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Analisis | Una de Piratas

ANÁLISIS: Uncharted 4: A Thief's End (PS4)

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Por: Malditos Nerds

Tags: Uncharted 4
La gesta épica de Nathan Drake llega a su final y el Maldito Nerd original nos dice qué tal está.
Análisis de Maximiliano Peñalver

 

Uncharted 4 llegó. Es real. Parecía que este día no iba a llegar nunca, ya que el nivel de ansiedad por la llegada de la nueva (¿y última?) aventura de Nathan Drake llegó a picos extraordinarios en los días previos a su lanzamiento.

Razones no faltaban. Cada vez son menos los “tanques”, esos títulos triple A de alto presupuesto, y este 2016 no nos había traído ninguno. Ni Sony ni Microsoft tenían “ese” título que puede hacer a un público, especialmente el latino, elegir a una empresa o a la otra. Los últimos grandes títulos de Sony son refritos como The Last Of Us, Heavy Rain, God of War 3 y el mismo Nathan Drake Collection - excelentes remasterizaciones, pero que dejan ganas de algo más. Y si algo siempre trajo Uncharted fue experiencias extraordinarias, por lo que esta última entrega tenía grandes expectativas que colmar.

Uncharted 4: A Thief’s End es el juego más extenso de la serie - una aventura de entre 15 y 20 horas que nos lleva los puntos más importantes de la vida del protagonista, aun antes de que fuera “Nathan Drake”. Como en el tercer juego de la serie, reviviremos la infancia de Nathan y conoceremos a Sam, su hermano, y disparador de, quizás, la aventura más grande de su vida: la búsqueda a lo largo de varios continentes del tesoro del pirata más grande de todos los tiempos.

Pero antes de hablar de historia, o siquiera de jugabilidad, hay que hablar de la tecnología. Uncharted 4 es, sin lugar a dudas, el juego más espectacular a nivel técnico y visual que haya experimentado en mi vida. Y esto incluye tanto el universo de las consolas como el de PC. Son innumerables los momentos en que tenemos que, sencillamente, dejar de jugar para observar nuestro entorno porque lo que nos rodea es más de lo que podemos asimilar: el nivel de detalle que tienen muchos de los niveles, la cantidad y complejidad de los escenarios, y la espectacularidad con que están presentados. Es sencillamente abrumador pensar el trabajo que debe haber llevado y la tecnología desarrollada para hacer esto posible. Vamos a hablar de como se ve y se mueve Uncharted 4 por años.

La calidad y atención al detalle de Naughty Dog se extiende a las brillantes actuaciones de voz, especialmente las de Nolan North como Nathan y la de Troy Baker (el Joel de “The Last of Us”) como Sam. Elena Fisher y Victor Sullivan (quizás mi voz de atorrante favorita) regresan para completar un elenco que hace de esta aventura cinematográfica una experiencia audiovisual incomparable.

¿Y la jugabilidad? Para bien o para mal, sigue siendo exactamente la misma, aunque por suerte se ha refinado el sistema de combate y la variedad de armas. También destaca el sistema de sigilo que convierte cada nivel en una gran emboscada. El sistema de puesta a cubierto presenta algunas fallas menores, pero el nuevo sistema de desplazamiento mediante cuerdas, que permite balancearse por el escenario y caer sobre los enemigos, nos da una apertura estratégica importantísima. También está de regreso el sistema de combate cuerpo a cuerpo, en enfrentamientos directos y en modo sigilo. Hasta nuestros compañeros controlados por la inteligencia artificial colaboran en este tipo de acción y también, en forma contextual, podemos ejecutar movimientos de combate físico en equipo.

La mezcla de sigilo, combate y acrobacia nos permite encarar cada uno de los enfrentamientos de formas completamente distintas,  incluso en un mismo escenario - y los niveles de la historia son enormes. Podemos optar por cubrirnos en algún lugar resistente y tratar de eliminar a todos desde esa posición pero también podemos optar por ir a lo Rambo, saltando, trepando, surcando los aires con nuestra cuerda y derribando enemigos de forma completamente espectacular. Los riesgos son mucho más grandes, pero la satisfacción de terminar un combate de esa manera lo compensa todo.

Para los fanáticos de la acción, cabe aclarar que Uncharted 4 no posee tantas escenas de tiroteos como los anteriores. De los 24 niveles (con prólogo y epílogo incluidos) que vamos a recorrer junto al menor de los Drake, hay varios en los que jamás empuñamos un arma, pero aunque falte acción, lo que en un Uncharted nunca falta son superficies para trepar. 

Esas increibles escaladas verticales son, como siempre, tan espectaculares como imposibles, pero en un punto se transforman en el peor enemigo del flujo del juego. Luego de suficientes episodios, ya se vuelve predecible, hasta cansador imaginarse el caminito a través del que subiremos una u otra superficie. En cada pared hay hendiduras, cornisas, postes… todo tan perfectamente colocado como para que TODO sea escalable que en un punto cansa, y cansa bastante. No solo eso, sino que, cuando la naturaleza no nos da lo necesario para avanzar, siempre hay una caja, con rueditas si es necesario, que nos saca del apuro.

Es irónico que la mecánica más representativa de Uncharted siga siendo la parte más floja del juego. De todas formas, un par de nuevos elementos como la cuerda que nos permite columpiarnos, agarrarnos y hasta arrastrar objetos en ocasiones, le da variedad y sobre todo espectacularidad a estas maniobras. Se entiende la necesidad de niveles inmensos que vayan con la espectacularidad que esperamos los seguidores de la serie, pero también era lógico asumir que de los creadores de The Last of Us para esta última entrega hubiesen desarrollado un sistema de navegación tan revolucionario como lo había sido aquella relectura del sigilo y el survival horror, en donde recorriamos grandes distancias y lugares increíbles pero de, justamente, formas creíbles.

Además de las distintas sogas y su bien logrado manejo de la física, también se suman vehículos a la ecuación. En ciertos niveles, más abiertos que lo normal, manejamos un jeep, y a pesar de que las posibilidades de desplazamiento se amplían mucho Uncharted no pretende ser Grand Theft Auto. Madagascar, el nivel que se mostró antes del lanzamiento, es un buen ejemplo de esto ya que nos da una sensacion de grandiosidad, de un territorio enorme para recorrer y caminos distintos para tomar - una ilusión, claro, ya que el destino siempre es el mismo. Sin embargo, el control del vehículo se siente muy natural, en especial a la hora de las persecuciones. El jeep incluye un malacate que nos permite, por ejemplo, enganchar el vehículo de un árbol y acceder a lugares a los que por mera tracción no lograríamos llegar. Esto no es sólo una opción sino que tendremos que usarlo para resolver algún que otro puzzle… sí, los puzzles regresan en Uncharted 4. Pero para bien.

A diferencia de juegos anteriores en los que había niveles que se frenaban por completo con puzzle tras puzzle, en Uncharted 4 no abundan estos desafíos, pero los que están son excelentes. Suelen girar alrededor de enormes estructuras o gigantescos mecanismos que manipular para dar el siguiente paso en nuestra búsqueda, y si bien nuestros ocasionales acompañantes (y el mismo juego) nos ofrecen ayuda todo el tiempo, no vale la pena - son simples y con un poco de razonamiento todos se pueden resolver sin recurrir a Google.

"Uncharted 4 no posee tantas escenas de tiroteos como los anteriores."

La gran pregunta que se hará cualquiera que viene siguiendo la carrera de este estudio: ¿logra Uncharted 4: A Thief’s End superar la obra de Naughty Dog? La última aventura de Nathan Drake toma varias paginas de The Last of Us, sin duda el mejor juego de Naughty Dog al momento, pero a la que más se aferra es a la de la narrativa, aunque con resultados finales diferentes. Si bien, desde la lógica, y tomando en cuenta las convenciones del género, no hay mucho para objetar en la construcción de la narrativa, no puedo evitar que el desenlace me haya resultado una decepción. No me refiero a lo que sucede con el personaje de Drake, sino con su objetivo, o mejor dicho, nuestro objetivo, ya que lo perseguimos en el juego durante horas y horas. Sin entrar en el terreno del spoiler, me parece que sencillamente no está a la altura. La narrativa se resquebraja en estos últimos momentos, ya que hay personajes secundarios que los vemos desvanecerse sin más, y uno se pregunta para qué se molestaron en todo el trabajo previo. Sin duda es un final que será debatido durante años dentro del gran marco de espectacularidad que es todo el resto del juego.

Es importante hacer hincapié en esos dos factores negativos: una historia que no cierra y ciertas mecánicas repetitivas, porque si destacan tanto, es porque estamos, sin dudarlo, ante uno de los más grandes juegos de la historia. Cada vez que me encontraba refunfuñando por tener que escalar otra montaña más, algún comentario ingenioso de los protagonistas me cambiaba el ánimo de repente. Cada giro narrativo se olvidaba gracias a un evento sorprendente o alguna acción (en teoría) de “rutina” que cambiaba el curso de la acción tornándose en una secuencia espectacular.


Es que Uncharted 4: A Thief’s End es una experiencia global, en la que los detalles se pierden gracias a la ola de emociones en la que el juego nos envuelve. Es un título imprescindible y, sin lugar a dudas, una de las experiencias interactivas más espectaculares que he vivido. El momento llego. Uncharted 4 te permite con tan solo una pantalla, una consola, y un sillón, viajar a un tiempo y un lugar en el que nunca estuvimos antes y vivirlo en carne propia.