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Cine de Culto: 10 clásicos en Netflix

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Por: Leo Valle

Tags: NetflixCulto
Seguimos sumergiéndonos en el catálogo de Netflix, esta vez rescatando 10 clásicos absolutos.

Porque nunca está mal volver a verlas si ya las vimos, y porque son fundamentales para los que no las conocen, aprovechamos la segunda semana de joyas en Netflix para recomendar 10 clásicos de culto que podés encontrar ya mismo en el servicio de streaming.

  • 10
    Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)
    Definido por muchos como una de las mejores películas de todos los tiempos, Taxi Driver cuenta la historia de Travis Bickle, un ex-Marine que sin dudas no tiene todos los patitos en fila. Solitario y deprimido, Travis es un taxista de Nueva York que eventualmente conoce a Iris (la brillante Jodie Foster), una prostituta adolescente manejada por Sport (Harvey Keitel). Travis intenta acercarse a Iris, en quien encuentra una figura a la que inculcar algunos de esos valores que dice tener. Es quizá el final de Taxi Driver lo que más lugar a interpretación ofrece, con su tono onírico, distante. Taxi Driver es una historia de crudeza, pero también de redención, y una película que aún hoy continúa haciendo escuela.
  • 9
    The Evil Dead (Sam Raimi, 1981)
    La película que puso a Sam Raimi en la lista de los grandes directores de culto, y la que le abrió las puertas de la industria definitivamente es esta sencilla historia de terror: cinco amigos encerrados en una cabaña en medio del bosque, mientras sobreviven el ataque demonios. The Evil Dead se hizo con dos mangos, después de que Raimi consiguiera financiación gracias a un corto (Within the Woods”) que armó a modo de protopipo, y que contó con la aprobación del ya entonces gran Stephen King. La película conjuga terror (que no sobrevivió el paso del tiempo, perdón) y humor una forma perfecta, en gran parte gracias al genial elenco (de amigos) encabezado por el inoxidable Bruce Campbell. Raimi demostró que no le hacía asco a nada con tal de generar en el espectador el efecto deseado (justamente una mezcla de asco y terror), y en ningún lugar el gore y la violencia desmedidos quedan mejor que en The Evil Dead.
  • 8
    The Thing (John Carpenter, 1982)
    Una de las grandes joyas del terror psicológico y de ciencia ficción de todos los tiempos es también la que Carpenter considera la primera parte de su trilogía de Apocalípsis, que también incluye a “Prince of Darkness” (1987) y “In the mouth of Madness” (1994). La “cosa” a la que refiere el título es una forma de vida extraterrestre que puede asimilar otros organismos e imitarlos.. no parece tan mal, hasta que se inflitra en un centro de investigación en la Antártida, donde empieza a matar uno a uno a los científicos. Un barbudo Kurt Russell encabeza el grupo de investigadores que no pueden confiar en ninguno de sus compañeros, porque no saben quién es humano, y quién ha sido absorvido por “La cosa”. Un verdadero clásico para volver a revivir una y mil veces.
  • 7
    Donnie Darko (Richard Kelly, 2001)
    Un joven Jake Gyllenhaal se pone en la piel de Donnie Darko, un adolescente con muchos mambos que, después de sobrevivir a un bizarro accidente, canaliza todos sus miedos y fobias en la visión de un enorme (y espeluznante) conejo, que lo incita a cometer crímenes. Richard Kelly consigue crear con un presupuesto y ambientación de película independiente una atmósfera de falsa calma en la que la psicosis de Donnie crece a cada instante y el espectador está a la espera de que esa burbuja estalle. Donnie Darko es casi onírica, y la películas que puso a Kelly en el radar de todo el mundo – aunque después no encontró la forma de repetir su propio éxito.
  • 6
    El Club de la Pelea (“Fight Club”, David Fincher, 1999)
    Basada en la novela de Chuck Palahniuk, “Fight Club” intenta posicionarse como una paradoja en la crítica contra el consumismo y la alienación. Una paradoja, justamente, porque todos los integrantes de este “Club de la Pelea”, cuando se convierte en el “Projecto Caos” terminan convirtiéndose en un colectivo igual de alienado. Edward Norton es una rata de oficina que, sumergido en su rutina y harto de su propia existencia, conoce a un extraño que sacude su vida por completo, Tyler Durden (Brad Pitt). Las cosas... se complican.
  • 5
    The Big Lebowski (Joel y Ethan Coen, 1998)
    Jeff Bridges se mete en la piel de uno de sus personajes más recordados: Jeff “The Dude” Lebowski, un fumón jugador de bowling que es confundido con un millonario del mismo apellido por un par de delincuentes que terminan meándole la alfombra. Y cuando “The Dude” ubica al Lebowski con plata (The Big Lebowski), buscando retribución por su alfombra, y arregla para hacer un trabajo para él – junto a su amigo Walter (John Goodman). Lo que viene a continuación es un viaje que involucra personajes delirantes, sueños coreografiados, y una muerte sorpresiva. “The Big Lebowski” es una película que camina entre el drama criminal, la stoner movie y un western moderno, y que entre todo el delirio encuentra sus bases en un gran guión y (sobre todo), en las extraordinarias interpretaciones del genial elenco que completan Steve Buscemi, Julianne Moore y John Turturro. Una película con la que los Coen se alejaron toda la seriedad y violencia explícita de la brillante Fargo del año anterior, y demostraron que saben, sobre todo, escribir buenas historias.
  • 4
    The Night of the Hunter (Charles Laughton, 1955)
    Robert Mitchum y Shelley Winters protagonizan este drama inspirado en la novela del mismo nombre de Davis Grubb que nos traslada al estado de Virginia en 1930, donde el Reverendo Harry Powell (Mitchum), un asesino serial, es arrestado por manejar un auto robado. En la cárcel conoce a Ben Harper, un ladrón de bancos que escondió el botín de su último robo, antes de ser arrestado y ejecutado acusado de homicidio. Powell, aunque no pudo conseguir que Harper le revelara dónde escondió la plata, piensa que sus hijos lo saben, y por eso decide conquistar y casarse con su viuda. The Night of the Hunter es una de las películas más inquietantes del siglo pasado, con un Robert Mitchum al palo, componiendo un villano que aún hoy continúa vigente. Y aunque en su momento no fue el éxito que se esperaba, la película ha sido reconocida a lo largo de los años como una de los grandes exponentes del género.
  • 3
    Terciopelo Azul (“Blue Velvet” David Lynch, 1986)
    El maestro del surrealismo, viniendo del fracaso que resultó Dune, se sumergió nuevamente en su esencia con una película muy personal, a veces tildada de un tanto vulgar –y hasta misógina– en su representación de la violencia. Blue Velvet comienza con Kyle MacLachlan (que volvería a trabajar con Lynch como el eterno Dale Cooper en “Twin Peaks”) encontrando una oreja en un baldío, lo que lo lleva a contactar a la policía y eventualmente involucrarse en una investigación que gira alrededor de Dorothy Vallens (Isabella Rossellini), una cantante cuyo hijo ha sido secuestrado. Como las películas más recientes del director, se apoya mucho en el simbolismo y una estructura narrativa que puede llegar a generar confusión en el espectador. Por eso, como con la mayoría de los productos de David Lynch, hay que ver Blue Velvet más de una vez.
  • 2
    Almuerzo Desnudo (“Naked Lunch” David Cronenberg, 1991)
    La película que muchos probablemente conozcan por la cita de Los Simpsons (“Hay por lo menos dos grandes mentiras en ese título”), es una joya de David Cronenberg, que aunque difícil de asimilar, hay que ver. Peter Weller (sí, el mismísimo Robocop) es William Lee, un exterminador que descubre que su esposa le está robando el insecticida para pegarse unos tremendos viajes de falopa. Will cae preso, y ahí empieza este viaje lisérgico, en el que, a raíz de su exposición a la sustancia, comienza a delirar y alucinar con que es un agente secreto, cuya misión es asesinar a Joan, su esposa. Si una película de esta lista va a definir el concepto de “culto”, sin dudas es “Naked Lunch”, un viaje muy recomendable, pero solo destinado a quienes abracen el concepto de lo raro y el humor negro. Convencionalistas, abstenerse.
  • 1
    Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994)
    ¿Qué podemos decir de “Pulp Fiction” que a esta altura no se haya dicho? La segunda película de Tarantino, terminó de establecer al director y guionista como un gigante contemporáneo, redefinió una forma de hacer cine, y a la vez gestó la relación entre Quentin y Samuel L. Jackson – que tuvo apariciones en seis de sus ocho películas. Pulp Fiction es una serie de historias conectadas en un único universo imposible de armar, pero que encaja perfectamente en el imaginario colectivo de lo que pueden ser un par de días de la vida de un grupo de criminales. Diálogos filosos en los momentos tensos y aceitadísimos en las conversaciones casuales, que no solo crean el ambiente de esta historia acrónica, sino que también definen a cada uno de los personajes que la componen.

1. Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)

Definido por muchos como una de las mejores películas de todos los tiempos, Taxi Driver cuenta la historia de Travis Bickle, un ex-Marine que sin dudas no tiene todos los patitos en fila. Solitario y deprimido, Travis es un taxista de Nueva York que eventualmente conoce a Iris (la brillante Jodie Foster), una prostituta adolescente manejada por Sport (Harvey Keitel). Travis intenta acercarse a Iris, en quien encuentra una figura a la que inculcar algunos de esos valores que dice tener. Es quizá el final de Taxi Driver lo que más lugar a interpretación ofrece, con su tono onírico, distante. Taxi Driver es una historia de crudeza, pero también de redención, y una película que aún hoy continúa haciendo escuela.
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