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Ránking | El pasado es el futuro

10 juegos clásicos de PC de los '90 que necesitan un remake

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Por: Jeremias Curci

Los remakes que queremos no siempre son los que nos terminan dando.

Como decimos en el pre título, el pasado es el futuro. Basta con recordar la noticia de que Blizzard va a hacer un remake del primer Starcraft. Pero además tenemos a Quake Champions en desarrollo por parte de Bethesda, tenemos el revival glorioso de Doom, Homeworld, el argento Master of Orion ¡o incluso System Shock! Y bueno, en un terreno menos honroso, Carmageddon, como para enseñarnos qué es lo que no hay que hacer en un remake.

Dado que nunca nos podemos dar por satisfechos, necesitamos más: en concreto, diez remakes de juegos clásicos, que repasaremos a continuación.

  • 10
    Descent (Parallax Software, 1995, PC, PSX)
    Cuando pienso en Descent, me cuesta acordarme si el calor que sentía mientras lo jugaba era por los claustrofóbicos pasillos rebosantes en lava, o porque era verano, hacía 35 grados y jugaba en una pieza de 2 por 2 con la CPU abierta y un ventilador que sólo ella podía disfrutar, para seguir operando con normalidad. Como sea, Descent es un auténtico clásico, un juego de combate vehicular distinto. En primera persona, Descent nos instaba a atravesar complejas cavernas interplanetarias combatiendo robots infectados con un misterioso virus, aunque también nos dejaba darnos de tiros con hasta ocho amigos. No es difícil imaginar un remake para esta belleza, con todo el poderío gráfico de, digamos, un Unreal Engine 4, con cámaras en primera y tercera persona, y con un multiplayer que aloje al menos unas 16 personas. ¡Magia pura!
  • 9
    BioForge (Origin Systems, 1995, PC)
    Las cosas cambiaron muchísimo en estos tiempos, pero allá por 1995, la forma de saber si eras el más capo del barrio era si podías correr BioForge: una aventura apta para los más aptos… al menos desde el punto de vista técnico. ¡8 mb de RAM! CPU 486 a… ¡33mhz! En aquel entonces, ese era un rig imposible. Tenía sentido: en muchos aspectos, el juego no sólo ofrecía una aventura increíble, sino que además era pionero en temas de animación de personajes, entornos y modelado en 3D. Sería muy interesante ver qué harían hoy los creadores del juego con las cualidades técnicas de los sistemas: ver una versión definitiva de BioForge, tal y como lo pensaron en aquel entonces y que, por cuestiones lógicas, plasmaron de una forma tan limitada.
  • 8
    Command & Conquer (Westwood Studios, 1995, PC)
    Tengo muchísimo respeto por todos los juegos de estrategia en general, en particular aquellos que son en tiempo real, ya que fue mi género predilecto durante mi infancia y pre adolescencia, donde los jugué a casi todos. Pero ninguno hizo tanta mella en mí como Command & Conquer, una obra maestra de Westwood. Lo mejor de todos los mundos: un juego estratégico fachero, con una historia súper cliché, pero bizarramente atractiva, secuencias de video en FMV y una música cañera. Ah, y lo más importante: una jugabilidad de titanio. ¿Será que la adquisición por parte de EA no sentó bien? Porque la saga perdió el rumbo después del glorioso Red Alert. Como sea, juegos estratégicos como éste ya no se hacen, y sería increíble verlo rodar nuevamente con gráficos en un entorno full 3D, con terrenos y climas dinámicos y con los actores de siempre. O mínimamente, al que hacía de Kane. Un prócer el tipo.
  • 7
    Diablo II (Blizzard North, 2000, PC)
    ¿Dónde está el punto justo para Diablo? Diablo III es un juegazo indiscutido, pero en su ADN notamos que fue concebido pensando en consolas de sobremesa; demonios, ¡si hasta ciertos movimientos como el roll out y los esquives responden a filigranas que se realizan idealmente con pad! Diablo II se siente como el juego ideal para ser re-hecho, adaptado a los tiempos que corren. Tal vez más desde lo estético, porque justamente este rescate tiene que ver con traer un estilo de juego más clásico, de rol más puro, algo que los más ortodoxos fanáticos y seguidores criticaron de la última entrega de esta franquicia legendaria. Sé que nos están leyendo, amigos de Blizzard, y ya que van con Starcraft, ¿qué les cuesta sumarse este fichín a la gesta?
  • 6
    Sid Meier’s Alpha Centauri (Firaxis Games, 1999, PC)
    El género de la gran estrategia está teniendo uno de sus mejores momentos, con juegos como Stellaris o el inminente Civilization VI. Pero todos sabemos que el mejor exponente que vio la serie creada por Sid Meier es sin lugar a dudas, el ambicioso Alpha Centauri. Un juego de ciencia ficción cuya trama central está a la altura de los mejores autores literarios (se lo comparó con la obra de Asimov, Kubrick o Herbert, por ejemplo) que presentaba el motor de Civilization II con rotundas mejoras que daban lugar a nuevas mecánicas de juego, instancias de triunfo, mejor inteligencia artificial y lo mejor, la compatibilidad con mods. Sería alucinante ver todos los conceptos de juego y temática bajo el cristal de los nuevos motores que maneja Firaxis, incluyendo claro está, el de XCOM.
  • 5
    Dungeon Keeper (Bullfrog Productions, 1997, PC)
    La historia de los malos rara vez nos la cuentan y mucho menos todavía nos dejan jugarla. Distinto es el caso de Dungeon Keeper, un fichín de Bullfrog que nos ponía como el malo más malo del condado, debiendo propagar nuestra maldad desde las cavernas subterráneas a través de un reino rococó que iba sucumbiendo ante nuestro avance, tiñéndose de un hermoso color rojinegro, a tono con el caos y la destrucción. Los últimos atisbos de Dungeon Keeper que tuvimos en la actualidad vinieron de la mano de un lamentable fichín para celulares que escupía en todos y cada uno de los estamentos jugables y estéticos de los juegos originales. No hay mucho que cambiar a la fórmula, pero sí tal vez desde lo técnico. Muero al imaginarlo hecho por Creative Assembly, con la obsesión al detalle visual que pusieron en Total War: Warhammer por ejemplo. Porque gran parte del encanto de Dungeon Keeper era que podíamos recorrer la mazmorra poseyendo a uno de nuestros lacayos, en primera persona.
  • 4
    Syndicate (Bullfrog Productions, 1993, PC)
    Oh sí. Ya sé lo que dirán algunos: “¡Pero si hace unos años salió uno para PS3!” ¡Puedo oírlos! Pero no, aunque el juego de EA tenía buenas intenciones, lo cierto es que poco hacía por revitalizar el espíritu original de la franquicia, que más allá de lo cyberpunk o de las modificaciones biomecánicas, tenía un trasfondo estratégico. O… bueno, algo así pretendía. Un remake de Syndicate podría presentar un juego mucho más ordenado y estratégico al estilo X-Com pero en tiempo real, dándonos una sensación de control en el caos que en los juegos de antaño y en Syndicate Wars nunca estuvo presente.
  • 3
    Planescape: Torment (Black Isle Studios, 1999, PC)
    El RPG occidental tiene unas cuantas gemas, pero pocas tan brillantes como el fenomenal Planescape: Torment, creado por el legendario estudio conocido como Black Isle, responsables de otras obras maestras como Fallout 2, Icewind Dale o Baldur’s Gate, en conjunto con BioWare. Planescape: Torment trascendió en cuanto al reconocimiento de la crítica gracias a la complejidad de su relato, su alto nivel de detalles -poniéndolo incluso a la altura de las mejores obras literarias- y naturalmente, por su excepcional interpretación del rol. Algunos años atrás hubo un pequeño revival de Black Isle Studios un tanto confuso, pero si vamos a soñar, Planescape: Torment en manos de BioWare, con el motor del último Dragon Age sería un auténtico golazo. Y de seguro vendería mucho más que lo que vendió el fichín original.
  • 2
    Heroes of Might & Magic: A Strategic Quest (New World Computing, 1995, PC)
    El primer juego de una saga enorme también podría beneficiarse de los avances técnicos que, desde luego, no estaban disponibles allá por 1995. No es que haya sido un problema para Heroes of Might & Magic: A Strategic Quest, ya que no buscaba trascender barreras técnicas por aquel entonces, presentando un aspecto sencillo. El fuerte estaba puesto en la jugabilidad: estrategia por turnos en un entorno fantástico, donde las partidas estaban alineadas con la clase de héroe y castillo que elegíamos para nuestras misiones. La narrativa también fue otro de los puntos altos del juego, que si no llegó a brillar en su momento fue por no haber deslumbrado un poco más desde lo estético. Rediseño completo desde sus cimientos, nuevas mecánicas, explotando a full el tema de los hechizos en la batalla. Por carga medieval – fantástica que tiene, imagino a Paradox trayéndolo de nuevo a la vida. Total, soñar es gratis.
  • 1
    Age of Empires (Ensemble Studios, 1997, PC)
    El titán de los titanes en cuanto a la estrategia en tiempo real se refiere, y encima, educativo. ¿Cuántas lecciones de historia aprendimos con sus campañas? Un nuevo Age of Empires que reinvente todo lo que propuso el primer juego, tal vez, pasado por la procesadora que conocemos como Halo Wars: entornos y unidades tridimensionales, partículas, escenarios con elevaciones y hendiduras, aguas con profundidad… Tantas cosas le vendrían bien a este clásico que no supo encontrar en su reciente tratamiento “HD” con el que reeditaron Age of Empires II. ¡A ver si entre Microsoft Studios y Creative Assembly paran la oreja y hacen de este remake una realidad!

1. Descent (Parallax Software, 1995, PC, PSX)

Cuando pienso en Descent, me cuesta acordarme si el calor que sentía mientras lo jugaba era por los claustrofóbicos pasillos rebosantes en lava, o porque era verano, hacía 35 grados y jugaba en una pieza de 2 por 2 con la CPU abierta y un ventilador que sólo ella podía disfrutar, para seguir operando con normalidad. Como sea, Descent es un auténtico clásico, un juego de combate vehicular distinto. En primera persona, Descent nos instaba a atravesar complejas cavernas interplanetarias combatiendo robots infectados con un misterioso virus, aunque también nos dejaba darnos de tiros con hasta ocho amigos. No es difícil imaginar un remake para esta belleza, con todo el poderío gráfico de, digamos, un Unreal Engine 4, con cámaras en primera y tercera persona, y con un multiplayer que aloje al menos unas 16 personas. ¡Magia pura!
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