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Ránking | Netflix and nostalgia

Back to the 80s: 10 pelis en Netflix que marcaron la década

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Por: Jessica Blady

Volvieron los ochenta, pero no es forma de fichas, sino de rescate emotivo.

La nostalgia, el rescate emotivo y la década del ochenta están más vigentes y en boga que nunca. Los sorprendidos y enamorados de “Stranger Things” tal vez olviden que detrás de estas aventuras infantiles hay un montón de clásicos que la precedieron y le dieron forma.

El catalogo de Netflix no se destaca por la abundancia de estas joyitas que marcaron la década y muchas infancias, pero todavía tienen tiempo para chequear cualquiera de estas grandes obras que, a pesar de sus años, no pierden vigencia. 

  • 10
    Batman (Tim Burton, 1989)
    En una época donde las historias comiqueras eran cosa de nerds y nicho, además de una rareza, Tim Burton salió a la cancha con el superhéroe más gótico y logró transformar al Caballero Oscuro en un verdadero fenómeno de taquilla. Su visión, aunque alejadísima del Batman de las viñetas pero inspirada en las versiones más oscuras y recientes del personaje (o sea, Frank Miller), caló muy fuerte en la cultura popular gracias a su estética y a su carismático protagonista (Michael Keaton); una imagen que perdura desde entonces, imposible de pasar por alto cuando se cita al personaje y sus mejores encarnaciones.
  • 9
    ¿Quién Engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit, Robert Zemeckis, 1988)
    Sólo Steven Spielberg (su productor) fue capaz de conseguir los derechos para juntar en una misma película a personajes de Disney, Warner, MGM y otros tantos estudios para dejar que su pupilo más exitoso pudiera contar la historia de Eddie Valiant (Bob Hoskins), un detective privado de Los Ángeles que debe investigar el asesinato de un conocido empresario allá por 1947, y cuyo principal sospechoso principal es el engañado conejo de título: Roger. Los guionistas Jeffrey Price y Peter S. Seaman se desvían de la novela de Gary K. Wolf -“Who Censored Roger Rabbit?”- y expanden mucho más este universo donde las caricaturas conviven con los seres humanos, regalándonos una bizarra trama policial digna del mejor cine negro.
  • 8
    Karate Kid (John G. Avildsen, 1984)
    Daniel (Ralph Macchio) y su mamá acaban de mudarse a California desde New Jersey. Ella tiene un nuevo trabajo, pero él no logra adaptarse a la soleada ciudad que no lo recibe con los brazos abiertos. Víctima del bullying y de un grupo de adolescentes pertenecientes a la misma escuela de karate, Daniel recurre al señor Miyagi (Pat Morita), su casero experto en bonsáis y, al parecer, también en esto de las patadas voladoras. Un poco a regañadientes, Miyagi acepta entrenar a su nuevo discípulo que, antes de enfrentar a sus adversarios en un torneo local, deberá aprender a encerar, a pintar y que pelear siempre es última solución a los problemas. Dale, que todos quisimos hacer la técnica de la grulla.
  • 7
    Día de Pinta (Ferris Bueller’s Day Off, John Hughes, 1986)
    Nadie entendió mejor a los adolescentes de la década del ochenta que John Hughes. La rebeldía y la libertad de la que tanto se jactan los yanquis quedan plasmadas en esta ingenua comedia que retrata el crecimiento personal y los cambios psicológicos que va experimentando el protagonista a medida que se da cuenta que está llegando al final de sus años teen. Ferris Bueller (Matthew Broderick) decide faltar a la escuela y pasar todo un día de joda junto a sus amigos Cameron y Sloane por las calles de Chicago, como un último intento de sublevación contra el sistema y el control de los adultos. No gente, esas miraditas a cámara no las inventó Deadpool.
  • 6
    La Princesa Prometida (The Princess Bride, Rob Reiner, 1987)
    Un abuelo y su nieto enfermo, una historia que pasa de generación en generación, y una fábula clásica llena de aventura y romance sobre una doncella a punto de casarse que es secuestrada con el único fin de comenzar una guerra. Es la tarea del valeroso Westley (Cary Elwes) ir en su rescate, pero antes deberá sortear un montón de obstáculos: piratas inmortales, un ladrón traicionero, un habilidoso espadachín español y un gigante musculoso. Tierna, entretenida y todo un clásico de culto familiar que satiriza la fantasía romántica en su máxima expresión, y es un vehículo perfecto para dejar volar la imaginación de nuestro niñito interior: “El amor verdadero es lo mejor que existe, salvo quizá los bocadillos de cordero”, Miracle Max, un tipo que sabe.
  • 5
    Caracortada (Scarface, Brian De Palma, 1983)
    Un pobre inmigrante cubano, llegado a la tierra de la libertad con ansias de vivir el sueño americano, decide hacer rancho en la Miami de los primeros años de la década del ochenta donde descubre que las drogas, las mujeres y la guita es lo que hacen grande a un hombre. “Say hello to my little friend” termina siendo el último grito de guerra de Tony Montana (Al Pacino) ante el inminente e ineludible final que le espera. El clásico de Howard Hawks y Richard Rosson de 1932 muta y se convierte en una analogía directa de los excesos de su protagonista que, obviamente, no escapa a la estructura de la típica (y ultraviolenta) tragedia griega.
  • 4
    Quisiera Ser Grande (Big, Penny Marshall, 1988)
    El deseo más profundo de un pre-adolescente se convierte en realidad por arte de magia (y de Zoltar) y, de la noche a la mañana, se transforma en un adulto treintañero que debe lidiar con un montón de problemas, además de tratar de volver a su estado natural. Esta fórmula de “cambio de cuerpos” se volvió moneda corriente a finales de la década del ochenta, pero de la mano de Penny Marshall, el guión de Anne Spielberg y Gary Ross, y la memorable actuación de Tom Hanks, lograron opacar a sus mediocres competidoras y convertirla en una de las mejores comedias de todos los tiempos. De la escena del piano en FAO Schwarz, mejor ni empezamos a hablar porque se nos escapan los caracteres.
  • 3
    Tron (Steven Lisberger, 1982)
    Tal vez, demasiado adelantada para su tiempo, la película de Disney da un salto gigantesco en materia de efectos especiales generados por computadora para contar la historia de Kevin Flynn (Jeff Bridges), joven programador, dueño de una casa de fichines y hacker en sus tiempos libres, que es succionado digitalmente por un software pirata y malicioso conocido como Master Control. Ahora, dentro de este nuevo universo de unos y ceros, color y geometría, Flynn deberá arriesgar su vida en peligrosas contiendas y unir fuerzas con Tron, un corajudo programa de seguridad, para derrotar a Master Control, el verdadero tirano de este gigantesco e infinito videojuego.
  • 2
    Los Cazadores del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark, Steven Spielberg, 1981)
    Indiana Jones, profesor, arqueólogo y aventurero de tiempo completo, decide ir en busca del más preciado objeto bíblico: el Arca de la Alianza la cual, se cree, posee la clave de la existencia humana y unos cuantos poderes que atraen la atención (y la codicia) de los nazis. La travesía lo lleva a los lugares más remotos, plagados de peligros, mucha acción y un poquito de romance. Una musiquita característica, una roca gigante que rueda amenazadoramente, un enfrentamiento épico en un mercado de Egipto, un látigo y un sombrero Fedora son solo algunos de los elementos iconográficos que nos dejó esta aventura que rescata, ante todo, los clásicos seriales cinematográficos que se proyectaban antes del comienzo de la función principal y que cautivaron la imaginación de su realizador desde chiquito.
  • 1
    Volver al Futuro (Back to the Future, Robert Zemeckis, 1985)
    El joven Marty McFly viaja accidentalmente treinta años al pasado en una inusual máquina del tiempo. Esta “visita” pondrá en juego su propia existencia cuando, sin querer queriendo, interfiera con la futura unión de sus progenitores. Paradojas, romance y un científico chapita que deberá ayudarlo a poner todas las cosas en orden. Cuando pensamos en viajes por el tiempo una sola película se nos viene como relámpago a la cabeza. Ese es el poder de esta aventura fantástica de ciencia ficción, curiosamente con poquitísimos efectos especiales, pero cargada de humor y ese sano entretenimiento familiar tan propio de la década del ochenta, que trasciende por generaciones y pasa a formar parte de la cultura pop como un Jedi pasa a formar parte de la Fuerza cuando palma.

1. Batman (Tim Burton, 1989)

En una época donde las historias comiqueras eran cosa de nerds y nicho, además de una rareza, Tim Burton salió a la cancha con el superhéroe más gótico y logró transformar al Caballero Oscuro en un verdadero fenómeno de taquilla. Su visión, aunque alejadísima del Batman de las viñetas pero inspirada en las versiones más oscuras y recientes del personaje (o sea, Frank Miller), caló muy fuerte en la cultura popular gracias a su estética y a su carismático protagonista (Michael Keaton); una imagen que perdura desde entonces, imposible de pasar por alto cuando se cita al personaje y sus mejores encarnaciones.
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