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Analisis | Sens8ez y Sentimi9tos

ANÁLISIS: Sense8 Especial de Navidad (SPOILERS)

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Por: Tatiana Mon Avalle

Netflix trajo de regreso la serie creada por las hermanas Wachowski con un especial navideño imperdible.

Sense8 es una serie que apoya con entusiasmo la idea de interconectividad a través de su eje central - la historia de 8 personas de diferentes partes del mundo que comparten su consciencia. La perspectiva de la serie de las Wachowski (“The Matrix”, “Cloud Atlas”) no es tecnocéntrica como Black Mirror, sino humanizada. El amor, la construcción de comunidades, la sexualidad, la conexión entre almas, la empatía profunda y hasta cierta espiritualidad son algunos de los aspectos en los que la serie se basa para representar una reflexiva pero alegre celebración de la diversidad humana.

Este sentido algo filosófico, sumado a ciertos clichés narrativos y personajes algo estereotipados, hizo que la primera temporada no resulte muy fácil de digerir para todos los que la vieron. Sin embargo, Sense8 encontró, y encuentra, la manera de enganchar emocionalmente a su público al tratar el amor y la comunicación humana con una dedicación y belleza tal que hace olvidar que la serie caiga en lugares comunes.

Este especial de Navidad funciona en dos niveles. Primero, como una forma para que los seguidores de la serie se mantengan conectados con personajes de los que no sabemos nada hace un año y medio. Y segundo, este especial de dos horas funciona como un piloto para la segunda entrega, que recién llega en mayo de 2017. De hecho, dentro del catálogo de Netflix, el capítulo aparece en la pestaña Temporada 2 y no en un apartado distinto como, por ejemplo, el especial de Navidad de “Bojack Horseman”. El episodio, entonces, funciona como segundo piloto porque deja la sensación de que solo es una muestra de lo que podremos ver el año que viene, sin avanzar la trama pero acomodando las cosas para lo que se viene.

Por suerte, el especial comienza con un “Anteriormente en Sense8...” lo suficientemente largo como para recordar lo que había pasado en la primera entrega. Así que, si no recordabas mucho de la serie como yo, con ese segmento no hace falta que vuelvas a ver ningún capítulo. La historia en sí continúa directamente los sucesos del final de la primera temporada. Kala está de luna de miel con un marido a quien no ama mientras tiene un amorío psicológico con Wolfgang. El alemán, por su parte, está luchando contra las consecuencias de haber atacado a su tío, lo cual ocasionó una guerra de pandillas en Berlín. Lito es perseguido por los periódicos que lo descubrieron teniendo relaciones con su novio. Sun sigue encerrada en prisión. Nomi y Will continúan fugitivos al esconderse del gobierno y del antagonista Whispers. Riley acompaña a Will en su fuga (sí - el personaje fue limitado a esto después de haber sido casi la protagonista de la temporada anterior). Y Capheus, cuyo actor fue reemplazado ocasionando varios disgustos entre los fans, trata de recuperar la camioneta con la que trabajaba.

Todo esto se desarrolla (poco, pero se desarrolla), a lo largo de dos horas que pueden hacerse algo largas. En gran medida, porque el conjunto de escenas individuales no parecen estar conectadas por una trama en común. La historia macro planteada desde la temporada anterior concierne a una organización que desea encontrar a los “sensates” para exterminarlos a la vez que ellos buscan el porqué de su existencia, pero esta narrativa principal es lo que menos tiempo en pantalla tiene. No es que me esté quejando de esa falta de eje - la trama y el misterio nunca fue el fuerte de Sense8.

La historia detrás de esta organización es tan confusa e inconsistente que le quita calidad a toda la serie. Pero lo que considero mucho más molesto (en función del ritmo narrativo que debería brindar un especial de este tipo) es que los tres momentos clave del capítulo están separados del resto del episodio de manera casi estrepitosa. Las escenas de la orgía (sí, hay una nueva orgía), el cumpleaños y la noche de Navidad, si bien están filmadas de maravilla y son completamente disfrutables, parecen tres videoclips musicales inconexos. Resulta frustrante a pesar de que esto tenga que ver con que el foco de la serie, puesto en generar una voz propia y despertar la emoción de los espectadores más que en seguir una narración acorde a otras series del género.

El encanto del especial, al igual que pasaba en la primera temporada, no está en la trama. En su lugar, es la historia de los personajes, y principalmente los lazos que los unen, lo que causa una tierna fascinación. Lilly Wachowski no estuvo involucrada en la segunda temporada pero Lana (quien hace un pequeño cameo al final del especial) dirigió todos los capítulos, y logra darle a la serie una visión íntima y personal que bien podría verse representada en la frase de Hernando, “El arte es el amor hecho público”. Esta visión es lo que termina de dar forma a una serie que no podría ser concebida con otros autores.

En una época en donde la ciencia ficción parece estar dominada por androides, chicos desaparecidos y futuros distópicos, es más que bienvenido ver una serie que apueste a este género para contar una historia de amor. Este especial no va a cambiar la percepción que tengas de Sense8 pero sí te va a dejar con ganas de ver más. Por eso, a armarnos de paciencia y a seguir esperando por la nueva temporada. Lo bueno tarda en llegar, dicen.

Puntuación: 8/10