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Ránking | Olimpiada televisiva

10 series adictivas para maratonear en Netflix

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Por: Jessica Blady

¿Tenés tiempo libre? Te damos 10 opciones para no despegarte de la tele por varias semanas.

¿Ya se cansaron de ver “Stranger Things” por enésima vez? ¿Andan con ganas de revivir algún hito del pasado y maratonear una serie para tener sus horas de ocio bien ocupadas? Para eso estamos nosotros... y Netflix, obviamente.

Seguimos revolviendo el catálogo del sistema de streaming y rescatamos diez grandes shows que pueden mantenerlos ocupados a lo largo de varias semanas, siempre y cuando mantengan el visionado de forma moderada. 

  • 10
    Arrested Development (Fox, 2003 - )
    Convertida en toda una comedia de culto, la serie creada por Mitchel Hurwitz (The Ellen Show) se resiste a desaparecer del mapa y planea una nueva temporada tras el “rescate” de Netflix en el año 2013. Los Bluth son una familia poco convencional, y bastante disfuncional que, tras perder su fortuna –papá George terminó en la cárcel por desfalco- debe aprender a “sobrevivir” sin los lujos a los que están acostumbrados. Esta historia, centrada en la prole más materialista, egoísta y manipuladora que se puedan imaginar, tiene en Michael Bluth (Jason Bateman) a uno de sus miembros más honorables. El segundo hijo mayor intenta, por todos los medios, apartarse del estilo de vida excesivo que ha llevado a su familia a la ruina, y con él arrastra a su hijo adolescente, George Michael (Michael Cera), aunque no siempre estén en la misma sintonía.
  • 9
    House of Cards (Netflix, 2013- )
    El drama producido por Beau Willimon –adaptado de la miniserie homónima inglesa trasmitida por la BBC, y a su vez basada en la novela de Michael Dobbs- fue una de las primeras apuestas originales desarrolladas por un sistema de streaming (Netflix, obvio) que cambió, en parte, la forma de producción televisiva de los últimos años. El congresista yanqui Francis Underwood (Kevin Spacey) y su igualmente manipuladora esposa Claire (Robin Wright) echaran mano de todos los ardides políticos (y de otra naturaleza) para lograr sus objetivos y cobrar venganza contra aquellos que los traicionaron. Un contundente “reflejo” del poderoso mundo de la política plagado de avaricia, corrupción y un poquito de sexo. Cuatro temporadas estrenadas y la quinta confirmada para 2017.
  • 8
    The Killing (AMC, 2011–2014)
    Pueblo chico, infierno grande. La aparición sin vida de la joven Rosie Larsen desencadena una titánica investigación policial plagada de encubrimientos, corrupción, políticos en plena campaña, el dolor de una familia devastada por la tragedia y una pareja de detectives que, además, deben lidiar con sus fantasmas personales. Con sutiles diferencias, Veena Sud traslada los entuertos criminales de la dinamarquesa “Forbrydelsen” (2007-2012) a las costas de Seattle, para contar esta truculenta historia protagonizada por Mireille Enos y Joel Kinnaman, un drama detectivesco que se aleja del típico formato del “caso de la semana”, y cuya última y oscurísima temporada encontró asilo y terminó desarrollándose en las arenas de Netflix. Las comparaciones son horrendas, pero pueden aprovechar y mirara ambas versiones desde el sistema de streaming.
  • 7
    Lost (ABC, 2004-2010)
    J. J. Abrams y Damon Lindelof patean el tablero y, siguiendo un poquito la tradición de “Los Expedientes Secretos X” (The X-Files, 1993-2002), marcan un antes y un después en la TV, el fandom y la cultura pop, abriendo una época de discusiones (y teorías) internetianas que llegan hasta nuestros días. En principio, tenemos a un desorientado grupo de sobrevivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines varados en lo que parece ser una remota isla del Océano Pacífico. Al drama de estos “náufragos” pronto se le suman un monstruo de humo negro, “los otros” y un sinfín de interrogantes que los superan tanto como a nosotros, los espectadores. Conexiones interminables, misterios, saltos temporales… “Lost” sigue siendo un hito de la televisión, más allá de ese final TAN polémico.
  • 6
    The Walking Dead (AMC, 2010 - )
    A la adaptación comiquera de Robert Kirkman se la ama o se la odia. No parece haber puntos medios cuando se trata de la historia de estos sobrevivientes en medio del apocalipsis zombie. Lo cierto es que con “The Walking Dead” el género de terror y el gore, específicamente, pudieron abandonar el gueto y convertirse en productos masivos súper taquilleros. Rick (Andrew Lincoln) y su grupo rompen récords de audiencia mientras nos muestran la verdadera cara de la naturaleza humana, lo que ocurre cuando las papas queman y toda civilización se va al cuerno. En este nuevo orden mundial los muertos que caminan son una amenaza, pero a los que realmente hay que temer son los que andan vivitos y coleando.
  • 5
    Breaking Bad (AMC, 2008-2013)
    La historia de Walter White (Bryan Cranston) se convirtió en el primer gran fenómeno de Netflix, por así decirlo. El drama creado por Vince Gilligan encontró su público masivo gracias a las maratones de fin de semana, después de varios años de juntar premios y buenas críticas, pero no los puntos de rating necesarios. Todos llegamos a simpatizar, en un primer momento, con este profesor de química que, al descubrir que tiene una enfermedad terminal, decide empezar a “cocinar” metanfetamina para asegurarles un buen pasar a su familia cuando él ya no esté en este mundo. Los momentos hilarantes y el ensayo y error de un negocio complicado junto a un socio bastante inestable como lo es Jesse Pinkman (Aaron Paul), pronto les hicieron lugar a situaciones más heavies que dejaron entrever la verdadera cara de Heisenberg: un enfermito de poder que no sabe delimitar ninguno de sus actos.
  • 4
    24 (Fox, 2001-2010)
    En pleno desbarajuste mundial a causa del 11 de septiembre, Jack Bauer (Kiefer Sutherland) llegaba a la TV para mostrarnos “en tiempo real” como se encargaba de atrapar terroristas a través del CTU (Counter-Terrorist Unit) de Los Ángeles. La premisa de “24” resultó bastante original –cada capítulo representaba una hora en el vertiginoso día de este agente que debía trabajar y encontrar a los malos contrarreloj-, pero complicado de mantener a lo largo de tantas temporadas. La serie creada por Robert Cochran y Joel Surnow tuvo altos y bajos, pero siempre encontró su punto más alto de la mano de un protagonista capaz de llegar al extremo para lograr sus objetivos. Sí, para Jack el fin justifica los medios y por eso se lo banca tanto.
  • 3
    Dexter (Showtime, 2006-2013)
    Antes de Walter White ya teníamos grandes personajes televisivos “moralmente ambiguos” a los que apoyar incondicionalmente. Gracias a la adaptación libre de las novelas de Jeff Lindsay, nos pusimos del lado del “villano” y nos enamoramos de Dexter Morgan (Michael C. Hall), un forense especializado en salpicaduras de sangre del departamento de policía de Miami que, a la vista de todos, es un gran tipo, pero por las noches tiene una misión (impuesta) muy diferente: encontrar a esos criminales que no han tenido su merecido y saciar su sed de sangre haciendo justicia por mano propia. Ok, el final fue uno de los más chotos en la historia de la TV, pero las primeras cuatro temporadas bien valen la pena nuestro tiempo y el enamoramiento con este asesino en serie de sonrisa encantadora.
  • 2
    Orphan Black (Space, 2013- )
    Clones, clones everywhere, y Tatiana Maslany poniéndole el cuerpo y el alma a cada uno de ellos. Todo arranca con Sarah Manning, quien asume la identidad de uno de Elizabeth Childs (uno de sus clones), tras presenciar su suicidio en las vías del tren. Esto pone al descubierto una intrincada conspiración, un experimento a gran escala y a un asesino que hará todo lo posible por erradicar a cada una de estas “copias”. John Fawcett y Graeme Manson son los responsables de esta gran serie cargada de drama, suspenso, acción y ciencia ficción de la buena; además de regalarnos a uno de los grandes personajes femeninos televisivos (bah, TODAS ellas) de los últimos tiempos. Más allá de descubrir la verdad que se oculta tras la extraña identidad de la protagonista, la trama no deja de lado las discusiones morales y éticas que implican este tipo de avances científicos.
  • 1
    Sons of Anarchy (FX, 2008-2014)
    La creación de Kurt Sutter (The Shield) es, básicamente, un drama shakesperiano moderno. Una historia de mafiosos montados en motocicletas, donde los personajes se suelen despegar del cliché a los que nos tienen acostumbrados, las mujeres no son las típicas “damiselas en peligro” (y en muchos casos son más temibles que sus contrapartes), y las autoridades tienden a cruzar ciertas líneas para atrapar a los “malos” sin medir las consecuencias de sus actos. Bajo la fachada de SAMCRO, y el taller mecánico que lo alberga, la principal actividad de Jax (Charlie Hunnam) y sus muchachos es el contrabando de armas y su venta a otras pandillas, a cambio de mantener cierta calma en la zona. Pero sus vínculos con el IRA, y el constante tire y afloje por mantener a raya a los traficantes, provoca constantes y violentos enfrentamientos cuyas consecuencias, muchas veces, repercuten más allá del círculo cerrado y se expanden como una mancha voraz que destruye todo lo que toca.

1. Arrested Development (Fox, 2003 - )

Convertida en toda una comedia de culto, la serie creada por Mitchel Hurwitz (The Ellen Show) se resiste a desaparecer del mapa y planea una nueva temporada tras el “rescate” de Netflix en el año 2013. Los Bluth son una familia poco convencional, y bastante disfuncional que, tras perder su fortuna –papá George terminó en la cárcel por desfalco- debe aprender a “sobrevivir” sin los lujos a los que están acostumbrados. Esta historia, centrada en la prole más materialista, egoísta y manipuladora que se puedan imaginar, tiene en Michael Bluth (Jason Bateman) a uno de sus miembros más honorables. El segundo hijo mayor intenta, por todos los medios, apartarse del estilo de vida excesivo que ha llevado a su familia a la ruina, y con él arrastra a su hijo adolescente, George Michael (Michael Cera), aunque no siempre estén en la misma sintonía.
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