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Analisis | ANÁLISIS DE CÓMICS

ANÁLISIS: Batman #9 - I am suicide

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Por: Germán Perrotta

Batman recluta a su propio Escuadrón Suicida en Arkham en un número de antología.

Bruce Wayne se pone en modo Edgardo “Patón” Bauza y se dirige al Arkham Asylum para convocar un escuadrón de villanos que lo acompañarán en un enfrentamiento eliminatorio contra Bane que se disputará en la isla de Santa Prisca.

 

Sospechaba que la versión del personaje creada por el guionista Tom King no tenía ningún tipo de reparos en ensuciarse y pedir favores para lograr sus objetivos. En este número se me despejaron las dudas. El guionista saca el freno de mano, muestra sus cartas y da comienzo a una historia que pinta grosa para el futuro del personaje.

El cómic abre con una secuencia tremenda en la que vemos cómo fue la vida de Bane y todas las torturas que sufrió la prisión de Santa Prisca. En sólo 5 páginas, King - junto al crack y poco reconocido Mikel Janin en los dibujos- le brindan una profundidad que nunca tuvo y  por primera vez logran que tenga sentido. Su aspecto y su discurso nos hace entender por qué pudo ser uno de los pocos que rompieron a Bruce, física y mentalmente por igual. Infunde miedo de verdad. Que se encuentre sentado en una pila de calaveras también ayuda, para qué mentirles.

Es demasiado pedir que se olviden de Knightfall, la querida saga noventosa en la que Bane le quiebra la espalda a Batman sólo para explotar el éxito de “La Muerte de Superman” y de sus apariciones en comics como Secret Six de Gail Simone, pero traten de hacerlo. 

Si al principio de la historieta podemos apreciar la lógica de pensamiento de Bane y por qué se comporta de la manera que lo hace, lo mismo sucederá con Batman en el resto de la historia. 

El murciélago es muy consciente del peligro que representa el villano. Es por eso que decide buscar ayuda para capturar al Psycho Pirate, quien se encuentra en la isla y es el único que puede curar el desorden mental que sufrió Gotham Girl. Sin embargo, no se la pide a sus típicos compañeros de la Justice League, a los Outsiders o al resto de la Batifamilia, a quienes ya vimos cientos de veces, sino que esta vez va al Arkham Asylum para formar su propio Suicide Squad.

Ver a Bruce durante el reclutamiento de villanos en el asilo es como acompañar a un maestro chef eligiendo ingredientes en un mercado para armar la receta perfecta. Es uno de los momentos más logrados desde el reboot a cargo de Scott Snyder y Greg Capullo.

Además sus acciones hablan más que los diálogos. Camina y se maneja tranquilamente por los pasillos, rodeado de los prisioneros dentro de sus celdas. Cuando el Dr. Arkham quiere cortar el reclutamiento, Batman le contesta: “Mire el asilo que llené. ¿Usted me va a decir lo que no puedo hacer?”. Hubiera preferido algo más cercano al: “Quién so vo” de Bilardo a Germán Paoloski, pero no pude evitar sonreír un poquito cuando le tiró toda la chapa encima al pobre doctor.

King también logra diferenciar a los malos a pesar de los pocos momentos en los que aparecen. Queda claro que no todos están ahí por los mismos motivos. Algunos sufren problemas mentales, otros porque de verdad odian al detective o quizás en algún momento tomaron decisiones erróneas y tuvieron un poco de mala suerte en sus vidas.

Este número se destaca por el juego mental entre los personajes que está muy bien representado por el arte de Janin y los colores de June Chung. Podríamos decir que todo lo que se desarrolla aquí es una lucha de contrastes. Paradójicamente, la oscuridad, tradicionalmente relacionada con el mal, está representada en Batman. Además es bastante gracioso que camine libre y disfrazado de murciélago dentro de un asilo para pacientes que tienen problemas psicológicos.

Tendremos que esperar dos semanas para saber si Bruce ya alcanzó su límite con el armado de su squad o si va a romper más de sus reglas en el futuro en el enfrentamiento con Bane que tiene olor a histórico.

CALIFICACIÓN: 8/10