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Analisis | Análisis de cómics

Análisis: G.I. Joe #1

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Por: Germán Perrotta

El regreso de los héroes americanos es una decepción.

La editorial IDW decidió relanzar los cómics de la franquicia después de Revolution, el crossover que involucró a todas los personajes de Hasbro. Por lo tanto ahora tenemos un nuevo universo en el que los soldados, Transformers, Micronauts, M.A.S.K., ROM y Action Man se cruzarán entre ellos como si fuera lo más normal del mundo.


Los cómics de los robots son de los mejores que se publican hoy en día y por eso decidimos darle una chance a los Joes con este nuevo número, esperando que se contagien un poco de ellos. Y le pifiamos porque no termina de cerrar del todo. Como los pantalones después de las fiestas.

El guionista Aubrey Sitterson arranca con todo desparramando ideas para desarrollar a futuro. Vemos a Roadblock, Rock N’ Roll y Doc en Tokyo peleando contra unos ninjas, con un cameo de Skywarp para salvarlos. Después vemos a Grand Slam investigando a la raza de los Dire Wraiths (salida de los cómics de ROM) que parecieran estar poseyendo a los humanos. Todos los Joes que aparecen en esta historia responden al mando de Scarlett, la nueva comandante. No sé cómo venía la continuidad en el pasado, pero es una grata sopresa verla al mando. Sitterson decide llevarnos alrededor de todo el mundo con las aventuras de los Joes, no se concentra sólo en Estados Unidos. Tal es así que lleva a los Dreadnoks, la banda de motoqueros villanos a China y cierra el cómic con ese cliffhanger. Los diálogos están bien, pero no esperen maravillas, de hecho son Scarlett y Grand Slam los que más tiempo tienen para demostrar la habilidad del guionista. El resto de los personajes se sienten bastante desperdiciados.

Honestamente, tenía pensado que esas cosas podían ser bastante probables dentro de un número #1, pero lo que no me esperaba para nada era el dibujo de Giannis Milonogiannis. Y no lo digo de una buena manera. El griego había publicado “Old City Blues” en Archaia y era uno de los artistas regulares dentro de la serie Prophet en Image junto a otra banda hermosa de artistas y guionistas. Por eso cuando vi su nombre me esperaba el mismo nivel que había visto dentro de esas historias. Ver ese estilo manga dentro de los G.I. Joes me entusiasmaba bastante. Pero una vez que uno comienza a leer la historieta da toda la sensación de que en esta ocasión se tiró un toque a chanta en cuanto al grado de detalles.

Cuando creí que los personajes parecían estar dibujados a las apuradas, es porque no le presté atención a los ámbitos donde se desarrolla, porque pareciera que no existiesen para nada. Encima el trabajo de Lovern Kindzierski en los colores no disimula para nada esto, sino que resalta todos los defectos. No creo que una persona que garpa varios dólares para leer este cómic se merezca semejante papelón. Encima es engañoso, porque si se dejan guiar por la tapa de Ariel Olivetti, lo comparían de cabeza.

Que me disculpe Sitterson, pero si Milonogiannis no se pone las pilas y no le cambian al colorista, a este cómic no vuelvo más.

Veredicto 2 de 10.