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Cine Chingón: 10 películas mexicanas en Netflix

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Por: Ignacio Esains

Tags: Netflix
Historias urbanas, cámara audaces y mucha, mucha violencia ¡Viva México, cabrones!

La selección de cine mexicano de Netflix es un poquito más interesante que la de otros países de Latinoamérica (como Brasil, que no tiene ni las 10 películas necesarias como para hacer un top), aunque está un poquito orientada a las películas de alto perfil comercial y de crítica en el país. Lo que sorprende gratamente es la extensión histórica de las películas elegidas: cine de los ‘40, delirantes aventuras pop sesenteras, artefactos brillantes de los ‘90 y películas que tienen sólo meses de estrenadas. No está TODO porque nunca está todo (faltan grandes directores como Reygadas y Ripstein), pero es un buen pantallazo de un cine que puede resultar fascinante.

 

  • 10
    Después de Lucía (Michel Franco, 2012)
    Una de adolescentes. O de terror. Aunque muchos dirán que no es muy distinta la escuela secundaria a una mansión embrujada. Una película muy difícil de ver, casi cruel con el espectador, que nos pone bajo la piel de una adolescente torturada sin piedad por sus compañeros. No hay respuestas fáciles ni melodrama en este durísimo drama de enorme austeridad visual.
  • 9
    Güeros (Alonso Ruizpalacios, 2014)
    Mi película mexicana favorita es “Temporada de Patos”, una comedia de bajísimo perfil en blanco y negro de Fernando Eimbcke… no está en Netflix, pero buscando pelis parecidas encontré esta joya absoluta, también chiquitita, también en blanco y negro. Una road movie en la que un grupo de perdedores sale en busca del músico Epigmenio Cruz, (“este wey pudo haber salvado al rock nacional”). Un placer de película, de bellísima fotografía y grandes actuaciones naturalistas, para ver en una tarde de domingo de esas que no parecen terminar nunca.
  • 8
    Rudo y Cursi (Carlos Cuarón, 2009)
    El equipo de “Y Tu Mamá También” (menos el director Alfonso Cuarón) se reúne para una comedia negra que intenta muchas cosas y la mayoría, por suerte, salen bien. Los hermanos del título son futbolistas, de personalidades opuestas pero los dos víctimas de la manipulación de los grandes negocios de México: el fútbol, la fama, la droga. Además de la usual química perfecta entre Gael García y Diego Luna, destaca Guillermo Franchella como ¿qué más? un chanta argentino de última.
  • 7
    Paraíso (Mariana Chenillo, 2013)
    Las historias de amor entre gordos en el cine se pueden contar con los dedos de una mano, y en general son comedias exageradas tipo “Amor Ciego” o historias donde la “gorda” pesa 62 kilos en vez de 61. La dupla de enamorados de esta bellísima comedia dramática pesa más que todo el elenco de “Escuadrón Suicida” junto, y eso ya la hace llamativa. La película es particularmente inteligente en la forma en que critica los estándares sociales que hacen mucho más aceptable que un hombre sea gordo y no una mujer. “Paraíso” es una historia simple, muy bien narrada, pero que al tocar temas universales pero tabú para el cine se hace única - no veas el tráiler, la vende como algo mucho más simple de lo que realmente es.
  • 6
    Los Caifanes (Juan Ibáñez, 1967)
    Es un placer encontrar cosas así en el catálogo de Netflix: una película importantísima para la historia del cine mexicano que sin embargo era casi inconseguible en versiones de buena calidad fuera de su país de origen. Es un viaje psicodélico por una Ciudad de México de fines de los ‘60, que importaba la cultura hippie sólo para las clases altas de forma burda, casi kitsch, y que no deja de lado los contrastes sociales y un sentido del humor que 10 años antes del Chavo se siente 100 años más moderno. Una película muy valiosa - aunque solamente como una postal de la época, ya es fascinante.
  • 5
    La Ley de Herodes (Luis Estrada, 1999)
    La década de los ‘90 no fue la mejor para el cine mexicano, que interesado en su crecimiento industrial parecía ignorar el movimiento cultural de una década que nos dio grandes escritores, bandas legendarias, y sacudones políticos que impactaron al mundo, desde Chiapas al efecto Tequila. “La Ley de Herodes” fue una especie de renacimiento, una sátira de la política de caudillos que infectaba a los más pequeños pueblos tanto como a las grandes capitales, ambientada en los años ‘40 y que a pesar del melodrama y la comedia un poquito exagerada se eleva gracias a la genialidad de Damián Alcázar y la creación inolvidable del corrupto, mezquino Juan Vargas.
  • 4
    Sin Nombre (Cary Fukunaga, 2009)
    Sí, el director es norteamericano, pero la producción, actores y técnicos son mexicanos. Quizás no sea la visión más realista de la problemática del inmigrante, pero sin duda es la más impactante visualmente. Fukunaga (director de la primera temporada de “True Detective”) tiene un don para extraer poesía del horror, y esta historia de pandillas, migrantes, y amores trágicos se aleja de los clichés del turismo de la miseria para buscar un poco de esperanza en estas vidas sin rumbo.
  • 3
    Gimme The Power (Olallo Rubio, 2012)
    Si hubo un fenómeno en el rock mexicano de los ‘90, fue Molotov… sí, Maná vendió más discos y Café Tacuba se ganó el aprecio del público internacional, pero para los que lo veíamos de afuera Molotov ERA México, una banda que procesaba el hardcore norteamericano y lo convertía en algo propio, cargado de una crítica social que pasaba del cinismo (“Voto Latino”) a la seriedad casi solemne del tema que da título a este documental. La evolución creativa y política de la banda frente a un trasfondo de crisis hace naturalmente fascinante a la historia de Molotov. Documental imperdible para cualquiera medianamente interesado en el rock de esa época.
  • 2
    Las Elegidas (David Pablos, 2015)
    Ya para este puesto te habrás dado cuenta de que de eso se trata el cine mexicano: un mix de comedias humanistas y dramas desgarradores. Esta es de comercio sexual, y podría ser un telefilm ya que su guión no cuenta nada que no sepamos del tema, pero la gran capacidad de los cineastas modernos mexicanos es la de ver a la violencia a los ojos, sin parpadear. También es otra demostración de que las grandes actuaciones naturalistas no tienen por qué ser inexpresivas. Los ojos de Sofía van a quedar grabados en tu memoria.
  • 1
    Amores Perros (Alejandro González Iñárritu, 2000)
    No podía no estar en la lista la primera película de Alejandro González Iñárritu - y para algunos, todavía la mejor. Este tríptico de historias urbanas suele ser recordado por la primera historia, una vertiginosa historia romántica y trágica que lanzó a Gael García Bernal al estrellato internacional. La tercera, una historia que mezcla Tarantino y Peckinpah, sufre un poco del peso del simbolismo… pero es la segunda, un lento descenso en la locura de una modelo lisiada, la que hoy se sostiene tan bien como el primer día. Una de esas películas que HAY que ver.

1. Después de Lucía (Michel Franco, 2012)

Una de adolescentes. O de terror. Aunque muchos dirán que no es muy distinta la escuela secundaria a una mansión embrujada. Una película muy difícil de ver, casi cruel con el espectador, que nos pone bajo la piel de una adolescente torturada sin piedad por sus compañeros. No hay respuestas fáciles ni melodrama en este durísimo drama de enorme austeridad visual.
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