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Analisis | Mi bella Medio-Genio

Análisis: Shantae: Half-Genie Hero

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Por: Maximiliano Baldo

La nueva aventura de Shantae llega para el deleite de nuestras ansias Gamer. ¿Está tan buena?

Para aquellos que hemos disfrutado de las aventuras de Shantae desde su primera aparición, esta cuarta entrega de la saga nos reencuentra con muchas caras conocidas y nuevos desafíos a superar. Lamentablemente, los que intenten comenzar a conocer esta serie con este juego en particular se sentirán confundidos por la forma en la que el juego asume que ya conocemos de antemano a todos y cada uno de los personajes que desfilarán por la pantalla del monitor; y ese es uno de los dos únicos verdaderos problemas que sufre este título. El otro, atado con mayor o menor relevancia al primero, es la historia: prácticamente no hay; y lo que hay no está bien implementado.

Esto es lamentable, pues los que ya pasamos por instancias anteriores sabemos que existe una línea argumental general, no sólo para cada juego en particular sino también para la saga como un Todo. ¿Quién es Shantae? ¿Por qué es Medio-Genio? ¿Por qué no le preocupa trabar amistad con una chica zombie? ¿Por qué Rottytops (la chica zombie en cuestión) supone que sabemos quiénes son Abner y Poe tan sólo con nombrarlos? Lo cierto es que juego tras juego Shantae y sus amigos han ido evolucionando como personajes, y es una verdadera pena que toda esa evolución pase desapercibida para aquellos que nunca antes pusieron sus manos en una aventura como esta.

Todo esto puede llegar a ignorarse un poco si al menos la historia central de la instancia actual tuviese la relevancia suficiente para ser meritoria de excusas, pero lo cierto es que en esta ocasión se tratamos con los intentos de Mimic, el tío científico de Shantae, de construir una máquina capaz de generar una barrera que proteja a Scuttle Town, hogar de los personajes, de males externos. Será la misión de Shantae ayudar a su tío a buscar los elementos necesarios para la máquina... los que irá hallando de forma demasiado conveniente a medida que van surgiendo pequeñas misiones paralelas, que tienen poco y nada de relación con la trama principal y que se sienten más como una excusa para mostrar en pantalla a muchos personajes que tienen mucha personalidad pero que están muy mal aprovechados en contexto. Peor aún, la secuencia introductoria al juego, que nos ilusiona con responder uno de los interrogantes más importantes del canon de la saga, queda resuelto a medias hacia el final de la aventura, y uno no puede dejar de sentirse un poquito estafado por volver a quedarse con las ganas de una resolución.

Y entonces, tras decir todo esto... ¿por qué el juego se merece toda nuestra atención? Eso es principalmente porque, más allá del pésimo uso de los personajes, el juego como juego en sí está en su punto más fuerte, y es allí donde se gana los laureles.

Tradicionalmente Shantae basa su gameplay en un estilo de juego cuasi-Metroidvania; es decir, mostrándonos un mundo relativamente abierto, con lugares bloqueados hasta que obtengamos el poder o habilidad que nos permita continuar avanzando. Su pico más alto en este sentido tuvo lugar en la aventura anterior, Pirate's Curse, mientras que aquí la acción se reduce a cinco niveles divididos en dos o tres áreas cada uno, con un mapa adicional que sirve de nivel final y un área de hub, ya clásica en la saga, donde Shantae puede recuperar energías y adquirir nuevas mejoras para sus ataques, así como obtener misiones y objetivos de algunos visitantes. Los poderes de Shantae vuelven en forma de danzas mágicas, que obtenemos tanto al superar cada etapa o al encontrarlos ocultos en los niveles, y que transformarán a nuestra protagonista en alguna criatura especial, cada una de ellas dotada de una habilidad para ayudarnos a superar obstáculos y descubrir secretos en mapas ya visitados. A lo largo del juego podremos hallar mejoras adicionales para estas transformaciones, otorgándoles un nuevo ataque y movimientos que nos servirán tanto en combate como para acceder a más sitios en los mapas de juego. El núcleo del gameplay se mantiene intacto: acción plataformera en la que enfrentamos enemigos a latigazos de cabello y/o mediante el uso de ciertos poderes mágicos; sumando al baile a una linda selección de jefes que resultan muy satisfactorios desde sus diseños hasta sus combates.

El apartado audiovisual es, sin embargo, el que ha salido mejor favorecido en este nuevo juego: ahora Shantae cuenta con un bellísimo apartado gráfico, de colores intensos y brillantes y animaciones suaves. Cada vez me convenzo más de que Shantae debería tener su propia serie animada, y los diseños en alta definición de los personajes, niveles y fondos solamente me terminan dando la razón. Por otro lado, el trabajo de musicalización también se luce con excelentes melodías para acompañar cada nuevo nivel. Shantae tiene una gran banda sonora para respaldar a su gameplay sólido.

Ha pasado más de una década desde su primera aparición en un videojuego, pero Shantae pronto se ganó el cariño del público gracias a su carisma de inocentona justiciera, siempre lista para proteger a su pueblo y a sus amigos de los ataques de múltiples villanos, siempre haciendo algún chiste malo de por medio con una sonrisa en los labios. Ojalá que sigan las aventuras para esta muchacha... y a ver si así avanzamos de una buena vez la trama, de paso.


Half-Genie Hero es un buen aporte a la saga de Shantae. Pese a su pésimo uso de personajes y mediocre historia, su gameplay plataformero de controles precisos y excelente apartado audiovisual superan los problemas ya mencionados y al menos nos dejan con la satisfacción de una buena sesión de juego.