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Analisis | Detrás de la máscara

ANÁLISIS: Scream Temporada 2 (SPOILERS)

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Por: Florencia Orsetti

Un nuevo asesino ataca Lakewood y tenemos material para una segunda temporada.

OJO: Este es un análisis de la temporada completa que revela la identidad del criminal tras la máscara. Si no la viste, podés dejar de leer ahora mismo.

La primera temporada de Scream culmina con un cliffhanger y varias incógnitas que resolver. Audrey resultaba estar involucrada con Piper quien, antes de morir, fulminó a Emma amenazándola con que “tenía una gran sorpresa” preparada para ella. Con esta culminación, una segunda temporada se hizo más que necesaria. Dicha continuación llegó y, por fortuna, supo mantener la intriga y el suspenso que tanto nos ataron a la primera tanda de episodios. Pero hace aguas en otros aspectos y nos hace pensar que, tal vez, a Scream le sienta mejor un formato antológico. Hay misterios que no se pueden estirar como chicles.

Las estrellas de la segunda temporada son Emma (Willa Fitzgerald) y Audrey (Bex Taylor-Klaus). La primera no es ninguna noticia, pero Audrey, a quien muchos mirábamos con recelo desde el final de la temporada anterior resulta tener un trasfondo bastante más complejo de lo esperado. Sí, está ligada a Piper, pero no de la forma más obvia. Ese proceso que va “liberando de pecado” a Audrey y convirtiéndola en la segunda final girl –la otra es Emma– es lo más atractivo de la serie y come varios capítulos.

También se suman nuevos personajes al plantel. Los que sobrevivieron a la primera temporada ahora son conocidos como “Los Seis de Lakewood”. Todos ellos viven el trauma que les dejaron los asesinatos a su manera y Emma, especialmente herida, sobrelleva las cosas con una terapia que la alejó del pueblo por unos meses. Los nuevos personajes llegan para suplir algunos huecos y aumentar la cantidad de sospechosos cuando comienza la nueva oleada de muertes. La realidad es que ninguna de las caras nuevas es muy carismática ni tienen algo que nos hace quererlos especialmente. Justamente, son personajes que nos interesan por cómo se relacionan con los ya conocidos. Se antojan demasiado obvios a veces y no tienen un gran peso en el hilo conductor de la serie más que aportar peso de lado de los sospechosos.

También se nota que a algunos personajes se les fue acabando la nafta y medio que terminan boyando sin mucho que hacer para el final. Brooke (Carlson Young), por ejemplo, se ahoga en las penas de la típica chica popular que lo perdió todo y a medida que avanzan los capítulos va perdiendo fuerza como personaje. Vuelve a convertirse en carne de cañón al final, aunque sin heladera de por medio esta vez. Es una pena que el personaje decaiga así porque Young es de las actrices más convincentes del elenco.

Eli (Sean Grandillo), el primo de Kieran (Amadeus Serafini), es quizás el personaje novedoso más interesante de todos en cuanto a presentación. Es intrigante y siempre parece estar guardando algo bajo la manga. Pero el problema es que la serie quiere a toda costa que nos comamos la idea de que es el asesino. Lo mismo pasa con Stavo. Y se nota de lejos que no es ninguno. De hecho, uno de los problemas de esta temporada es que a tres o cuatro episodios del final es obvio quién está detrás de la máscara. Para la primera, en el propio capítulo final llegué a la conclusión que era Piper, pero hasta ese entonces tenía varios sospechosos posibles. Acá, y siguiendo con la tradición de Craven, la cosa fue más clara.

El capítulo final nos revela que el responsable de los asesinatos es Kieran, el novio de Emma. ¿Suena repetido? Sí, no tengo que aclararlo. Final calcado de la primera película, incluso en los detalles. Pero, ¡vamos!, a veces el whodunnit falla, pero las justificaciones del asesino lo valen todo, ¿no? Pues no es el caso.

Es tan simple como que Kieran era el novio de Piper. Como ambos tenían problemas con sus padres, decidieron comenzar una matanza. Nada más. El monólogo de Kieran que revela esto es sumamente explicativo, lleno de texto, incluso en detalles que deberían ser subtexto. Y de fondo tenemos a Audrey que le toma el pelo. Toda la escena es irrisoria. Es claro que la serie tiene u componente de comedia fuerte, pero acá las cosas resultan graciosas en el mal sentido. Kieran resultó ser la sorpresa definitiva de Piper, pero al final lo único sorpresivo resultó ser la pésima actuación del actor, que como loco asesino mejor que se jubile porque no se le da bien.

En la primera temporada quedó más que claro que Scream como serie es un producto con un tono distinto al de la saga de películas de Wes Craven. Pero esta segunda temporada deja un poco de lado los homenajes al cine de terror que la hacían tan atractivas para los fanáticos y se dispersa un poco la química interesante que había entre los personajes. Consigue engancharnos, de todas formas, aunque para el final es inevitable pensar que exprimieron al máximo a Los Seis de Lakewood. Para colmo, el último episodio finaliza dándonos a entender que Kieran no estaba solo en todo esto. ¿Serán Brandon James?

Es claro que después de la primera temporada le tomamos bastante cariño a Emma, Audrey y compañía. Pero las andanzas del grupo de amigos no funcionan tan bien como sucedió en la primera parte. Aun así, esta temporada resulta divertida y funciona muy bien hasta que nos topamos con el decepcionante final. Los fanáticos del slasher le van a encontrar un gusto especial y seguro querrán ver el especial de Halloween que planea MTV para octubre. Muchas incógnitas quedaron sin resolver. Esperemos que ahonden más en la figura de Brandon James, porque a Los Seis de Lakewood ya los agotaron. 

6/10