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Analisis | Detrás de las paredes

ANÁLISIS: I Am the Pretty Thing That Lives in the House (Oz Perkins, 2016)

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Por: Jessica Blady

Una nueva peli de terror con espíritus, casa embrujadas y una vueltita de tuerca.

Netflix se la sigue jugando por las pequeñas producciones originales y, tras su paso por el Festival de Cine de Toronto, estrena “I Am the Pretty Thing That Lives in the House” (2016), segunda película de Osgood Perkins.

Perkins se concentra en una historia chiquita cargada de climas, un típico relato de casa embrujada donde los habitantes deben convivir con los espectros.

Lily (Ruth Wilson) es una joven enfermera contratada para pasar su tiempo cuidando a Iris Blum (Paula Prentiss), quien supo ser una exitosa escritora de novelas de misterio y terror, pero ahora está postrada en una cama sin saber muy bien qué pasa a su alrededor.

La casa de Iris es grande, solitaria y ni siquiera hay un televisor para pasar el rato, pero Lily se termina acostumbrando, incluso casi un año después de comenzar sus tareas. Una mancha de humedad en la pared le llama la atención, así como el constante nombre de Polly, mote que suele usar la anciana para referirse a ella, pero en realidad hace alusión a la protagonista de su novela más destacada, “La Dama de las Paredes”.

Lily se decide a leer el cuento, a pesar que las historias de terror le ponen los pelos de punta. Lo curiosos de este caso es que la autora asegura que la historia le fue relatada directamente por la desdichada Polly, una joven recién casada que desapareció junto a su prometido después de la boda.

Todo es atmósfera en “I Am the Pretty Thing That Lives in the House”, de ello depende el éxito de una historia que se queda un poco por el camino cuando se trata de redondear su desenlace. Perkins salta un año en el tiempo donde, aparentemente, no ocurre nada dentro de la casa, y después nos inunda de pequeños detalles y dos tramas entrecruzadas.   

Lo original de todo esto es que no se trata de asustar con monstruos, ni espíritus demoniacos, sino tratar de entender la soledad y el desconcierto de estas alamas en pena que no pueden abandonar el lugar donde desaparecieron.

El realizador trata de contar una historia más “metafísica”, pero no ahorra en planos cerrados y claustrofóbicos, imágenes fijas, paneos por escenarios desérticos y otros recursos cinematográficos para ponernos los pelos de punta. Acá, hay economía de recursos muy bien utilizados, pero esto no alcanza para compensar las fallas de la trama que, en algunos puntos se vuelven errantes y confusos.

El aislamiento, y sus propios temores, empiezan a hacer estragos en la cabecita de Lily (y por ende, la del espectador). La psicología del personaje juega un papel fundamental en la trama, pero una vez más, todo se siente con gusto a poco y apresurado como, si de golpe, se acordaran de contarnos una historia y no sólo se enfocaran en los momentos más “poéticos” de esta historia de fantasmas.


“I Am the Pretty Thing That Lives in the House” es un buen intento para encarar el terror desde otro ángulo en una época donde el género se arriesga o muere bajo una cantidad de clichés y cámaras en mano. Claro que con eso solo no hacemos mucho, y se necesita un poco más de sustancia y contenida, además de una imágenes bonitas y una protagonista asustadiza.