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10 grandes juguetes exclusivos de Cartan

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Por: Maximiliano Baldo

Los recordás de las propagandas de Big Channel y Magic: son los juguetes que todos queríamos.

La década de los '90 nos dejó muchos lindos recuerdos en lo que respecta a series animadas, pero también había lugar para lo físico. Dicho de otra forma, la tonelada de juguetes que los canales de televisión para niños nos lanzaban a la cara en cada pausa publicitaria. Y había una empresa en particular que nos vendió sueños como nadie: Cartan, una importadora Argentina de juguetes estadounidenses (especialmente los de la empresa Tyco). ¿Y de qué juguetes estoy hablando, exactamente? ¡Ahh, prepárense, mis queridos lectores, porque los próximos diez puestos son un viaje que promete ser un golpe a la nostalgia!

NOTA: las EXCELENTES imágenes que ilustran la nota están sacadas del blog de The Big Channel de Damián Desinano. Si te gusta lo que ves acá, entrá a su blog porque hay muchísima data sobre Cartan, Big, y toda esa cultura noventera que nos encanta.

  • 10
    Viewmaster
    Comencemos con un absoluto clásico: el Viewmaster. Este juguete tiene incontables versiones, pero todas se reducen al mismo concepto: un par de lentes en el que se coloca una rueda de diapositivas, las cuales van sucediéndose al activar una palanca al costado del juguete. Estas ruedas de diapositivas solían mostrar escenas aleatorias y hasta breves historias, panel tras panel. Debido a que las diapositivas aparecen en ambos ojos, las mismas están diseñadas para darnos un genuino efecto 3D que en algunos casos era increíble de ver. Sí, señores, estamos ante el abuelito de los actuales visores de Realidad Virtual.
  • 9
    Chattanooga Choo-Choo
    De todos los juguetes para niños que los adultos compraban para terminar usándolos ellos, los trencitos eléctricos estaban bien al principio de la lista. Y de todos esos trencitos eléctricos uno de los mejores era el viejo y querido Chatanooga Choo-Choo. La publicidad mostraba exactamente lo que era: un trencito eléctrico. Nada más. No hacía piruetas, no destruía paredes. Era un simple trencito eléctrico. Por eso a los más jóvenes les terminaba aburriendo a la segunda vuelta, y los adultos aprovechaban y seguían usándolo ellos.
  • 8
    Air Blasters
    No podía faltar en el catálogo de Cartan una completa selección de armas de juguete, y para eso estaban los Air Blasters, algo así como los émulos del más conocido Nerf Gun, pero igual de funcionales. Este arsenal colorinche mostraba una jugosa variedad a la hora de elegir con qué tipo de munición suave íbamos a disparar a nuestro objetivo/hermana/gato, y dichos diseños iban desde pequeñas pistolas de dardos de espuma hasta poderosos cañones de munición pesada (e igualmente de espuma).
  • 7
    California Roller Baby
    Pocas cosas fueron tan "90" como esta adorable muñeca; no sólo por su indumentaria multicolor y su actitud "cool", sino especialmente por el hecho de calzar patines; y no de los clásicos, sino de los roller blades, que se hicieron populares por aquella década. En teoría esta muñeca podía patinar, siempre y cuando tuviese pilas, estuviese de pie en una superficie totalmente lisa y nivelada, que no pase un viento levemente fuerte, y que no recibiese un súbito disparo de Air Blaster. En realidad lo que la muñeca hacía era mover lar piernitas, y lo que su usuario hacía era juntar las manos y rezar para que ese movimiento errático causara el impulso deseado.
  • 6
    Lickin' Lizards
    En la colección de juguetes de Cartan podemos apreciar una abundante cantidad de juegos de tablero, todos ellos con cualidades únicas que les brindaron mayor o menor relevancia en nuestras jóvenes mentes. Uno de los más recordados es Lickin' Lizards, en el que nuestro objetivo era atrapar la mayor cantidad de bichos representados por fichas. ¿Cómo lográbamos este cometido? Fácil, con la ayuda de nuestras lagartijas de plástico y sus lenguas pegajosas. Cada jugador operaba una de estas lagartijas y, al estirar sus lenguas elásticas, las disparaban hacia los objetivos, tratando de adherir tantos como sea posible. Morite de envidia, Yoshi.
  • 5
    Military Muscle Men
    Soldaditos de juguete, señoras y señores. Sí, una enorme colección de soldados en miniatura, cada uno con diseño único y colorido, levemente articulados (se podían mover los brazos y piernas) y podían sostener pequeñas armas de plástico. Cada paquete venía con un puñado de soldaditos unidos bajo una temática en particular, algunas armas y una medalla para coleccionar. Ah, y también había vehículos y accesorios que se vendían por separado (por supuesto). Más de un joven tuvo su primer frenesí de consumo coleccionista con esta serie de juguetes, preparándolos para un futuro en el que Pokémon nos pediría Atraparlos a Todos.
  • 4
    Scorcher 6x6
    "A ver, señores, los autitos a radiocontrol se venden bien, pero necesitamos destruir a la competencia. ¿Qué podemos hacer?", preguntó el gerente de la compañía. "¿Y si le encajamos seis ruedas en lugar de cuatro?", sugirió un interno de Diseño. "¡Denle un aumento a este hombre!", coronó el gerente. Así, más o menos, es como me imagino que debió ser la reunión de barinstorming que terminó en el Scorcher 6x6, que era exactamente eso: un auto a radiocontrol con seis ruedas. La publicidad nos prometía mucha velocidad y la posibilidad de hacer que nuestro cacharro gire como veleta en un huracán, y cuando uno tiene diez años de edad y ve esas cosas en pantalla todo lo demás pasa a segundo plano.
  • 3
    Domino Rally
    Todos sabemos que las fichas de Dominó son una excelente diversión al colocarlas en cuidadosas hileras para luego verlas caer en secuencia. Cuenta la leyenda que también se usan para jugar un juego con los diseños en una de sus caras, pero la otra opción es mucho más divertida. Tan divertida, de hecho, que Domino Rally concentró el concepto y lo endulzó con accesorios diversos y toneladas de dominós multicolores. Cada set incluía artefactos con piezas móviles, bolas que recorrían sinuosas pistas de plástico, rampas, puentes y trayectos rectos y curvos con fichas pre-colocadas, y hasta un cohete (de telgopor) que podíamos lanzar para poner en órbita (o para sacarnos un ojo). La joyita de la corona era un carrito que iba colocando dominós a su paso, pero a menos que la superficie por la que se movía fuese perfectamente lisa y nivelada (ver el ejemplo de la California Roller Baby) olvídense de que esas fichas permaneciesen en su lugar. Eso sí, cuando funcionaba bien, era la gloria.
  • 2
    Spy Tech
    A todos nos gustan las historias de espías con aparatos geniales, y Cartan tenía toda una serie de juguetes dedicado al tema. Spy Tech nos ofrecía una colección de tecnología para jóvenes espías en la que se incluía una alarma anti-robo, un periscopio, una cámara de fotos oculta, walkie-talkies, anteojos oscuros con espejitos para ver hacia atrás, un reloj con alfabeto decodificador y hasta un micrófono amplificador de sonido para escuchar conversaciones a distancia. Las publicidades siempre mostraban a un par de niños espiando a potenciales criminales, y ojalá ninguno haya intentado usar estos productos para ese fin en la vida real. Pero mejor recordemos lo lindo que era dejar el detector anti-robo y asustar a nuestros familiares directos colocándolo en los lugares menos esperados.
  • 1
    Crash Dummies
    Si acaso hay una frase que me quedó grabada a fuego en lo que refiere a propagandas de juguetes, esa frase es "¡No seas tonto, ponte el cinturón de seguridad!", y con esa valiosa lección de educación vial se despedían los Crash Test Dummies al final de cada una de sus publicidades. Esta línea de juguetes nos mostraban a los titulares Crash Test Dummies (no, no son los autores de "Mmm Mmm Mmm Mmm", yo también me confundí), unos simpáticos muñecos de prueba de choque cuya gracia era la de partirse en mil pedazos al impactar contra cualquier cosa. Las extremidades de estos muñequitos salían volando en cuanto recibían un golpe en el botón del pecho, aunque otras versiones simplemente les hacían estirar el cuello o cosas así. También tenían un par de vehículos que, fieles a la temática del juguete, se volvían un acordeón de plástico que, por fortuna, podíamos restaurar de un tirón. Ah, también tuvieron un grupo antagonista de personajes malvados, pero esos no tenían ni la mitad del carisma de los originales.

1. Viewmaster

Comencemos con un absoluto clásico: el Viewmaster. Este juguete tiene incontables versiones, pero todas se reducen al mismo concepto: un par de lentes en el que se coloca una rueda de diapositivas, las cuales van sucediéndose al activar una palanca al costado del juguete. Estas ruedas de diapositivas solían mostrar escenas aleatorias y hasta breves historias, panel tras panel. Debido a que las diapositivas aparecen en ambos ojos, las mismas están diseñadas para darnos un genuino efecto 3D que en algunos casos era increíble de ver. Sí, señores, estamos ante el abuelito de los actuales visores de Realidad Virtual.
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