y Avenida Corrientes. Allí, técnicos y curiosos se agolparon mientras en el interior de un bar se rodaban escenas protagonizadas por Antonio Banderas y la mismísima Madonna. El hecho, noticia en sí por sus figuras, se volvió una crónica de las dificultades de los porteños para ir a su trabajo o realizar trámites, al tiempo que –como siempre que se trata de la figura de la ex primera dama- cada uno compartía su atracción o rechazo político-partidario.
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