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Ránking | Excelencia visual

Videojuegos 2016: Mejores Gráficos

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Por: Jeremias Curci

En nuestra selección de lo mejor de 2016, hoy repasamos los destacados a nivel técnico y artístico.

Los Malditos Nerds seleccionan los juegos más destacados del año, el cual estuvo repleto de juegos importantes. Durante las dos semanas que siguen repasaremos los géneros y categorías más sobresalientes, cerrando la última semana de diciembre con los 50 mejores juegos de este 2016.

El día de hoy repasamos juegos que se destacan desde lo visual: ya sea por méritos técnicos, artísticos, o una sabia combinación de ambos. Como aclaramos en el primer ranking de Mejores Aventuras de Acción, los juegos aquí revisados fueron elegidos por el staff de Malditos Nerds. Sin embargo –y habiéndolo jugados a todos- están ordenados según el impacto que me generaron en el momento de ponerlos a correr con pad en mano.

  • 10
    The Last Guardian (Team ICO/GenDesign, PS4)

    No siempre es necesario utilizar shaders de avanzada o modelos hiper complejos, tampoco es necesario ofrecer un rendimiento superlativo para generar una gran impresión. Este es el caso de The Last Guardian: un título único por donde lo mires, cosa que aplica a su relato, su narrativa, sus personajes y naturalmente, su costado técnico y visual. Es innegable que el juego por momentos deja caer sus cuadros por segundo de una forma muy marcada, es cierto que algunas texturas carecen del detalle al que estamos acostumbrados a ver.

    Pero esto es tan cierto como decirles que Trico y “el chico” son protagonistas de escenas únicas e irrepetibles, imposibles de encontrar en otro juego; es innegable la belleza y majestuosidad con la que este ser mitológico sacude sus plumas, las cuales cambian su tonalidad con el brillo del sol. Ni hablemos de las expresiones: lo mejor que tiene The Last Guardian es el sentido orgánico que tiene Trico, realmente se siente como un ser vivo, que comunica su sentir con su lenguaje corporal, y su rostro.

    Lo mismo aplica para el resto del juego, de principio a fin: es una obra de arte, que con un par de piezas que por separado se sienten sueltas, unidas dan como resultado un apartado visual que dejará postales oníricas grabadas en la retina, por el resto de los días.

  • 9
    Gears of War 4 (The Coalition, PC, XONE)

    ¡No más marrones y ocres! Lo que más salta a la vista cuando jugamos Gears of War 4 es que por fin abandonaron la estética herrumbrosa de los juegos anteriores, para abrazar entornos con colores vivos. Sin embargo, no es lo único que hace bien. Esta nueva versión de Unreal Engine dota al juego de un aspecto visual súper robusto, convirtiéndolo en uno de los juegos más bonitos de Xbox One en materia gráfica.

    Esto se luce en los entornos, susceptibles a diversos cambios climáticos como, por ejemplo, tormentas o vendavales, que arrastran todo a su paso. También en el nuevo bestiario que aparece en combinación con enemigos robots y los swarms de corte “raso”, siempre sin despeinarse o sudar cuadros por segundo, lo cual es remarcable considerando los juegos de cámara que hace en momentos críticos como, por ejemplo, cuando enfrentamos a los enemigos de tamaño considerable.

    La versión de PC naturalmente es la más espectacular ya que permite escalar las visuales a resoluciones 4K nativas y si nos da el combustible, a 60 cuadros por segundo también. En Xbox One va a 1080p con 30 cuadros por segundo, pero el modo multiplayer los duplica a 60, acentuando el factor frenético y trepidante de sus modos competitivos como también el ritmo en el nuevo modo horda. Y eso, si consideramos las limitaciones de la consola, no es poca cosa.

  • 8
    Steep (Ubisoft Annecy, PC, PS4, XONE)

    Y para finalizar su conferencia de E3 –como también este 2016-, Ubisoft nos sorprendió a todos con Steep: este pastiche de deportes invernales, que nos plantea pilotos-navaja-suizas que pueden desplegar hasta cuatro disciplinas distintas para perderse entre un millar de eventos y desafíos. Sorprende porque las situaciones emergentes que suscita son increíbles; sorprende porque el concepto funciona.

    Sorprende también por lo visual: Steep es un juego alucinante. Parte de la inmersión que logra el juego se debe a la increíble puesta en escena que presenta: cordones montañosos nevados, lagos congelados, pinos y vegetación cargada, con unas puestas de sol y noches increíbles. El motor Anvil está en su mejor momento sin lugar a dudas: ya lo había demostrado con The Division, pero en Steep alcanza un escalón más en términos de fidelidad, iluminación y, sobre todo, desempeño. Porque como buen juego de deportes extremos, la adrenalina y el vértigo son parte fundamental de la experiencia, sensaciones mitigadas por la calma que transmiten los panoramas y la excepcional musicalización.

    Steep es un juego visualmente único y uno de los mejores logrados del año, en los que vale la pena perderse de forma indefinida, sólo para descubrir el próximo punto de interés y ver cómo el sol tiñe de naranja las nubes, para luego encandilarnos con el brillo de una nieve que por momentos se ve y reacciona de una forma muy real.

  • 7
    Final Fantasy XV (Square Enix, PS4, XONE)

    De los diez años que lleva en proceso Final Fantasy XV, la mitad estuvieron relacionados a la gestación de un nuevo motor gráfico que permita poner el aspecto visual del juego con lo que se había prometido en un principio. Con el juego en la calle, todos pudimos constatar que Square Enix logró cumplir con esta promesa que parecía imposible, ya que la última entrega de esta legendaria franquicia es uno de los juegos que mejor se ven en este 2016.

    El responsable de esto es Luminous Engine: un motor propietario que logra utilizar shaders de última generación de forma tal que los paisajes y todos los elementos que componen el universo del juego luzcan realistas y ultra detallados. Sin ir más lejos, cada personaje principal está construido con más de 200.000 polígonos, más otros 20.000 para dar vida a detalles como el cabello. El punto más fuerte, sin lugar a dudas, es cómo maneja la naturaleza dinámica de la acción y los niveles, y cómo gestiona la escala de los escenarios, así como también efectos de partículas y luz, tomados de parámetros reales.

  • 6
    Quantum Break (Remedy, PC, XONE)

    Quantum Break estuvo en boca de todos porque para ser un juego exclusivo de Xbox One, sus 720p de resolución se quedaban súper cortos. Es cierto: no llega a ofrecer 1080p nativos, sí reescalados, pero quedarnos con esos detalles sería ningunear la enorme cantidad de trucos que hizo Remedy para lograr los soberbios resultados que el juego ofrece.

    Me gusta pensar en el equipo como hechiceros casteando sus hechizos, porque a esos 720p le agregaron capas de anti aliasing, shaders complejos de iluminación, y técnicas para amplificar el conteo de píxeles al reescalar todo el paquete a 1080p. El resultado es un juego que resulta televisivo o cinematográfico no sólo por su estilo narrativo, sino porque a la vista, estos trucos derivan en un efecto granulado definitivamente cinematográfico, que, en conjunción con la estupenda dirección artística del juego, brindan un apartado visual aplanador.

  • 5
    Doom (id Software, PC, PS4, XONE)

    El renacimiento de una de las sagas más legendarias de la industria no sólo fue un acierto desde lo conceptual y lo jugable, sino también desde el despliegue visual que nos presenta. A nivel artístico, se trata de una perfecta reimaginación del bestiario clásico, con toques marcados de una ciencia ficción que por momentos se siente un tanto retro, con una paleta de colores abrumadora. Doom a nivel artístico es sólido como pocos.

    Lo mejor, sin lugar a dudas, tiene que ver con la depuración desde lo técnico: porque la sangrienta danza de balas y glory kills no sería lo mismo sin esos preciados 60 cuadros por segundo con el que el juego se mueve de principio a fin. Aunque en PC (donde reside la mejor versión) esto es un detalle que se da por sentado, a la vez que el despliegue visual, resulta loable que hayan logrado mover el juego en consolas con la misma tasa de cuadros por segundo, manteniendo el espectáculo gráfico. Doom luce y se mueve de maravillas, lo cual resulta vital para hacer efectiva su propuesta de juego.

  • 4
    Inside (Playdead, PC, PS4, XONE)

    Limbo supo romper esquemas con su estética blanquinegra, pero con Inside, Playdead da un paso más allá. El concepto de plataformas de corte side scroller sigue estando presente, al igual que la forma de dibujar ciertos elementos del escenario, pero donde encontramos grandes diferencias es en la soberbia dirección artística que, por un lado, trae a la mesa una paleta de colores que le sienta de maravillas, y por el otro, construye un universo vivo y creíble, repleto de narrativa ambiental gracias a la enorme cantidad de detalles que cada escenario encierra.

    También es digno de destacar el detalle que tiene el juego en términos de animaciones: hay múltiples movimientos y resultados para una misma acción, lo cual hace que el protagonista se sienta natural y se comporte de una manera orgánica con los entornos a través de la aventura. Lo mismo aplica para los enemigos, o las maravillosas reacciones de los elementos con los que interactuamos, gracias a un motor físico que ofrece resultados convincentes. El apartado artístico y técnico de Inside es sublime: tanto como el resto de facetas que lo componen.

  • 3
    Forza Horizon 3 (Playground Games, PC, XONE)

    Suele decirse que, en los juegos de autos, las compañías encuentran el lugar perfecto para despacharse a nivel visual y mostrar las cualidades de las consolas, porque después de todo, es una carrocería y un par de ruedas, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad, y pocos juegos lo demuestran como Forza Horizon 3: no sólo uno de los grandes juegos del año, sino también un mastodonte a nivel visual, lo mires por donde lo mires.

    Los paisajes tienen una distancia de dibujado increíble; entornos urbanos plagados de neón o exóticas junglas tropicales, repletas de vegetación salvaje; o playas paradisíacas con un agua que dan ganas de bañarse ahí. Los vehículos poseen un detalle sin igual, el cual se vuelve más notorio en el modo Forza Vista. Lo mejor de todo, es que la sensación que otorga es vertiginosa, manejando siempre carreteras densamente pobladas y una gran cantidad de oponentes, sin perder un ápice de detalle. En Xbox One es alucinante, pero en PC es directamente de otro planeta.

  • 2
    Battlefield 1 (EA DICE, PC, PS4, XONE)

    Y yo que pensaba que DICE iba a mostrar el “no va más” en materia gráfica con Mirror’s Edge: Catalyst, que hacía unas cuantas cosas bien, pero no terminaba de dar a la talla. Estaba equivocado sin ningún tipo de dudas, porque DICE tiró la casa por la ventana con Battlefield 1. La Primera Guerra Mundial jamás se vio tan bien, es más: pocos juegos se ven tan bien como éste.

    Mientras que el modo multijugador se mantiene conservador en términos de espectacularidad, la campaña es todo lo que le podemos pedir a un juego de esta generación de consolas. Tiene escala, iluminación alucinante, modelados creíbles, efectos de partículas creíbles y otros como, por ejemplo, la lluvia, el barro y la sangre de la batalla de cuartel que salpica la pantalla, haciendo de esta una experiencia netamente visceral.

    En todo el listado nos cansamos de decir que la versión definitiva siempre se la lleva PC, pero en este caso, hay que tener el ojo muy entrenado –o un paladar por demás negro- para decir que existe una ventaja tan abismal, porque además de romperla desde lo técnico y artístico, lograron acuñar versiones muy parejas de este shooter, uno de los más rompedores del año.

  • 1
    Uncharted 4: A Thief's End (Naughty Dog, PS4)

    Naughty Dog siempre tuvo en su haber la capacidad de explotar al mango las cualidades de las consolas de Sony, entregando resultados increíbles de la talla de Uncharted 3 y The Last of Us, en la anterior generación de consolas. En esta oportunidad lo hacen de nuevo, porque lo que se ve Uncharted 4 en PlayStation 4 es algo que debe verse en persona para creerse, al punto de que se convierte en el ejemplo cabal de lo innecesario que es un hardware como PlayStation 4 Pro.

    No sólo la dirección artística es soberbia: la atención al detalle en los escenarios es superlativa, al igual que su extensión y escala. Mención especial para los personajes, sus animaciones y sus rostros, que, junto con el guión, logran captar una naturaleza humana entrañable, que imbúe en el jugador sensaciones que nada tienen que ver con el famoso “Valle Inquietante”. Visualmente, Uncharted 4 es la bomba de este 2016, sin lugar a discusión alguna.

1. The Last Guardian (Team ICO/GenDesign, PS4)

No siempre es necesario utilizar shaders de avanzada o modelos hiper complejos, tampoco es necesario ofrecer un rendimiento superlativo para generar una gran impresión. Este es el caso de The Last Guardian: un título único por donde lo mires, cosa que aplica a su relato, su narrativa, sus personajes y naturalmente, su costado técnico y visual. Es innegable que el juego por momentos deja caer sus cuadros por segundo de una forma muy marcada, es cierto que algunas texturas carecen del detalle al que estamos acostumbrados a ver. Pero esto es tan cierto como decirles que Trico y “el chico” son protagonistas de escenas únicas e irrepetibles, imposibles de encontrar en otro juego; es innegable la belleza y majestuosidad con la que este ser mitológico sacude sus plumas, las cuales cambian su tonalidad con el brillo del sol. Ni hablemos de las expresiones: lo mejor que tiene The Last Guardian es el sentido orgánico que tiene Trico, realmente se siente como un ser vivo, que comunica su sentir con su lenguaje corporal, y su rostro. Lo mismo aplica para el resto del juego, de principio a fin: es una obra de arte, que con un par de piezas que por separado se sienten sueltas, unidas dan como resultado un apartado visual que dejará postales oníricas grabadas en la retina, por el resto de los días.
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