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Ránking | de Parado

10 Stand-ups increíbles en Netflix

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Por: Ignacio Esains

Tags: Netflix
El estilo más yanqui de comedia en vivo está bien representado en el servicio de streaming.

Hace unos años el stand-up era un fenómeno absolutamente foráneo para el espectador de TV argentino. El éxito de “Seinfeld” en la TV noventera abrió la puerta a un fenómeno que explotó durante la década pasada, gracias a un puñado de referentes locales y la masificación en YouTube de clips subtitulados cortitos de titanes del género como Louis CK, George Carlin o Richard Pryor.

En Estados Unidos, Netflix, junto con HBO y Comedy Central, ha sido una de las empresas que más ha invertido en especiales de todo tipo de cómicos, desde los más populistas como Ralphie May hasta outsiders de culto estilo Bill Burr. Estos son, para mí, los 10 más interesantes. Perfectos para cuando tenés una horita y querés pasarla bien.

  • 10
    Zach Galifianakis: Live at the Purple Onion
    Si lo conocés solamente por las películas de la épica saga “¿Qué pasó ayer?” te vas a llevar una sorpresa. Galifianakis no es un observador cotidiano a lo Seinfeld ni un gran contador de anécdotas, sino un personaje absurdista con más puntos en común con Andy Kaufman, que ha perfeccionado el chiste de una sola línea, la frase ingeniosa perfecta que en este especial funciona como un punto de partida para un autoexamen, a veces, incómodamente sincero.
  • 9
    Patton Oswalt: Talking for Clapping
    Patton Oswalt es un verdadero filósofo nerd, sea desde el escenario, su cuenta de twitter, sus ensayos para distintos medios, o sus mil apariciones en comedias televisivas, como esa inolvidable diatriba sobre un Episodio VII imaginario de Star Wars en “Parks & Recreation”. Y es que “diatriba” (o “rant” como gustan decir los foreros) es una buena palabra para describir el estilo confrontador, verborrágico de Oswalt, el cómico perfecto de la indignación por las pequeñas cosas.
  • 8
    Doug Stanhope: Beer Hall Putsch
    Hay pocos stand-up más oscuros que Stanhope. Su aparición en uno de los mejores episodios de “Louie” como un alcohólico suicida que vive en su auto no está muy lejos de su vida real (o su personaje, con Stanhope es difícil dividir las dos) como un cultor del límite en la línea de los históricos Lenny Bruce y Bill Hicks, con un toque de Hunter S. Thompson. Este especial, quizás el más enfocado de Stanhope, es una demolición del concepto de una vida “normal”, y un ataque devastador a la ideología de su propia audiencia. La lógica de borracho de Stanhope intoxica, pero difícil que te olvides de este especial (al menos, si llegás al final, nadie te culpa si lo sacás horrorizado).
  • 7
    John Mulaney: The Comeback Kid
    Para el que busca su nuevo Seinfeld, probablemente encuentre acá una perfecta versión millenial alternativa. Mulaney grabó este especial poco tiempo después del peor fracaso de su vida (por eso es el título), una sitcom que era justamente un homenaje a la de su ídolo y que no llegó a terminar su primera temporada. Pero a Mulaney nada lo inmuta, y observa con una mirada irónica, pero amable, una vida adulta de la que no parece convencido del todo que sea la suya.
  • 6
    Chelsea Peretti: One of the Greats
    Cualquiera que la haya visto como la gloriosa Gina Linetti en la serie “Brooklyn 9-9” sabe que Chelsea Peretti no es para cualquiera. Expresiva en su rostro y sus gestos, casi sobreactuando la agresividad que su look sugiere, pone la carne al asador desde el primer minuto de este especial, parodiando el mundo del stand-up, y la facilidad con la que uno puede construir un personaje en el escenario evitando conectarse con nada real. El material “meta” de Peretti es el más interesante, pero a pesar de que se estira más de la hora que suelen durar estos especiales, One of the Greats tiene suficiente variedad como para no aburrir nunca.
  • 5
    Mike Birbiglia: My Girlfriend’s Boyfriend
    Birbiglia, como sabrá el que haya visto su excelente película autobiográfica “Sleepwalk With Me”, es sonámbulo, y su stand-up parece escrito desde ese estado mental que tenemos justo cuando nos despertamos, y la lógica absurdo de los sueños invade la mañana. Birbiglia arrastra las palabras, las pausas, y las larguísimas anécdotas que narra, llevándonos de la mano por sus historias circulares, fascinantes. Su estilo evita el chiste-chiste-chiste de otros stand-up y se acerca al monólogo más tradicional, aunque si enganchás con su estilo te vas a estar riendo durante años de sus mejores momentos.
  • 4
    Bo Burnham: Make Happy
    Recién salido del horno, este tercer especial del ridículamente talentoso Bo Burnham viene de expectativas muy altas. A fines de la década pasada Bo fue una de las primeras estrellas de YouTube, lanzó un especial brillante (antes de cumplir los 20 años) llamado “words words words” y desde ahí se perdió en Hollywood, escribiendo el guión de una película que nunca se filmó y protagonizando una patética comedia en MTV que desapareció después de una temporada. En 2013 volvió con “what.” un especial que se iba un poquito demasiado para el lado teatral, pero con esta maravilla recién estrenada confirma la promesa de “words words words”.

    No hay recurso teatral, interpretativo o musical que Burnham no use en este especial. Empieza su show con el nivel de energía de un recital, para parodiar de inmediato ese mismo nivel de energía, reirse de su público y sí mismo, entrar al modo de stand-up clásico, improvisar una canción (que realmente no está improvisada) y meditar sobre la idea de lo que es actuar, y cómo su generación no hace otra cosa que actuar la vida perfecta para poder revisarla en Instagram y vivirla casi como un espectador. El especial es un conflicto constante de personaje vs. realidad, o mejor dicho, sinceridad vs. artificio. El despliegue de creatividad de Burnham hace que sea creíble su frustración cuando confiesa que ese talento no lo acerca a la felicidad.
  • 3
    Marc Maron: Thinky Pain
    Si el especial de Burnham es una máquina perfecta, rigurosamente ensayada y obsesiva, el estilo de Marc Maron es el opuesto absoluto. Maron viene del stand-up experimental de los ‘90 y del mundo de la radio. Actualmente es uno de los podcasters más populares del mundo y un verdadero cultor del arte de la conversación… ¿pero cómo se puede tener una conversación desde un escenario? Maron hace lo más cercano, exponiendo sus inseguridades en monólogos que no buscan el chiste fácil sino transmitir las ansiedades y frustraciones de un tipo que pensó que no iba a llegar vivo a los 30 y se acerca a su quinta década.
  • 2
    Eddie Murphy: Delirious
    No hay mucho stand-up histórico en los archivos de Netflix, pero por suerte rescataron esta joya, que muestra cuánto ha viajado Murphy desde su hipersexualizada, ultra agresiva imagen ochentera hasta las lamentables películas familiares que protagoniza hoy. “Delirious” es un producto de su época, con todo el machismo y homofobia que uno podría esperar, pero si se le pone en contexto no es difícil disfrutar al Murphy que conquistó el mundo, vestido con un enterizo de cuero rojo que sólo él podría usar, dibujando un universo a su alrededor a fuerza de imitaciones memorables.
  • 1
    Louis CK: Live at the Beacon Theater
    No es el mejor especial de Louie (ese sería “Hilarious”), pero aunque fuera el peor tendría que estar en el primer puesto, ya que CK es uno de esos stand-up que llegan una vez cada 20 años, un tipo que evoluciona el género y expresa los miedos y deseos de su generación, por desagradables que sean. Este especial empieza muy, muy oscuro, gira para el surrealismo, explora las consecuencias de la fama, y llega a un pico brillante con un aspecto que solo CK logra explotar sin edulcorar: sus propias experiencias como padre y su obsesión con un nene de 5 años que se convierte en su archienemigo.

1. Zach Galifianakis: Live at the Purple Onion

Si lo conocés solamente por las películas de la épica saga “¿Qué pasó ayer?” te vas a llevar una sorpresa. Galifianakis no es un observador cotidiano a lo Seinfeld ni un gran contador de anécdotas, sino un personaje absurdista con más puntos en común con Andy Kaufman, que ha perfeccionado el chiste de una sola línea, la frase ingeniosa perfecta que en este especial funciona como un punto de partida para un autoexamen, a veces, incómodamente sincero.
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