Publicado el

Ránking | Gustos, son gustos

Lo mejor de Netflix: Las 15 de Jessi Blady

Volver a la home

Por: Jessica Blady

Tags: Netflix
Acá, una bocha de recomendaciones (y gustos personales) de una servidora.

Las bajas temperaturas invitan a quedarse en el calor del hogar. Sí a eso le sumamos el impresionante catálogo cinematográfico que ofrece Netflix –que crece y se renueva constantemente-, el nerd tiene aseguradas incontables horas de diversión y esparcimiento en continuado, hasta bien entrada la primavera (¿?).

El sistema “on demand” no sólo nos permiten ponernos al día con varias series en el transcurso de un fin de semana, con sólo un par de clicks también podemos acceder a clásicos de visión casi obligatoria, tanques pochocleros y películas de culto, sin necesidad de tener infinidad de cajitas plásticas que acumulan polvo en la biblioteca.

Esta caprichosa lista es una elección más cercana a mi corazoncito cinéfilo (y seriéfilo) que a una sesuda recopilación intelectualoide. Tómenlo o déjenlo, pero hay un par de gemas que deben verse, sí o sí, al menos una vez al año. 

  • 15
    El Violinista en el Tejado (Fiddler on the Roof, Norman Jewison, 1971)
    Son las tradiciones las que mantienen el equilibrio durante siglos, y son las tradiciones las que se ponen en juego en esta adaptación musical basada en una novela del escritor ruso Sholom Aleichem. Tevye es un pobre lechero de la Rusia pre-revolucionaria con varios predicamentos, entre ellos, casar lo mejor posible a sus tres hijas adultas que están empezando a apartarse de las prácticas habituales y encontrar el amor por sí mismas. El hombre y su mujer deberán adaptarse a los cambios que se avecinan, incluyendo los crecientes focos de antisemitismo que pondrán en peligro a la pequeña aldea de Anatevka. “El Violinista en el Tejado” le valió el primero de sus cinco Oscars al magnánimo John Williams y, como novedad, pueden escuchar cantar al detective Dave Starsky, también conocido como Paul Michael Glaser.
  • 14
    The Babadook (Jennifer Kent, 2014)
    La actriz australiana Jennifer Kent hace su debut tras las cámaras con esta magnifica muestra de suspenso, climas y buenas actuaciones, algo poco visto últimamente en la pantalla grande en cuanto al género de terror se refiere. Kent presentó su film independiente durante el Festival de Cine de Sundance de 2014 y desde ahí todo fue buenas críticas y elogios para una de las pocas mujeres que se le animó al género y salió victoriosa con la historia de esta madre soltera y su pequeño hijo, aterrado por la presencia de un monstruo imaginario ligado al librito que le da el nombre a la película. Pero, ¿cuán imaginaria es esta criatura?
  • 13
    La Sospecha (Prisoners, Denis Villeneuve, 2013)
    Hugh Jackman se pone oscurísimo de la mano de Keller Dover, un padre que hará lo que sea para encontrar a su pequeña hija que fue secuestrada durante la noche de Acción de Gracias. A pesar de los esfuerzos de la policía, especialmente del detective Loki (Jake Gyllenhaal), Doves tomará el asunto en sus propias manos, sin importarle perder el alma en el proceso. El thriller de Denis Villeneuve se va cerrando en sí mismo como los laberintos que tanto se representan a lo largo de la película. Jackman jamás estuvo tan violento y moralmente conflictuado, ni siquiera cuando le toca ponerse en la piel de Lobezno.
  • 12
    La Ventana Indiscreta (Rear Window, Alfred Hitchcock, 1954)
    Todo eso que te sorprende de los thrillers modernos (el suspense, la sorpresa, los giros argumentales, los puntos de vista) ya lo inventó Hitchcock décadas atrás. Mirar estos clásicos puede resultar chocante para el nerd actual acostumbrado a otros ritmos narrativos, ya que los tiempos, las actuaciones y diálogos estilizados no pueden compararse con la verborragia, los efectos digitales y los frenéticos movimientos de cámara de hoy en día. No por ello le resta majestuosidad a esta genialidad voyeurística que analiza los usos, costumbres y conductas de la sociedad, a partir de cada uno de los integrantes de este pequeño universo barrial. “Vértigo” (Vertigo, 1958) o “Psicosis” (Psycho, 1960) son obras más perfectas e impactantes, pero esta película -y su protagonista- es la alegoría ideal sobre el espectador cinematográfico, ese al que le gusta mirar a través de incontables ventanitas.
  • 11
    El Perfecto Asesino (Léon, Luc Besson, 1994)
    Un asesino a sueldo ve toda su estructurada (y anónima) vida puesta patas para arriba desde el momento en que decide ayudar a su joven vecina, la que termina contratando sus servicios “profesionales” para acabar con los corruptos oficiales de la D.E.A. responsables de masacrar a su familia y, más precisamente, a su pequeño hermano. Este thriller revanchista, que supuso el debut de una pequeñísima Natalie Portman y el reconocimiento para Jean Reno en los Estados Unidos, tiene todos esos elementos comunes del género que se mezclan con otros más disparatados, dando como resultado una historia deslumbrante y extrañamente conmovedora que no deja de lado la estética visual, ni la violencia gráfica.
  • 10
    Batman Inicia (Batman Begins, Christopher Nolan, 2005)
    Ni de cerca es la mejor película de Nolan, ni mucho menos la del Caballero Oscuro, pero con Batman Inicia el encapotado comenzó a recuperar su dignidad cinematográfica perdida, además de demostrar que se podían hacer films superheroicos con un tono más realista, oscuro y “serio” sin perder el foco de la aventura y el entretenimiento. Christian Bale se calza por primera vez la capa y la capucha del Hombre Murciélago para mostrarnos la forma en que su alter ego justiciero expía los traumas de la niñez, recorre medio mundo y entrena cuerpo y alma para retornar a Gotham con un único objetivo en mente: salvar a su ciudad de los criminales y los corruptos, e infringir miedo en el corazón de sus enemigos.
  • 9
    Vikings (The History Channel, 2013- )
    Si no te alcanza con la épica fantástica, las traiciones y la sangre derramada de “Game of Thrones”, podés echarle un ojo a este drama histórico basado libremente en la figura del legendario rey vikingo Ragnar Lodbrok –acá interpretado por Travis Fimmel-, uno de los héroes más famosos de la cultura nórdica que dejó su huella allá por el siglo IX. Este guerrero habilidoso, un curioso navegante, rebelde y ambicioso, decide desafiar las órdenes del conde Haraldson y mandar a construir un barco capaz de navegar hacia el Oeste: territorios más allá de Escandinavia, no explorados y llenos de riqueza. Este es sólo el comienzo de sus aventuras y las conquistas que lo pondrán en el trono de la región, pero también le ganarán un montón de enemigos en ambas orillas.
  • 8
    Once (John Carney, 2006)
    Esta película irlandesa, escrita y dirigida por John Carney, se ganó nuestros corazones a fuerza de una historia chiquita protagonizada por dos músicos aficionados. Él (Glen Hansard), un guitarrista y compositor que se gana la vida arreglando aspiradoras y repartiendo melodías por las calles de Dublín para dar a conocer su talento por unas pocas moneda, y ella (Markéta Irglová), una inmigrante checa que toca el piano cada vez que tiene la oportunidad y se las rebusca para ganar algo de dinero y cuidar a su mamá y su pequeña hija. Ambos cruzan sus caminos y logran grabar un demo que podría lanzar la carrera del muchacho en Londres, pero a medida que pasan los días, también se van conociendo, compartiendo sus pasados y fomentando una hermosa relación amorosa que se acompaña con sus canciones.
  • 7
    Pecados Capitales (Se7en, David Fincher, 1995)
    Un veterano detective a punto de retirarse (Morgan Freeman) y su novato reemplazo (Brad Pitt) van detrás de un asesino serial que utiliza los siete pecados capitales como guía para cometer sus atroces homicidios. El thriller psicológico da un giro de 180° y se aclimata a esta oscuridad (una vez más, tanto literal como metafórica) que le impregna su realizador. Una estética única, plagada de personajes ambiguos, violencia aludida, espacios sórdidos y laberinticos, y recovecos oscuros y claustrofóbicos que no hacen más que despistar al espectador. De esta manera, David Fincher abandona casi por completo su affair con el mundo de la música para meterse de lleno en la “oscuridad” del cine.
  • 6
    Dexter (Showtime, 2006-2013)
    Antes de Walter White ya teníamos grandes personajes televisivos “moralmente ambiguos” a los que apoyar incondicionalmente. Gracias a la adaptación libre de las novelas de Jeff Lindsay, nos pusimos del lado del “villano” y nos enamoramos de Dexter Morgan (Michael C. Hall), un forense especializado en salpicaduras de sangre del departamento de policía de Miami que, a la vista de todos, es un gran tipo, pero por las noches tiene una misión (impuesta) muy diferente: encontrar a esos criminales que no han tenido su merecido y saciar su sed de sangre haciendo justicia por mano propia. Ok, el final fue uno de los más chotos de la historia de la TV, pero las primeras cuatro temporadas bien valen la pena nuestro tiempo y el enamoramiento con este asesino en serie de sonrisa encantadora.
  • 5
    Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (Steven Spielberg, 1977)
    Tras un “accidente” en la ruta, Roy Neary siente la necesidad de abandonar su vida cotidiana y salir en busca de respuestas sobre las extrañas imágenes y sonidos que atormentan su cabeza. La respuesta: un evento de proporciones colosales que tiene a la comunidad científica tan desconcertada como fascinada. ¿Estamos realmente solos en el universo? El joven Spielberg, que soñaba con el cosmos infinito y los extraterrestres buenos, nos regala (tal vez) su mejor película. Su poesía, sus teorías espacio-temporales, sus efectos especiales y las cinco notas musicales más famosas de la galaxia, la convierten en una obra única, tan humana como fantástica. El contrapunto ideal de ese otro “monstruo” espacial estrenado unos meses antes.
  • 4
    Drive: Acción a Máxima Velocidad (Drive, Nicolas Winding Refn, 2011)
    El “conductor” interpretado por Ryan Gosling es el clásico antihéroe del cine negro: calmado, solitario, pensativo y dispuesto a hacer lo que sea necesario cuando la situación lo amerite. Al protagonista de esta estilizada maravilla dirigida por Nicolas Winding Refn, no le va a quedar otra que recurrir a la violencia extrema cuando una serie de fortuitos acontecimientos lo pongan entre la espada y la pared, entre sus negocios riesgosos y el afecto, cada vez más creciente, hacia su vecina y su pequeño hijo.
  • 3
    Better Call Saul (AMC, 2015- )
    Había que prolongar el enamoramiento (y el éxito) del público con “Breaking Bad” (2008-2013) y así surgió la idea de este spin-off/precuela protagonizado por uno de los mejores personajes que nos dejó la serie creada por Vince Gilligan. La cuestión es contarnos como Jimmy McGill (Bob Odenkirk) se convirtió en el exitoso Saul Goodman, una historia bastante patética y mucho menos simpática y glamorosa de lo que podría parecer a simple vista. Ambientada cinco años antes de los sucesos que tuvieron como protagonista a Walter White, esta genialidad de contenido y forma supera ampliamente a su antecesora, aunque muchos crean que dice mucho sin decir nada.
  • 2
    Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975)
    Las apacibles vacaciones de los habitantes de la pequeña isla de Amity se ven interrumpidas por la llegada de un visitante inesperado. El jefe de policía del lugar deberá hacer yunta con un oceanólogo y un pescador bien curtido para cazar y detener a esta terrible amenaza: un gigantesco tiburón blanco. La parte por el todo, la anticipación y el misterio. El drama y el terror condensados en una aleta y la partitura de John Williams. Las fobias toman formas escalofriantes de la mano del escualo más famoso y los jóvenes realizadores del mundo toman nota de esta atmósfera “por accidente” que moldeó este clásico de clásicos. Después de casi cuarenta años, el extraño movimiento de una ola, todavía nos pone los pelos de punta.
  • 1
    Cuenta Conmigo (Stand by Me, Rob Reiner, 1986)
    Cuatro jóvenes amigos salen de excursión durante un fin de semana largo con la esperanza de hallar el cuerpo de un chico desaparecido, pero sin darse cuenta, encuentran aventuras, sus diferencias y similitudes y, sobre todo, el sentido de la verdadera amistad, lo único que les debería importar a esta altura de sus vidas. Rob Reiner dirige la que es, tal vez, una de las mejores adaptaciones de Stephen King (“El Cuerpo”): el humilde viaje iniciático de cuatro muchachitos de una pequeña ciudad de Oregón a finales de la década del cincuenta. Grandes actuaciones juveniles (sí, se te extraña River Phoenix), una genial banda sonora y una historia sencilla que no hay que dejar de ver aunque uno ya esté bastante crecidito.

1. El Violinista en el Tejado (Fiddler on the Roof, Norman Jewison, 1971)

Son las tradiciones las que mantienen el equilibrio durante siglos, y son las tradiciones las que se ponen en juego en esta adaptación musical basada en una novela del escritor ruso Sholom Aleichem. Tevye es un pobre lechero de la Rusia pre-revolucionaria con varios predicamentos, entre ellos, casar lo mejor posible a sus tres hijas adultas que están empezando a apartarse de las prácticas habituales y encontrar el amor por sí mismas. El hombre y su mujer deberán adaptarse a los cambios que se avecinan, incluyendo los crecientes focos de antisemitismo que pondrán en peligro a la pequeña aldea de Anatevka. “El Violinista en el Tejado” le valió el primero de sus cinco Oscars al magnánimo John Williams y, como novedad, pueden escuchar cantar al detective Dave Starsky, también conocido como Paul Michael Glaser.
Anterior Siguiente < >