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Los juguetes que todos queríamos tener en los '80

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Por: Maximiliano Baldo

Tags: Juguetes
Seguro que en algún armario de tu casa todavía hay alguna de estas diez maravillas.

Cartan supo vendernos muchos juguetes geniales, pero un poco antes de su llegada, allá por la década de los '80, los jóvenes ya teníamos muchos juegos por jugar. A continuación me permito recordar diez ítems en particular que colmaban nuestras fantasías y nos hacían suspirar al pasar frente a las vidrieras de las jugueterías.

No hay un orden en particular para este listado, y desde luego todos ustedes están invitados a sugerir otros juguetes en los comentarios.

  • 10
    El Castillo de Grayskull
    Arranquemos con un plato fuerte; tan fuerte como He-Man, aquel musculoso héroe que nos llevaba a vivir emocionantes aventuras contra el temible Skeletor. Como toda buena serie de los años '80, He-Man tenía toda la colección de muñequitos para vaciar los bolsillos de nuestros parientes cercanos. Pero había un objeto en particular que nos dejaba a todos babeando frente a la pantalla cuando pasaban la propaganda. Sí, el mismísimo Castillo de Grayskull, una maqueta de plástico que se abría en dos para mostrarnos el interior del edificio, en el que se podían observar algunos accesorios, como un ascensor y escalera para acceder al piso superior, una torreta de láser, una colección de armas de plástico, y el trono del castillo. La joya de la corona para los fanáticos de la serie, que no eran pocos, dicho sea de paso.
  • 9
    Camioneta de la Brigada
    Cuando se habla de series de acción ochentosas uno de los primeros ejemplos que vienen a la cabeza es Brigada "A" (la segunda opción casi siempre es McGyver), un grupo de fuerzas especiales del ejército de los Estados Unidos que son injustamente acusados, ante lo cual se escapan para volverse mercenarios, resuelven problemas de los más necesitados y engañan una y otra vez al grandote de Mario Baracus para que se suba de una vez al maldito avión. Pero cuando no tenían que buscar nuevas formas de engatusar al forzudo a ir por el aire, el transporte por tierra era siempre en la misma camioneta icónica del grupo, que por supuesto recibió su correspondiente juguete. Se trataba de una GMC Vandura de 1983, toda negra con una línea horizontal roja que la atravesaba de lado a lado, elevándose hacia el techo desde la mitad del vehículo. Y por eso seguramente no fue ningún problema para Galgo, encargado de los juguetitos de la serie encontrar el modelo de juguete y vendérnoslo como pan caliente, tras lo cual se encendían un habano y decían cómo les gustaba que un buen plan se realizara.
  • 8
    Operación
    Los juegos de tablero siempre tuvieron un encanto especial, pero ninguno tuvo la repercusión de Operación, el juego en el que debíamos extraer diferentes órganos ficticios del cuerpo de un pobre infeliz, tratando en lo posible de no tocar con nuestras pinzas los bordes de los huecos que albergaban estas piezas. Caso contrario, la nariz del paciente se encendía y su familia nos hacía juicio por mala praxis. Pero más allá de los chistes malos, el juego requería mano firme y nervios de acero. Y muchas piezas de repuesto, porque la gente se olvidaba que le dejaban el juguete a unos mocosos irresponsables y las piecitas terminaban perdidas por toda la casa en lo que dura un vaso de chocolatada.
  • 7
    Sets de Playmobil
    Muchas veces me pregunté cómo podían unos muñecos tan rígidos y de eterna expresión facial ser tan queridos por los niños, y luego recordé que Dwarf Fortress ya me había dado la respuesta: no importa la apariencia básica de los muñecos, sino lo que se puede hacer con ellos. Y a los Playmobil los podíamos hacer manejar autitos, ser empresarios, cuidar el jardín, trabajar con maquinaria pesada, llevarlos de excursión y muchísimo más; todo gracia a la tonelada cúbica de sets y accesorios que esta serie de juguetes poseía, desde pequeñas cajitas con un muñeco y un accesorio (digamos, un Playmobil con maletín, que era un empresario en nuestra imaginación) hasta enormes cajas cargadas de contenido, como por ejemplo el navío pirata para llevar a nuestros Playmobil por los mares del sur, o bien la nave espacial que enviaba a nuestros muñecos a explorar el espacio infinito.
  • 6
    Tanque Felino de Thundercats
    Ahora mismo podría iniciar una guerra si se me ocurriese preguntar qué serie era mejor, si He-Man o los Thundercats, pero eso sería un despropósito. Primero que nada, porque los mejores eran los Silverhawks. Segundo, porque tanto He-Man como los Thundercats tenían su muy definida línea de juguetes, así que podíamos quererlos en igual medida y por separado. Pero los Thundercats tenían algo que He-Man no pudo igualar, y ese algo era el fantástico Tanque Felino, una belleza de vehículo que hasta Batman envidiaría (ya vimos que intentaste copiar el diseño con el Batimovil de "The Dark Knight", Bruce. No somos tontos). Lo mejor de todo es que su versión de juguete es extremadamente fiel a lo visto en el dibujo animado, con la única verdadera contra de ser más pequeña, permitiendo que sólo un personaje tome asiento en la cabina (en el dibujo animado entraban dos personas). Eso no impedía convertirlo en un juguete altamente deseado por todos.
  • 5
    Colección Completa de Jack
    Los más jóvenes entre ustedes, queridos lectores, no pueden comprender la importancia de los chocolates Jack en la década de los '80. Esta golosina, además de ser una delicia, venía con un muñequito de plástico, de menor o mayor calidad, que representaba parte de una colección. Estas colecciones eran limitadas y cada cierto tiempo eran reemplazadas por otras nuevas, usualmente dependiendo de lo que fuese popular en aquel momento. Existieron colecciones basadas en los memorables personajes de García Ferré, tanto de su universo en general como específicos de sus películas animadas. Hubo series dedicadas a los héroes de la Lucha Libre Argentina, los Titanes en el Ring. Ya incluso en 1983 Jack presentó dos colecciones de muñequitos basadas en personajes de comic, una de DC y otra de Marvel. Y como toda buena colección, había muñequitos difíciles. Ríanse si quieren, pero hoy en día las colecciones de muñequitos Jack se cotizan MUY bien en los centros de compra online. Tal vez todavía hay muchos nostálgicos que intentan completar su colección.
  • 4
    Estación de Servicio ACA
    Está claro que los autitos de juguete siempre fueron moneda corriente entre los jóvenes, pero había que ser muy vivo para darse cuenta que lo que no había por ningún lado era un lugar donde estos autitos pudiesen cargar nafta imaginaria. Por eso alguien tuvo la brillante idea de sacar a la venta la Estación de Servicio ACA de juguete, que incluía un surtidor de combustible, una casilla de lavado de autos, un garage con plataforma elevadiza y un lanzador de autos que funcionaba con una banda elástica oculta. Lo mejor de todo era que la escala del edificio y sus servicios estaba pensada para ajustarse al tamaño de los autitos de la época; una ingeniosa forma de volver al edificio funcional.
  • 3
    Pesca Magic
    Siempre tuve una profunda admiración por este juguete y su ingenioso funcionamiento. Se trata de un disco que oficia de lago en el que abundan peces que abren la boca a medida que el disco gira, exponiendo un pequeño imán del que debemos valernos para pescarlo con nuestros propios anzuelos imantados. El jugador que pesque más pececitos, o el que haga el menor tiempo (al jugar de a uno), ganaba. Lo que tanto admiro de este concepto es su extrema sencillez: apenas un disco que va girando lentamente, pero cuyos pececitos emergen gracias a leves elevaciones curvas en el interior del juguete. A su vez, al emerger un poco, las bocas de los peces se abren por acción de la gravedad, exponiendo el imán. Al regresar a su posición original, las bocas vuelven a cerrarse solas. No hay mecanismos complejos ni hay microchips, pero sí un excelente diseño para un juego que siempre estaba desafiándonos. (también había versiones sin los imanes, y ahí había que esperar a que los pececitos cierren la boca, mordiendo nuestros anzuelos en el acto)
  • 2
    Scalextric
    Tardé muchos años en aprender a apreciar la ciencia detrás del Scalextric ("El Escalétric", como le decíamos). Todos conocemos este juguete: una pista de carreras con ranuras para cada jugador, y autos que tomaban electricidad de esas mismas ranuras para darle poder a sus motores. A un lado de la pista, los competidores operaban sus mandos de un botón para acelerar y, en el 98% de los casos, ver a su vehículo irse al diablo en la primera curva. Pero había una ciencia para este juego, y esa ciencia era entender que, cuanto más apretábamos el botón del control, más electricidad le pasaba a nuestro carrito y, por ende, con más velocidad arremetía en la pista. Teníamos que aprender a solar un poco al llegar a las curvas, ya que era mil veces más eficiente hacer la curva despacio que perder valioso tiempo regresando el auto a la pista tras su inevitable derrape. Era una verdadera ciencia, y cuando tenés 10 años solamente entendés "apretá con todo, que el autito sale volando".

    Otra cosa genial del Scalextric era que sus pistas estaban formadas de segmentos ensamblables, por lo que--en teoría--podíamos armar el trayecto que deseáramos. Los clásicos eran las pistas en forma de "O" y de "8", pero con los segmentos apropiados podíamos hacer casi cualquier cosa, y por eso también se vendían estas piezas por separado. De todos los juguetes de este listado, el Scalextric es el único que llegó a utilizarse en competencias, y las pistas más ambiciosas ocupan habitaciones enteras. Todavía hoy en día es un excelente hobby, y quizá lo más cercano que muchos tendremos a manejar un F1 de verdad... y mandarlo derecho a la pared en la primera curva. Pero che, esa era parte de la diversión, también.
  • 1
    Jueguitos Electrónicos
    La década de los '80 nos dejó muchos juguetes hermosos, pero también comenzó una fiebre que explotó de forma exponencial: los jueguitos electrónicos. Estos eran desafíos en los que los objetos y animaciones estaban limitados a las pantallas de cristal líquido, similar a la de los relojes digitales. Con estas limitaciones en mente, diversos desarrolladores tuvieron que ingeniárselas para crear desafíos digitales comprensibles y atractivos para los jóvenes... y, en su mayor parte, lo lograron. Cada jueguito electrónico contenía un único juego, aunque algunos tenían más de un modo de jugarlo, lo que los volvía un poco más interesantes. Ninguno tenía final y el objetivo siempre era obtener el mayor puntaje, amén de que la dificultad estaba directamente ligada a la velocidad del juego, que iba en aumento hasta llegar a un punto crítico.

    Decidí cerrar el listado con este juguete porque hoy en día muchos de estos jueguitos se pueden disfrutar desde nuestra propia PC, ya que varios grupos de entusiastas han hecho remakes y restauraciones de los juegos. Aquí les dejo el link a, la web de Pica-Picdonde podrán encontrar una linda colección de remakes de algunos de estos jueguitos. ¿Productividad? ¿Qué es eso? ¡Que lo disfruten!

1. El Castillo de Grayskull

Arranquemos con un plato fuerte; tan fuerte como He-Man, aquel musculoso héroe que nos llevaba a vivir emocionantes aventuras contra el temible Skeletor. Como toda buena serie de los años '80, He-Man tenía toda la colección de muñequitos para vaciar los bolsillos de nuestros parientes cercanos. Pero había un objeto en particular que nos dejaba a todos babeando frente a la pantalla cuando pasaban la propaganda. Sí, el mismísimo Castillo de Grayskull, una maqueta de plástico que se abría en dos para mostrarnos el interior del edificio, en el que se podían observar algunos accesorios, como un ascensor y escalera para acceder al piso superior, una torreta de láser, una colección de armas de plástico, y el trono del castillo. La joya de la corona para los fanáticos de la serie, que no eran pocos, dicho sea de paso.
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