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Los mejores 10 juegos de la saga Call of Duty

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Por: Ignacio Esains

Tags: Call of Duty
Nuestros favoritos entre la saga que divide las aguas entre los gamers.

¿Es Call of Duty un fenómeno del gaming o del marketing? Motores gráficos retrasados, avances mínimos de una versión a otra y una comunidad de gamers niños, psicópatas y mal hablados le han dado mala fama a una serie que tiene altos, bajos, y 10 juegos que realmente valen la pena.

No hay duda de que la serie Call of Duty dominó la última década de los videojuegos. Su primera entrega eliminó de un golpe a la competencia. Call of Duty 2 convirtió a Xbox 360 en la consola que todos querían tener. Modern Warfare revolucionó el género y de ahí en adelante la serie empezó a romper records de venta con inusitada fuerza... hasta que de repente, la ola paró ¿podrá Call of Duty volver a la gloria?

  • 10
    Call of Duty 2: Big Red One (Treyarch, 2005)
    Seamos claros: en 2005, una Xbox 360 era inaccesible para cualquier gamer argentino. PlayStation 3 estaba lejos en el horizonte, y por mucho que quisiéramos probar el gustito de la nueva generación, no íbamos a apostar por una máquina carísima, de la que no sabíamos si siquiera íbamos a conseguir juegos (y eso que todavía no había empezado a quemarse de la nada).

    Por eso esta versión paralela para PS2, Xbox original y GameCube está tan bien recordada por los fanáticos, ya que su calidad estaba al nivel más alto de lo que podíamos esperar de la generación que moría. Su historia se aleja un poco del tono explosivo del resto de la serie, con mucho más en común con series como Band of Brothers (¡de la que también saca muchos actores!) que con los giros, sorpresas y traiciones de títulos posteriores. Un juego ambicioso que, lamentablemente, nunca salió en PC.
  • 9
    Call of Duty: World at War (Treyarch, 2008)
    El juego que convenció a Activision (y al mundo) de que la Segunda Guerra Mundial había pasado de moda tiene la campaña más monótona de la serie (con excepción de CoD3) y una obsesión casi adolescente por la sangre y los desmembramientos, que contrasta con el tono hollywoodense de la saga. Un sólido modo multijugador lo salva... pero lo que realmente lo vende es el ya clásico modo de zombis nazis, una variante de modos de supervivencia que resultó más popular de lo que Treyarch esperaba. Y con justicia, ya que es lo mejor de un juego olvidable.
  • 8
    Call of Duty: United Offensive (Gray Matter, 2004)
    La primera expansión de Call of Duty define muchos aspectos que la serie explotaría a futuro y tiene grandes aciertos en la (corta) campaña, más peliculera aún que la anterior. La música, a mi entender, es la mejor de la serie (también obra de Michael Giacchino, que luego compondría la banda sonora de la serie “Lost”)... pero algo hace perdurar United Offensive en el recuerdo: sus enormes y caóticos mapas multijugador, que hacían las delicias de los gamers en los últimos años de popularidad de los grandes cyber, como el que yo frecuentaba con Patolan y Serpiente Oiler en Cabildo y Monroe. ¡Recuerdos! Los modos multijugador que se plantearon en United Offensive son los que aún hoy marcan al juego, en especial el eterno Domination.
  • 7
    Call of Duty: Modern Warfare 2 (Infinity Ward, 2009)
    Las peleas internas entre Activision e Infinity Ward se notan en esta superproducción, que va de puntos altísimos y grandes misiones (todas las de Washington) a otras interminables, como el desvío de Soap en una plataforma petrolera. Y la historia. Dios mío, LA HISTORIA. La historia se merece un puesto entre las peores de los fichines, con un villano que desafía la lógica y el sentido y una serie de idas y vueltas sin sentido.

    Pero en Modern Warfare 2 Activision perfeccionó el multijugador estilo CoD: sin arte, sin estrategia, pero veloz y adictivo como ninguno. Por supuesto, ArmA es más realista, Battlefield más estratégico, Destiny más elegante... pero por algo este es el más popular del mundo. Es pochoclo, es maní, es pizza con cerveza. Si empezás, no parás.
  • 6
    Call of Duty: Black Ops (Treyarch, 2010)
    Sí, la historia es completamente ridícula y el modo zombis casi no mejoró desde su presentación, pero por algo esta es la única sub-saga de Call of Duty que se ha ganado el cariño de los fanáticos después de Modern Warfare. La excelente ambientación y calidad artística de los niveles (el primero recrea Cuba de la década del sesenta con maestría, y no es el único logro) y la variedad de los nuevos modos “Wager Match” en multijugador lo hicieron el “único” juego para muchos gamers. Y, claro, Nuketown, para muchos el mejor mapa de la serie.

    Las dos secuelas tienen sus puntos altos, pero ya entran en la rampita de bajada de la serie en general… y de esta etapa tenemos otro favorito, que está un poco más adelante.
  • 5
    Call of Duty: Modern Warfare 3 (Infinity Ward, 2011)
    Se nota la mano de los creadores de Dead Space en la correcta campaña de Modern Warfare 3, en especial en las misiones que juegan con las expectativas del gamer (“Turbulencia”, en particular, es mi momento favorito de toda la serie). La mezcla de grandes momentos (Wall Street, la torre Eiffel) con misiones repetitivas (Hamburgo, las de Praga) salta como en cualquier Call of Duty, y el modo multijugador se mantiene casi idéntico a las dos entregas anteriores, mejorando solo en los mapas (Arkaden, Underground y Outpost en especial).

    Pero lo que destaca a este Call of Duty, aún dentro de su pequeña saga y con una calidad gráfica que atrasa una generación entera, es el esfuerzo que hay en cada una de sus partes. La campaña tiene 7-8 horas de nivel sostenido, sin ningún bajón de calidad pronunciado. El multijugador ofrece más modos que nunca y 16 mapas, muy variados (y eso sin inclluir el DLC). …Y ni hablar del modo cooperativo. Solo con la modalidad de Supervivencia que funciona de tutorial y juego independiente, con reglas propias y un sistema de evolución paralelo, hubiera alcanzado para estar por encima, en términos de contenido, de cualquier juego del género.
  • 4
    Call of Duty (Infinity Ward, 2003)
    El primero de la serie... a medias. Si tuviéramos que marcar el principio de la serie Call of Duty, tendríamos que empezar con Medal of Honor: Allied Assault, desarrollado por el mismo equipo y responsable de definir esta nueva tendencia de “shooters cinematográficos”. El primero fue espectacular en su momento, y aún lo sigue siendo (teniendo en cuenta el paso del tiempo) gracias a secuencias como el sitio de Stalingrado, un rescate contra reloj en un campo de concentración y una batalla en un puente que todavía traerá pesadillas a quien la jugó.
  • 3
    Call of Duty Advanced Warfare (Sledgehammer Games, 2014)
    Si vas a jugar un Call of Duty HOY, no hay nada mejor que este. Después de casi una década de juegos idénticos, Sledgehammer revoluciona la movilidad de la serie, inyectando velocidad en sólo uno de varios audaces cambios, después del bajón de ventas que representó el pésimo Ghosts (quizás el peor juego de toda la serie). El motor gráfico (¡por fin!) se reprograma de cero y Activision inyecta millones en una campaña casi perfecta, con un gran Kevin Spacey como antagonista y la historia más coherente de la serie desde, quizás, el primer juego. El juego está cargado de contenido y, cómo siempre pasa con Call of Duty, los servidores multijugador siguen repletos de gente.
  • 2
    Call of Duty 2 (Infinity Ward, 2005)
    Hablando del principio de una nueva generación es imposible saltear el glorioso Call of Duty 2, que innova todavía menos que el primero de la serie, pero representó algo que parece una parodia del presente de la serie: un salto en calidad técnica que tomaría años reproducir a la competencia. El multijugador merece una nota aparte: cercano y feroz en sus mapas de 8 jugadores de Xbox 360 y completamente caótico en PC, donde 64 monos paseaban por espacios con lugar para 20. Memorable en todo sentido, y aún hoy divertidísimo gracias a su campaña extensa de misiones breves y concretas.
  • 1
    Call of Duty 4: Modern Warfare (Infinity Ward, 2007)
    No es una sorpresa que el anuncio de la versión remasterizada de este juego haya opacado el “nuevo” Call of Duty. Por algo la gente quiere jugar con estos modelos primitivos, acción aleja, y las mismas reglas establecidas en esta campaña - es señal de que Modern Warfare marcó una época. Quizás su influencia no sea la más positiva, quizás Activision debería haber avanzado en la propuesta, pero en su momento este juego marcó un antes y un después, un hito en la historia del gaming. Volver a jugarlo años después (¡y ni siquiera en el remaster!) refuerza su impacto: ESA muerte sigue quitando el aire, igual que la incursión en Medio Oriente de los primeros minutos de Charlie Don't Surf y la brutalidad de la ejecución final.

    Modern Warfare marcó la llegada de un nuevo tipo de héroe, y de un nuevo tipo de juego. Para bien, o para mal, Call of Duty pasará a la historia como una de las series fundacionales del gaming moderno.

1. Call of Duty 2: Big Red One (Treyarch, 2005)

Seamos claros: en 2005, una Xbox 360 era inaccesible para cualquier gamer argentino. PlayStation 3 estaba lejos en el horizonte, y por mucho que quisiéramos probar el gustito de la nueva generación, no íbamos a apostar por una máquina carísima, de la que no sabíamos si siquiera íbamos a conseguir juegos (y eso que todavía no había empezado a quemarse de la nada). Por eso esta versión paralela para PS2, Xbox original y GameCube está tan bien recordada por los fanáticos, ya que su calidad estaba al nivel más alto de lo que podíamos esperar de la generación que moría. Su historia se aleja un poco del tono explosivo del resto de la serie, con mucho más en común con series como Band of Brothers (¡de la que también saca muchos actores!) que con los giros, sorpresas y traiciones de títulos posteriores. Un juego ambicioso que, lamentablemente, nunca salió en PC.
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