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10 comedias románticas independientes en Netflix

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Por: Ignacio Esains

Romances de bajo presupuesto que se pueden convertir en tus nuevas películas favoritas.

Técnicamente, el término “cine independiente” se refiere a una forma de producir - películas hechas fuera del paraguas de los grandes estudios. En la realidad, el “indie” se ha convertido en un género. Historias de parejas y familias de clase media y media baja, en las que no parece ocurrir mucho, pero ese rechazo a las estructuras tradicionales hace que gestos, miradas, palabras, puedan ser tan efectivas como una explosión en una de Marvel.

La comedia romántica era, hasta hace unos años, un subgénero en decadencia. Una década de clones lamentables de los romances de Nora Ephron de principios de los ‘90 (“Cuando Harry Conoció a Sally”, “Sintonía de Amor”), seguida de 10 años de comedias románticas de 400 personajes y altísimo presupuesto inspiradas en la odiable “Realmente Amor”. Meg se retiró, Sandra voló al espacio, Julia cuenta millones y actúa en películas de amigos. Algo tenía que cambiar, y por suerte esta decadencia coincidió con el fenómeno del cine independiente, en particular el éxito comercial de “Juno” y “Pequeña Miss Sunshine”. Todas las películas de esta lista fueron filmadas en los últimos 5 años, pero cargan 100 años de comedia romántica: la personalidad de Ephron, la angustia de John Hughes, el vértigo improvisado de Robert Altman, los diálogos agudos de Billy Wilder y la espontaneidad de los “screwball” de los años ‘30.

Cuando las comedias indies son buenas, logran un contacto mucho más profundo con el espectador: te hacen sentir que no estás haciendo todo mal, que hay gente que está tan perdida como vos, que no estás equivocado en ser la persona que sos. Y esta sensación se potencia cuando el tema es el amor.

Si nunca te sentiste así, primero: ¡felicitaciones! y segundo, quizás estas no sean las pelis para vos. Pero si estabas asintiendo con la cabeza mientras leías, dale una oportunidad a alguna de estas 10 comedias románticas, que presentan personajes muy fallidos, diálogos muy reales, y aunque a veces llegan a finales convencionales, se siente como si se los hubieran ganado.

  • 10
    Laggies (Lynn Shelton, 2014)
    Un elenco de primera línea para una película muy, muy chiquita. Megan (Keira Knightley) tiene 28 años y parece estancada en la adolescencia, como si nunca hubiera terminado de graduarse de la secundaria. No reconoce a sus amigas, no soporta a su (insoportable) novio y decide escaparse por un ratito cuando se hace amiga de una chica de 16 años (una luminosa Chloe Grace Moretz). Megan es una gran creación, una hija mimada acostumbrada a que le dejen pasar cualquier cosa, que no puede contener la culpa por querer dinamitar su vida (y a todos los que forman parte de ella).
  • 9
    Results (Andrew Bujalski, 2015)
    Bujalski es uno de los grandes exponentes del “mumblecore”, un género que podríamos llamar “el indie de los indies”, historias minimalistas de personajes casi indescifrables, que te invitan a vivir un rato entre veinteañeros desorientados. En los últimos años Bujalski ha viajado en otras direcciones, como la ciencia ficción lo-fi de la sorprendente “Computer Chess”, y “Results” es un paso en esa dirección. Es una película sobre personajes que tienen muchas dificultades para cumplir sus metas, y mejor no cuento más - cualquier sinopsis la haría parecer menos interesante de lo que es. Cobie Smulders (Robin de “How I Met Your Mother”) es una revelación.
  • 8
    Cita con el Amor (Save The Date, Michael Mohan, 2012)
    Adaptación de los adorables cómics independientes de Jeffrey Brown, un poquito más convencional en estructura que otras películas de esta lista, pero destacable por ser una de las pocas películas que usa bien a Alison Brie (Annie de “Community”). La línea argumental de amores y desamores tiene mucho de televisivo, pero el placer de la peli está en la duda - las protagonistas no tienen idea de si están haciendo lo correcto o no, el espectador tampoco, y ese miedo le da una dimensión estimulante a una mini-peli.
  • 7
    Sleepwalk with Me (Mike Birbiglia, 2012)
    Birbiglia es uno de mis stand-up favoritos, aunque entiendo por qué hay gente que no lo tolera - es humor blando, que sabe que es blando y eso lo hace el doble de gracioso. Un buen punto de partida para el estilo de Birbiglia es esta comedia romántica que aunque esté basada en una historia real es casi imposible de creer. Birbiglia es un tipo muy poco gracioso que decide, tarde en su vida, hacerse comediante y viajar de pueblo en pueblo presentando su insípido acto - ah, y es sonámbulo, lo que hace que dormir en hoteles en la ruta sea un gran problema. Y se enamora. Pasan cosas. Está muy buena.
  • 6
    Celeste and Jesse Forever (Lee Toland Krieger, 2012)
    Hace tiempo me di cuenta de que mis discos favoritos son los llamados “breakup records”, colecciones venenosas de canciones escritas después de una ruptura. “Extraordinary Machine” de Fiona Apple, “Hissing Fauna Are You The Destroyer” de Of Montreal, “Blood on the Tracks” del reciente ganador del Nobel (que raro escribir eso) Bob Dylan. Seguro que vos también tenés alguno, aunque sea ese de Alanis Morisette de 1995.

    Esta comedia antirromántica es algo parecido: la historia del final de una relación, y de cómo el impacto no llega en el momento, sino que crece con los días, los meses, los años, cuando te das cuenta de que las cosas nunca más van a ser como antes. Rashida Jones (también guionista) se pone la película al hombro, pero sorprende la profundidad emocional que Andy Samberg (el ruludo de SNL) da a su personaje.
  • 5
    Afternoon Delight (Jill Soloway, 2014)
    La creadora de la premiada “Transparent” colabora con su actriz fetiche Kathryn Hahn en una comedia romántica… distinta. La historia de una mujer de clase media alta que se obsesiona con una joven stripper y la lleva a vivir a su casa. Cualquier dirección en la que creas que va a ir la película, estás equivocado. Los personajes de Soloway son especímenes privilegiados, que tienen todo lo que podrían querer a su alcance y, a la vez, un profundo vacío existencial. Son irritantes, claro, pero no es difícil encontrar algo con lo que identificarse en estos “niños ricos que tienen tristeza”.
  • 4
    Man Up (Ben Palmer, 2015)
    Una pequeña maravilla inglesa colada entre tanta peli yanqui. Lake Bell, quizás la mejor actriz del género del momento, se roba sin querer la cita a ciegas de otra persona y conoce al hombre perfecto, que es… ¿Simon Pegg? ¿el de “Shaun of the Dead”? Jamás me hubiera imaginado verlo en una peli así, pero en un papel muy distinto a los que siempre hace está carismático y seductor como nunca. Las cosas se complican mucho, pero el gran guión de Tess Morris escala, escala, y no para de escalar, con un final que tiene toda la catarsis romántica que muchas de las pelis de esta lista niegan. Los secundarios son tan buenos que hasta te hacen olvidar del terrible acento inglés de Bell, que te araña los oídos aunque hayas nacido en Bahía Blanca.
  • 3
    Cómo Impedir una Boda (Bachelorette, Leslye Headland, 2012)
    Headland empezó en el teatro off-broadway, con su ciclo de obras “The Seven Deadly Sins”, que analizan de forma grotesca, destructiva, vulgar e irresistible el universo femenino. “Bachelorette” era parte de ese ciclo (la gula) y su versión cinematográfica tiene poco que ver con el resto de películas de esta lista. Sus personajes, tres damas de honor (Kirsten Dunst, Lizzy Caplan, Isla Fisher), se presentan como serpientes casi incorregibles desde el primer minuto, haciendo sufrir a la novia (Rebel Wilson) de mil maneras distintas, casi como en una peli de Judd Apatow. Como suele pasar en un debut, los cambios de tono son bruscos y la peli en general es visualmente chata, pero no se parece a nada (en el buen sentido, claro).
  • 2
    Drinking Buddies (Joe Swanberg, 2013)
    Como Bujalski, Swanberg también empezó en el mundo del “mumblecore” y de a poco fue encontrando una forma más tradicional para su cine (y su tele - Netflix estrenó hace poco su serie de cortometrajes “Easy”). “Drinking Buddies” es la típica historia de los mejores amigos que son perfectos el uno para el otro… pero que están en relaciones serias con otras personas. Swanberg parte de ese punto y lo lleva para un lugar más realista, más complicado, más incómodo.
  • 1
    In a World… (Lake Bell, 2013)
    Aunque esta lista no está en orden, “In A World…” es mi favorita de la nueva comedia romántica indie. Lake Bell, harta de hacer de “la mejor amiga” y “la novia de” en televisión, escribió su propio guión y dirigió una comedia perfecta, de principio a fin. En vez de ambientarla en las agencias de publicidad y redacciones de revistas tan populares en el género, Bell se inventa el mundo de los locutores de tráilers, trabajo difícil para una mujer (aún para la hija del más legendario de ellos). El guión es sólido, complejo, lleno de personajes interesantes, y el final es de lo más satisfactorio. Una comedia a la altura de cualquier Ephron.

1. Laggies (Lynn Shelton, 2014)

Un elenco de primera línea para una película muy, muy chiquita. Megan (Keira Knightley) tiene 28 años y parece estancada en la adolescencia, como si nunca hubiera terminado de graduarse de la secundaria. No reconoce a sus amigas, no soporta a su (insoportable) novio y decide escaparse por un ratito cuando se hace amiga de una chica de 16 años (una luminosa Chloe Grace Moretz). Megan es una gran creación, una hija mimada acostumbrada a que le dejen pasar cualquier cosa, que no puede contener la culpa por querer dinamitar su vida (y a todos los que forman parte de ella).
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