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Ránking | Más que porno gore

Ero-Guro: 10 autores del género japonés más extremo

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Por: Florencia Orsetti

Sabemos que los japoneses están mal de la cabeza, pero a veces nos olvidamos hasta qué punto...

El ero-guro japonés es un género muy particular, responsable de las náuseas de muchos y del deleite de otros tanto. Definirlo como "porno gore" es despreciarlo, ya que este movimiento artístico sabe caminar muy bien en la delgada línea que separa al mal gusto del grotesco inteligente. Sí, no es lindo de ver, pero tras las deformaciones, las situaciones sexuales íncomodas y la violencia muy propia del género se esconde una protesta social que va en contra del tabú y que extiende los límites del erotismo hasta que no dan más. 

Todos los artistas que vamos a nombrar producen arte NSFW lo que quiere decir que todo enlace que encuentren en la nota debe ser tratado con sumo cuidado y responsabilidad. No me digan que no les avisé. Ahora sí, veamos a qué punto llega el lado más perverso de la imaginación...

 

  • 10
    Yoshitoshi
    Los inicios del Ero Guro se remontan a los últimos tiempos del periodo Edo (1603-1867) con los trabajos de Tsukioka Yoshitoshi –mejor conocido como Yoshitoshi a secas–, artista de tumultuosa y pobre vida quien se mantuvo fiel a su técnica tradicional de impresión en madera, que estaba siendo reemplazada por métodos de producción en masa como la fotografía. Además de ser un artista de shunga, género pornográfico japonés por excelencia en el periodo Edo, muchas de las obras de Yoshitoshi exhiben violencia muy gráfica, inspirada en la muerte de su padre y en el estado de crimen constante que giraba en torno a su vida en la sociedad del momento. Muchas de sus obras pueden encontrarse acá: (NSFW).
  • 9
    Suehiro Maruo
    Nacido en 1956 en Nagasaki, Maruo es un mangaka cuyo arte se define como una versión moderna del arte tradicional de grabados en madera Ukiyo-e, de hecho, parte de su obra está inspirada en los trabajos de Yoshitoshi. Maruo tiene una fascinación por las deformaciones óseas, los defectos de nacimiento, los desmembramientos y las mutilaciones, entre otras cosas. Varias de sus obras fueron publicadas por editorial Glenat, lo que las hace accesibles en nuestro idioma. Particularmente recomiendo La Sonrisa del Vampiro, que mezcla un poco la sociopatía y el aislamiento que se vive en Japón con tintes escatológicos y, obviamente, gore.
  • 8
    Shintaro Kago
    Shintaro Kago es uno de los mangakas más conocidos dentro del ero guro. Su obra usa y abusa de imágenes extremadamente desagradables y violentas, pero siempre se las ingenia para darle una vuelta de tuerca satírica, lo que logra un efecto cómico al final. Tal es así que tiene una historia en la que se cagan bebés y se da a luz a soretes… entre otras cosas. La mayoría de su obra consiste en antologías de one-shots, así que es fácil acceder a su “magia” en un rato. Web oficial: (en japonés – NSFW).
  • 7
    Takato Yamamoto
    La obra de Yamamoto habla por sí sola. Polémico cartelista e ilustrador, nació en 1960, en Akita. Como muchos artistas que venimos mencionando, su obra también está inspirada en el arte Ukiyo-e del periodo Edo, pero entre sus trazos y colores se evidencia un rastro del arte europeo de finales del siglo XIX. Yamamoto es violento y gráfico, pero también muy sutil y sensual, lo que hace que gran parte de su arte sea hasta visualmente agradable –dentro de lo agradable que puede llegar a ser este género, ¿no? Si quieren echar un vistazo: (NSFW).
  • 6
    Hideshi Hino
    Hideshi Hino es un artista multimedia japonés de corte muy serio, conocido por ser el productor y director de varias de las películas de la controvertida saga Guinea Pig que también funciona como adaptación audiovisual de sus mangas. Como saga cinematográfica, Guinea Pig fue confundida con snuff múltiples veces por su violencia ultra gráfica y detallada, y pasó a la infamia en Japón cuando se encontró a la colección de seis películas entre las pertenencias de Tsutomu Miyazaki, asesino serial japonés que actúo durante los años 90, con crímenes que incluyeron la antropofagia, necrofilia y otras aberraciones. Hay mucho manga de Hino publicado en español por La Cúpula, pero lo más acertado para acercarte a su obra es mirar alguna de las películas de Guinea Pig, particularmente la segunda… si es que te animas.
  • 5
    Toshio Maeda
    Maeda es conocido a nivel internacional por el manga Urotsukidoji y su adaptación a la animación en modo de OVA a fines de los años 80. Urotsukidoji marca una bisagra en su obra, ya que antes simplemente incursionaba en el mundo del hentai con obras de corte más cómico como la La Blue Girl. Urotsukidoji significó el inicio de su tendencia tentacle rape –con la que haría popular a La Blue Girl– así como también su primera incursión en las temáticas del sadismo y la violencia sexual.
  • 4
    Henmaru Machino
    Machino es un artista hentai que gusta del futanari –mujeres con pene o clítoris super gigantes–, las deformaciones corporales, el hermafroditismo y otras aberraciones en forma de parafilia. No es un artista violento ni que guste del gore, pero sí es sumamente grotesco y se las ingenia muy bien para provocar incomodidad con sexo de por medio. Para darte una idea de lo que describo podés animarte a leer su one-shot hentai The Holes, bastante popular por la red.
  • 3
    Cali Gari
    También llamada cali≠gari, es una banda japonesa que traslada la estética del ero guro al visual kei con todos los peinados locos y las apariencias andróginas que eso implica. Acá no estamos hablando de material visual realmente impactante, pero sí podemos ver la trascendencia el ero guro hacia otras artes, lo que deja en claro la importancia cultural del movimiento en su país. La banda, que toma su nombre del film mudo de terror Das Cabinet des Dr. Caligari, se encuentra inactiva desde 2012, año en que lanzaron su último álbum.
  • 2
    Toshio Saeki
    Ilustrador profesional, el arte de Saeki posiciona a hombres y mujeres en contextos eróticos y violentos junto a seres sobrenaturales que van desde los clásicos pulpos gigantes a demonios de todo tipo y otras aberraciones. Hay algo seductor en su estilo como también mucha perversión e inquietud. Nunca mejor dicho, las imágenes valen más que mil palabras: (NSFW).
  • 1
    Junji Ito
    Los mangas de Junji Ito no son simplemente un espectáculo visual de espirales, tripofobia, tentáculos y desnudos. La realidad es que los guiones son increíbles y el terror lovecraftiano –hacia lo desconocido y los males provenientes de otras dimensiones– están más que a la orden del día. Ito juega mucho con el body horror y con el inevitable fin de la vida de personas comunes, como cualquiera de nosotros, que, de buena a primera, un día se topan con un hecho sobrenatural e inconcebiblemente asqueroso y enfrentan un trágico destino. Para empezar a leer, recomiendo Uzumaki o Tomie. O pueden leer este artículo de Paste que impacta con sólo 13 cuadritos.

1. Yoshitoshi

Los inicios del Ero Guro se remontan a los últimos tiempos del periodo Edo (1603-1867) con los trabajos de Tsukioka Yoshitoshi –mejor conocido como Yoshitoshi a secas–, artista de tumultuosa y pobre vida quien se mantuvo fiel a su técnica tradicional de impresión en madera, que estaba siendo reemplazada por métodos de producción en masa como la fotografía. Además de ser un artista de shunga, género pornográfico japonés por excelencia en el periodo Edo, muchas de las obras de Yoshitoshi exhiben violencia muy gráfica, inspirada en la muerte de su padre y en el estado de crimen constante que giraba en torno a su vida en la sociedad del momento. Muchas de sus obras pueden encontrarse acá: (NSFW).
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