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Ránking | The gaming gamer

Mis cosas favoritas de 2016 x Chopper

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Por: Jeremias Curci

Tags: COTY 2016
Luego de un gran año para las grandes franquicias, Chopper termina 2016 más feliz que nunca.

A diferencia de otros años, no me encontré con grandes hitos musicales que destacar -salvo Frank Ocean, gracias Fichi- ni con producciones televisivas que me hayan volado los sesos. El año arrancó difícil para mí por motivos personales, pero luego la cosa se fue resolviendo de a poco: de alguna manera, el año estuvo signado por eso; por los reencuentros, por redescubrir y poner en valor aquello que ya estaba ahí, en todos los sentidos y aspectos posibles.

Pero hay algo que nunca dejo de hacer; en las buenas, en las malas, con un sol que raje la tierra o con una tormenta de la que caigan coreanos de nuca: jugar videojuegos. Y en este sentido, 2016 fue un año increíble. Hay muchísimos juegos que me gustaron en este 2016 que se está por ir, pero decidí incluir estos diez en la lista, porque son los más significativos para mí. Salud para todos, y que terminen y empiecen el año próximo con el pad en la mano.

  • 10
    Call of Duty: Infinite Warfare
    No pensaba hacerme con Infinite Warfare este año, pero a pocas semanas de concluir este 2016, me vi tentado por una de las tantas baratas digitales. Es que, verán, yo juego todos y cada uno de los juegos de la serie. Sean malos, buenos, con el mejor apartado multiplayer o el peor, no interesa: es una de las pocas sagas que jugué del primero al último, al derecho, al revés y varias veces por título. Después de jugarlo unas cuantas horas confirmé algunas sospechas: el componente multiplayer es cuanto menos, mediocre, ofreciendo absolutamente nada remarcable respecto a sus antecesores.

    Sin embargo, la campaña es otro cantar, porque se trata de una de las experiencias más sólidas que tuve este año, y ni hablar de Call of Duty en general. Sin irme en muchos detalles, diría que jamás nos presentaron personajes tan queribles y con un trasfondo tan rico como en este juego. No sé cómo hacen, pero Call of Duty siempre logra sorprenderme, algo que no puede decirse del resto de las series mainstream establecidas a este nivel.
  • 9
    Watch Dogs 2
    Podría definir a Watch Dogs 2 como el Sleeping Dogs de esta generación de consolas. Las comparaciones siempre son odiosas, y es imposible no terminar midiéndolo todo contra la obra de Rockstar, pero en este caso, Ubisoft logró construir un mundo abierto atractivo, con una progresión sesuda, un gran reparto de personajes y misiones primarias y secundarias de altísima calidad, enriquecidas por un apartado jugable soberbio, repleto de opciones y matices para experimentar. El resultado es un juego que ofrece decenas de horas de entretenimiento de calidad, gratificante como pocos, rascando una picazón que desde Grand Theft Auto V que ningún juego del género pudo rascar hasta el momento.
  • 8
    Inside
    Cuanto más miro hacia atrás, menos me convence Inside. Tal es así que de los primeros puestos de este ranking, se me cayó al puesto 8. Lo dejamos ahí porque no quiero seguir pensando o tratando de descular qué es lo que me quiso decir Playdead con su nuevo juego; prefiero dejar de lado ese final anti clima para tratar de dejar intacta la experiencia que me brindó y me sorprendió en aquella Nerd Night junto a Leo. De principio a fin, Inside es una aventura cruenta, pero repleta de momentos únicos, que nos hablan del buen hacer de Playdead, llevando el concepto de Limbo muchísimo más allá. Puede que no sea el mejor juego, pero sí uno de los que más me impactó y sorprendió del año: fue una suerte descubrirlo junto a los Malditos Nerds del otro lado de la pantalla.
  • 7
    Stardew Valley
    Lo que me gusta de Stardew Valley es que es uno de los pocos juegos que logran plasmar el placer que existe en las cosas simples. Ojo, no es un juego sencillo: como granjeros, tenemos que aprender a trabajar con la tierra, aprender cómo sembrar y cultivar nuestras semillas, hacernos una vida en este mágico pueblo en el cual venimos a retirarnos del trajín citadino. Es extraño escaparse de la rutina diaria para reemplazarla por otros tipos de rutinas en el marco digital, pero no puedo evitarlo, porque es una rutina con la que fantaseo a diario. No sé cómo sería mi vida convertido en agricultor, pero gracias a Stardew Valley puedo probarlo y quedarme allí disfrutando por horas, sin el riesgo de echarlo todo por la borda. Todo salvo la vida social, claro.
  • 6
    Uncharted 4: A Thief’s End
    Podría estar más arriba en el ranking, pero créanme, no perdí la razón. Adoro Uncharted, y Nathan Drake, Sully y todo el repertorio son de mis personajes favoritos. Es más, la conclusión de la serie no podría haber sido mejor. Pero por momentos, Uncharted 4 se las ingenió para fastidiarme de lo lindo. Es que, las secuencias de disparos me parecieron un engorro: un estorbo, algo que tenía que sortear sí o sí si quería ver cómo terminaba este alucinante relato. Una cosa es segura: vamos a seguir teniendo Uncharted por unos cuántos años más, sólo espero que le encuentren la vuelta a lo jugable de la misma manera que hicieron con lo narrativo.
  • 5
    No Man's Sky
    Definitivamente, No Man’s Sky no es el juego que esperaba. La progresión que plantea es cuanto menos arcana, la exploración está supeditada al hecho de mantener barras llenas -de energía, de combustible, de armadura- de manera constante a través del grinding, y podría enumerar mil fallas más que restan más de lo que suman. Pero también tengo que serles sinceros: hay algo muy específico que este juego me hace sentir cada vez que lo pongo, que es esa sensación de sentirme minúsculo, pequeño, insignificante, en un universo gigante en el que con seguridad, el próximo planeta que visite es único.

    Fue uno de los desastres del año, pero No Man’s Sky es un juego al que le sigo dedicando horas, porque a pesar de todo, la idea de encontrar algo mejor en el siguiente planeta, la idea de quedarme pasmado ante una puesta de sol de colores atípicos en un solitario asteroide, al borde de un acantilado, siempre me parece irresistible.
  • 4
    Forza Horizon 3
    Playground Games me devolvió la fe en los arcades de carrera: un género que parecía en remisión ante la falta de un exponente de categoría, como supo serlo la serie Underground o los últimos Midnight Club. No tengo mucho amor por los simuladores de conducción; aprecio muchísimo la recreación obsesiva, pero me pasa lo mismo que cuando escucho Joe Satriani o Steve Vai: me pego un embole de novela. Forza Horizon 3 no es un bicho de conservatorio: son esos cuatro acordes de quinta, bien rockeros, que te invitan a disfrutar sin pensar. Forza Horizon 3 es uno de los juegos más divertidos que jugué en el año, inagotable, y con un apartado técnico que hace de tu Xbox One una Xbox Scorpio sin que te des cuenta.
  • 3
    Overwatch
    Los shooters en primera persona suelen ocupar gran parte de mi tiempo libre, ya que si bien no soy un as jugando a ninguno de los más conocidos, me considero un aficionado que no teme sumergirse de lleno en la batalla, invirtiendo incontables horas. Todos los juegos que habitúo poseen una carga unipersonal que en Overwatch no existe, porque allí todos juegan al juego que propone Blizzard, en equipos. Ya sea con conocidos o extraños, la experiencia multiplayer de Overwatch es superlativa. Su venenoso sistema de desbloqueos puede sentirse un poco injusto, pero el auténtico premio es lo divertido que resulta jugarlo en cualquiera de sus modos: lo que salga en las cajitas, es un simple bonus.
  • 2
    Firewatch
    Es increíble cómo nos pegan los juegos según el momento en el que lo jugamos. Firewatch es uno de esos casos en donde la conexión que generé con el juego fue más allá de los claros logros narrativos y estéticos, porque el nuevo juego de Campo Santo es uno que explora las relaciones disfuncionales, imperfectas. Firewatch me marcó porque justamente, estaba atravesando uno de esos difíciles momentos en mi vida: fue mi juego de ruptura. Me estremeció a tal punto que todavía no pude volver a jugarlo. Igual me debo el volver al Parque Nacional de Shoshone, a ver qué tal se sienten esas puestas de sol magníficas -obra del genial Olli Moss- ahora que la tormenta personal es cosa el pasado.
  • 1
    Titanfall 2
    El nuevo juego de Respawn es, para mí, la experiencia definitiva en términos de juegos de acción en primera persona. Posee una campaña con toques de muy alto pedigrí, un diseño de niveles y conceptos realmente alucinantes, alcanzando cotas superlativas que evocan sensaciones que sólo sentí jugando Half Life. Es además una bestia a nivel multiplayer, gracias a que posee toda la profundidad, progresión y balance que el primero no tuvo. Lo más importante, sin embargo, es cómo se juega: en este aspecto, estamos ante una evolución del género que ni el nuevo Doom pudo lograr.

1. Call of Duty: Infinite Warfare

No pensaba hacerme con Infinite Warfare este año, pero a pocas semanas de concluir este 2016, me vi tentado por una de las tantas baratas digitales. Es que, verán, yo juego todos y cada uno de los juegos de la serie. Sean malos, buenos, con el mejor apartado multiplayer o el peor, no interesa: es una de las pocas sagas que jugué del primero al último, al derecho, al revés y varias veces por título. Después de jugarlo unas cuantas horas confirmé algunas sospechas: el componente multiplayer es cuanto menos, mediocre, ofreciendo absolutamente nada remarcable respecto a sus antecesores. Sin embargo, la campaña es otro cantar, porque se trata de una de las experiencias más sólidas que tuve este año, y ni hablar de Call of Duty en general. Sin irme en muchos detalles, diría que jamás nos presentaron personajes tan queribles y con un trasfondo tan rico como en este juego. No sé cómo hacen, pero Call of Duty siempre logra sorprenderme, algo que no puede decirse del resto de las series mainstream establecidas a este nivel.
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