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Ránking | Perla negra

Videojuegos 2016: Las 10 grandes controversias

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Por: Jeremias Curci

2016 fue un gran año para los videojuegos, pero también estuvo lleno de polémicas.

Los Malditos Nerds seleccionan los juegos más destacados del año, el cual estuvo repleto de juegos importantes. Durante las dos semanas que siguen repasaremos los géneros y categorías más sobresalientes, cerrando la última semana de diciembre con los 50 mejores juegos de este 2016.

En lo personal, considero que 2016 fue un gran año para los videojuegos: nos vimos asediados por una enorme cantidad de títulos de altísima calidad. Pero también hubo controversias que nos mostraron las peores aristas de esta generosa industria. Repasemos las más resonantes en el ranking a continuación.

  • 10
    Censura manzanera

    Puede que Apple la tenga clarísima en términos de tecnología, pero lo que viene demostrando hace años es que de juegos no entiende una, o al menos, no logró entender la forma en la que maduró el medio en términos narrativos, tomando en cuenta las temáticas que abordan.

    No es la primera vez que la compañía se ve envuelta en polémicas relacionadas a la censura –el año pasado habían prohibido cualquier juego que exhiba la bandera confederada- y este año no quisieron pasar sin dar la nota. En este caso el damnificado fue ni más ni menos que The Binding of Isaac: Rebirth, la edición definitiva del clásico de Edmund McMillen, que en febrero fue bochado del proceso de aprobación de App Store por contener “violencia hacia menores de edad.”

    Resulta frustrante que la empresa es ponga el traje del progresismo y vea un medio de expresión como los juegos con una percepción tan arcaica y pacata. Hubo final feliz: a fines de octubre decidieron aprobarlo, pero no deja de ser un engorro para las compañías, desarrolladores y el público, quienes se ven perjudicados por versiones de juegos que, para evitar complicaciones, podrían no llegar jamás.

  • 9
    Pokémon Go ¿juego o aplicación pedorra?

    El “juego” de Niantic fue una sorpresa debido al fenómeno social que fue durante sus meses de lanzamiento y recordado por muchos de nosotros con cariño, ya que fue uno de los pocos que logró trazar una línea de unidad a través de distintas generaciones, unidas por una misma inquietud. Más allá de lo –ligeramente- triste que resulta la idea de necesitar de una aplicación como estas para percatarnos de que existe un “otro” a nuestro alrededor con quien podemos compartir el aire libre, lo cierto es que después del furor inicial, Pokémong Go se empezó a caer a pedazos.

    Porque salió con muchísimas menos funciones de las que fue promocionado, las cuales les ha tomado a los desarrolladores meses en brindar (y todavía faltan muchas más), porque sus mecánicas eran por demás sencillas, reiterativas, repetitivas, casi al punto de rebajarlo a una aplicación temática de pokémon sin mucho más sustento.

    De hecho, el caudal de jugadores sigue siendo elevado, pero es infinitamente menor de lo que supo ser durante el primer mes de vida de esta… experiencia. Empezaron a salir actualizaciones que agregan algunas facetas interesantes pero el espíritu de la experiencia pokémon sigue brillando por su ausencia. Entonces… ¿Juego o aplicación pedorra? Sepan disculparme, pero me inclino por lo segundo.

  • 8
    Tratame bien: los juegos rotos en PC

    Impresionante que todavía se siga castigando al jugador de PC de este modo. El estado en el que salen muchos juegos es realmente lamentable: repletos de bugs, con problemas de performance y conflictos de compatibilidad que demandan parches que tardan horrores en llegar.

    El año pasado hubo casos resonantes como el famoso de Batman: Arkham Knight, pero este 2016 no se quiso quedar atrás y nos regaló fiascos como el de XCOM 2 y Hitman, y otros más atroces como la horrible versión del de por sí feo No Man’s Sky, el ultra buggeado y pobremente optimizado Mafia III y el más ofensivo de todos, Dishonored 2, el cual andaba tan mal que Bethesda pidió a los jugadores que bajen los niveles de detalle para intentar que corra mejor. Spoiler: ni así funcionaba.

    No sé de dónde proviene la necesidad de publicar las versiones de PC al unísono. Lo que sí sé es que estas versiones requieren muchísimo más trabajo de planificación y optimización: un trabajo que evidentemente nadie se está tomando. No hace falta que publiquen todas las versiones a la vez, de hecho, si algo hemos aprendido con Grand Theft Auto V es que la espera se paga sola. Se trata de tener un poco de respeto y consideración por los jugadores de PC. Ojalá que el año próximo cambie.

  • 7
    Las apuestas en Counter-Strike y la falta de ética de los youtubers

    Otro de los escandaletes del año estuvo relacionado a los youtubers. Por un lado, estaban aquellos que celebraban distintas apuestas y rifas en sitios de skins para Counter-Strike. En estas transmisiones, los conductores ganaban premios alucinantes y skins que convertían en agua a las bocas de los espectadores, quienes rápidamente iban a estos sitios a sumarse a la timba, con resultados mucho menos favorables.

    Lo mismo sucedió con un sitio dedicado a FIFA y su apartado FUT: donde las monedas para comprar jugadores son el dinero corriente para forjar un equipo competitivo. Resultó ser que las personas en las transmisiones eran ni más ni menos que los dueños de dichos sitios, quienes estaban engañando a la audiencia para que vayan a tirar plata en rifas que nunca iban a dar premio. El resultado fueron canales prohibidos y algunos de estos sujetos, procesados por la justicia.

    Luego sucedió lo de Pew Die Pie: fue el nombre más importante de un total de más de veinte youtubers de altísimo perfil que se vieron envueltos en una controversia por no especificar con claridad su vinculación con compañías como EA para generar contenido promocionado. Aunque en esta oportunidad no hubo penas de ley, un ente regulador dictaminó que los youtubers deben hacer un disclaimer bien específico que estipule cuándo el contenido es con pauta o promoción. El daño más grande se lo lleva la credibilidad de los youtubers, diezmada por esta falta de transparencia y ética.

  • 6
    Buenos juegos, malas ventas

    Un buen juego no garantiza buenas ventas. Eso lo sabíamos. Lo que no esperábamos es que ninguno de los grandes juegos venda tan poco en sus primeras semanas, que suelen ser las más críticas para medir el suceso comercial del juego en cuestión. Call of Duty: Infinite Warfare vendió menos de la mitad que su antecesor, Watch Dogs 2 lo hico casi en un ochenta por ciento menos. Titanfall 2 fue un fracaso comercial y la lista podría seguir.

    Es cierto que la “temporada alta” de este año fue particularmente brutal, con seis juegos de alto calibre repartidos en el lapso de un mes, pero resulta llamativa la baja respuesta del público. ¿Será que los AAA tienen que bajar un poco el copete? Lo que también es cierto, es que los números brindados vienen de la mano de cadenas como Gamestop: uno de los retailers más grandes a nivel mundial.

    ¿Qué significa esto? Que todavía está por verse cuántas copias digitales vendió cada uno de estos juegos. Puede que todo se trate de un cambio paulatino en el paradigma de la venta y distribución de juegos: tal vez estamos entrando en esa transición por la que ya pasó el cine y la música. Como sea, si la cosa se mantiene, no hay buenas perspectivas para juegazos como Call of Duty, Titanfall 2 o Watch Dogs 2, entre otros. Y eso nunca es bueno.

  • 5
    El papelón de Mighty no. 9

    Parece que no puede haber un año sin la controversia kickstartera que lo representa, pero lo que se vivió con Mighty no. 9 es tan flagrante que se merece el destaque como el papelón más colosal de los últimos tiempos en la plataforma. La historia resumida: Keiji Inafune se va de Konami, funda Comcept y acude a Kickstarter para pergeñar el sucesor espiritual de Mega Man.

    Y la rompe: en muy poco tiempo logra alcanzar la meta planteada y días después, alcanza la marca de los 4.5 millones de dólares. Desde ahí en adelante, todo en picada: anunció proyectos paralelos sin haber terminado el juego original, ofreció actualizaciones escuetas sobre el estado del proyecto, falló en cumplir con las recompensas para los backers, retrasó innumerables veces la salida del juego.

    Esto ya daba para preocuparse y todos los miedos se volvieron realidad con la versión final del juego: un plataformero mediocre que se carga con el legado de tal legendario personaje. Controles duros, poco responsivos y un diseño insulso y arcaico son algunos de los problemas que tuvo Mighty no. 9. Esto suscitó suspicacias respecto al destino de los fondos recaudados, ya que en el juego no se veían reflejados. Para rematarla, hubo problemas con los códigos para PSN y Steam: muchos no funcionaban y otros se quejaron de que les enviaron códigos para la plataforma equivocada.

    Una vergüenza, a la que se suman otros Kickstarters de renombre que todavía siguen sin dar señales de vida: Bloodstained y Star Citizen.

  • 4
    (i)Realidad Virtual

    Qué tufillo a noventas que tiene la movida de la realidad virtual. Ok, es innegable que hay un boom mucho mayor, ya que casi cualquier fabricante de medio pelo de tecnología moja los pies en esta tendencia sacando estrambóticos adaptadores y cascos genéricos de realidad virtual.

    Lo concreto es que en este año han salido los grandes jugadores de la movida (Rift, Vive y PSVR) y hasta el momento, todos han fracasado miserablemente en presentarnos argumentos sólidos para embarcarnos en la propuesta. Entre los precios prohibitivos y la falta de decisión de los grandes desarrolladores, el espectro de la realidad virtual está siendo relegado a un puñado de experiencias y demos tecnológicas olvidables.

    No ayuda que el nicho de la realidad virtual se haya convertido en una guerra encarnizada de consolas: cada uno de los jugadores puja por su lado, busca establecer sus estándares y trata de cerrar exclusividades, generando una segmentación que lo único que hace es tirarle nafta a un fuego que ya esta tan avivado que pocos quieren acercársele.

  • 3
    Consolas 1.5: PS4 Pro y Scorpio

    2016 será recordado como el año en el que se rompió el ciclo de vida de las consolas tal y como lo conocíamos, de la mano de los anuncios –y la llegada- de consolas como PlayStation 4 Pro, y la futura Scorpio del año que viene por parte de Microsoft. Nunca tuvimos bien en claro a quién están dirigidas estas consolas. Está bien, pero lo que realmente preocupa es que, al parecer, ni las propias compañías lo saben.

    Esto está reflejado en el caótico lanzamiento que tuvo PlayStation 4 Pro, con sus arcanas directivas de actualización, mejoras meramente cosméticas y juegos que funcionan incluso peor que sus antecesores. ¿Mejoras en la realidad virtual? Bien, gracias, completamente inexistentes.

    Se presume que la batería de juegos que Sony presentó en PlayStation Experience van a marcar el diferencial que justifique la compra, y aunque eso sería bueno para Sony, no lo es para los 50 millones de jugadores que ya poseen una PlayStation 4, y que, en tiempo récord, tienen el potencial de “disfrutar” de las peores versiones de los juegos venideros en una consola que en mercado tiene apenas tres años, y en algunos livings, todavía no cumplió ni uno.

  • 2
    Bethesda y las copias de review

    Seamos sinceros: la manipulación de las copias de reseña es algo que se viene dando desde hace algunos años, pero es Bethesda la que da el paso al frente mediante un comunicado en el cual indicaba que dejaría de brindarle a la prensa copias de manera anticipada para el correspondiente análisis, argumentando que quieren que tanto la prensa como los jugadores disfruten de los juegos a la par.

    Todo muy lindo, salvo porque es una mentira grande como una casa. Primero porque sí dieron copias, pero a YouTubers o “jugadores entusiastas” con muchísima audiencia, a los cuales es más fácil controlar en cuanto al mensaje que emiten. Doom fue el ejemplo que dio Bethesda para fundamentar su movida, pero lo cierto es que es un caso atípico, y con Dishonored 2 y la remasterización de Skyrim demostraron sus verdaderas intenciones, ya que estos juegos tuvieron muchísimos problemas, en particular en PC.

    Sucedió lo mismo con Mafia III (un juego mediocre que vendió 4,5 millones de copias en la primera semana gracias a esta movida), también con No Man’s Sky y tristemente, parece que se convertirá en una norma cuya única meta es quitarles a los consumidores de herramientas para poder decidir y comprar. Ya lo dijimos antes: esperen a las reseñas o impresiones de sus especialistas favoritos antes de desembolsar lo que vale un juego.

  • 1
    No Man’s Sky: no llega a la estratósfera

    Me hubiera encantado que el resultado sea distinto, pero tristemente, el mensaje estaba siendo telegrafiado hace muchísimo tiempo: desde que Hello Games anunciara el precio original del juego (20 dólares), supimos que el juego no era tan magnífico o gigante como pintaba. Mismo con todas las declaraciones: podemos ver cómo Sean Murray miente sistemáticamente ante el estado del juego en las entrevistas y las funciones que incluirá en su versión final.

    Shuhei Yoshida, CEO de Sony Interactive Entertainment se abrió olímpicamente de piernas ante el desastre que fue No Man’s Sky diciendo que, como estudio independiente, debieron hacer las cosas de otra manera, con una mejor campaña de relaciones públicas. ¡Qué bárbaro! ¿No será que no se quieren hacer cargo de su responsabilidad? Dudo que haya sido idea de Sean Murray editar en juego en formato físico, ni mucho menos llevarlo a sesenta dólares, ni tampoco ir al show de Stephen Colbert.

    Dudo que sepamos qué fue lo que pasó exactamente, pero el resultado habla por sí solo: No Man’s Sky es el papelón del año, y desde su primer anuncio hasta el día de hoy es el ejemplo cabal de todo lo que no debe hacerse con un juego, en todos los aspectos posibles.

1. Censura manzanera

Puede que Apple la tenga clarísima en términos de tecnología, pero lo que viene demostrando hace años es que de juegos no entiende una, o al menos, no logró entender la forma en la que maduró el medio en términos narrativos, tomando en cuenta las temáticas que abordan. No es la primera vez que la compañía se ve envuelta en polémicas relacionadas a la censura –el año pasado habían prohibido cualquier juego que exhiba la bandera confederada- y este año no quisieron pasar sin dar la nota. En este caso el damnificado fue ni más ni menos que The Binding of Isaac: Rebirth, la edición definitiva del clásico de Edmund McMillen, que en febrero fue bochado del proceso de aprobación de App Store por contener “violencia hacia menores de edad.” Resulta frustrante que la empresa es ponga el traje del progresismo y vea un medio de expresión como los juegos con una percepción tan arcaica y pacata. Hubo final feliz: a fines de octubre decidieron aprobarlo, pero no deja de ser un engorro para las compañías, desarrolladores y el público, quienes se ven perjudicados por versiones de juegos que, para evitar complicaciones, podrían no llegar jamás.
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