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Los juegos más difíciles de la historia (10 - 1)

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Por: Jeremias Curci

Llegamos al final de nuestro repaso por los juegos más difíciles. ¿Estás listo para lo que viene?

Lo mejor de lo mejor es lo que nos espera, al menos, en materia de juegos dificilísimos de terminar que suponen la obtención de credenciales invaluables con las que pavonearse con amigos y pares. El final de nuestro recorrido por los diez juegos más difíciles de la historia. Acompáñenme a través de esta tercera y última entrega para saber cuáles son.

  • 10
    The Adventures of Bayou Billy (Konami, 1988, NES)
    ¿Se imaginan un beat em up -juego de piñitas- donde todos y cada uno de los enemigos tienen la misma dureza que el héroe principal? Pues Konami sí lo hizo y le puso Bayou Billy: una especie de falso Cocodrilo Dundee quien debe atravesar niveles a las trompadas y manejando algún que otro vehículo para salvar a su amada. Decir que es difícil es quedarse corto: eliminar cada enemigo toma largos minutos y en ocasiones seremos asediados por varios de ellos. Además, los entornos también poseían trampas que no daban tiempo alguno para reaccionar. Era morir constantemente por el abuso propinado por todos los elementos de un juego que, para colmo de males, ostentaba una programación y diseño paupérrimo, incluso para la época en la que fue lanzado.
  • 9
    Mega Man 9 (Konami, 2008, Multiplataforma)
    Mega Man siempre se caracterizó por su durísima dificultad en todas sus entregas. Pero este regreso al pasado del 2008 no sólo nos hizo lagrimear por la nostalgia y sus fenomenales sonidos y sprites de 8 bits: también lo hizo por su desmedida dificultad que incluso en los niveles más tranquilos y sencillos, nos sacudía incesantemente invitándonos a revolear el pad de la consola donde lo estemos jugando. Durísimo.
  • 8
    Punch Out (Nintendo, 1987, NES)
    Si un día caminando por la calle te cruzás con Mike Tyson y te reta a un duelo de trompadas. ¿Cuántas chances tendrías de ganar? Exactamente las mismas que tendrías jugando Punch Out, quien después de abusar de nosotros durante una partida extensa sin la posibilidad de guardar la partida o usar passwords, nos somete a un enfrentamiento completamente desparejo cuasi imposible de ganar con Iron Mike. Es considerado por muchos como uno de los juegos empíricamente imposibles, entre los cuales me incluyo: este hueso es duro, durísimo de roer.
  • 7
    Discworld (Perfect 10 Prodctions, 1995, PC)
    El juego ideal para gastarle una broma pesada a alguien o para regalarle a quien dice que las aventuras gráficas son un género menor por su dificultad. La obra de Perfect 10 es una oda al incordio y a la carencia de lógica: algunos de los elementos que definían los oscuros, retorcidos e intrincados puzles que, para serles completamente sinceros, era más fácil completarlos probando combinaciones de ítems al azar que dedicándole neuronas a todo el proceso.
  • 6
    Ninja Gaiden Black (Team Ninja, 2007, Xbox)
    Sólo un grande como Tomonobu Itagaki puede responder de esta manera: ante las quejas de que la versión original de Xbox de Ninja Gaiden era muy difícil, el tipo fue, lo modificó y lo volvió a editar en una versión definitiva que era todavía más difícil que la anterior, con la salvedad de que cada vez que moríamos, el juego se burlaba invitándonos a bajar la dificultad. No era todo: apenas agarrábamos el mando éramos asediados por oleadas interminables de enemigos impiadosos, con jefes abusivos, duros e implacables en el final de cada nivel. Terminarlo es el equivalente a ir de rodillas hasta Luján con el suelo cubierto en granos de maíz, pero si lo lograbas tenías algo que mostrar a tus pares. Algo que naturalmente hice cuando lo terminé.
  • 5
    Demon´s Souls (From Software, 2009, PlayStation 3)
    Con la necesidad de llegar a un público mayor, la saga Souls perdió algo interesante en su traslado a llamarse Dark Souls. No voy a decir bajo ningún punto de vista que haya perdido enteros en desafío porque sigue siendo un juego para jugadores dedicados. Pero Demon’s Souls era algo muy especial. En tiempos donde la regeneración, los checkpoints numerosos y distintos sistemas para facilitarnos las cosas, From Software se animó a someternos a un nivel de desafío propio de otros tiempos. Pero con muchísima justicia, criterio, aprendiendo de cada caída. El resultado es un juego encantador, sombrío, que demanda mucho de nuestra parte, pero en contrapartida resulta altamente gratificante: no me equivoco en decirles que nada se compara con derrotar a un jefe en Dark Souls o Bloodborne, y mucho menos todavía si lo hacemos en Demon’s Souls.
  • 4
    Castlevania (Konami, 1986, NES)
    En lo que respecta a los juegos difíciles, Castlevania fue fundacional y creó un estilo de diseño muy particular en su momento. Pero lo que muchos quisieron copiar y pocos -por no decir ninguno- pudo es su sentido de justicia: el fichín de Konami no es difícil porque se abusa o acude a sistemas y mecánicas que minan al jugador, sino que está todo perfectamente balanceado y preparado para que toquemos cada botón de acción con un timing preciso. Jugar Castlevania puede parecer complejo al principio, pero como Neo en Matrix, es cuestión de tener paciencia, ser metódico, para luego movernos por los pasillos de su castillo viendo ceros y unos.
  • 3
    Contra (Konami, 1987, NES)
    Ser un héroe de acción nunca fue tan difícil como en Contra, el fichín de Konami que se caracterizó en sus múltiples versiones por presentar una dificultad exorbitante, elevada, capaz de poner a prueba los nervios del más habilidoso de los jugadores. Con sus tres vidas y sus pocas opciones de continuar, terminarlo era una tarea que muchos se adjudicaron, claro, utilizando el nefasto Konami Code que te daba treinta vidas. Lo más triste es que incluso con esa ventaja, Contra nos daba pelea hasta último milímetro del último nivel.
  • 2
    Battletoads (Rare, 1991, NES)
    Dos palabras: Turbo Tunnel, y seguro muchos de ustedes van a soltarse unas lágrimas por la nostalgia, pero también por lo dificultoso que resultaba salir airosos de este complejo periplo a través de -se presume- un cerebro. Ya sea el túnel descendente o el niel de las serpientes, todo el juego suponía un desafío sin igual, en particular si lo jugábamos con un amigo con el que compartíamos los “continues”. Un juegazo, clásico por donde se lo mire; pero también uno de los más duros jamás concebidos en la historia.
  • 1
    Ghost 'n Goblins (Capcom, 1985, Multiplataforma)
    No importa demasiado qué versión del juego decidamos encarar, Ghost ‘n Goblins es la maldad pura encarnada en un fichín. No sólo nos somete a una seguidilla de niveles súper exigentes hasta llegar a la batalla contra el jefe final, sino que éste último al ser derrotado nos manda derecho al inicio del juego para que repitamos todo, pero esta vez buscando unos ítems especiales que nos permiten vislumbrar el final verdadero del juego. ¿Tantas ganas de torturarnos tenían? La de Super Nintendo y la de PlayStation Portable prevalecen al día de hoy como sus mejores versiones, aunque nadie puede resistirse al encanto del clásico de los salones de arcade. Eso sí: para terminarlo pueden dejarse el equivalente a una hipoteca en fichas o crédito de tarjeta magnética.

1. The Adventures of Bayou Billy (Konami, 1988, NES)

¿Se imaginan un beat em up -juego de piñitas- donde todos y cada uno de los enemigos tienen la misma dureza que el héroe principal? Pues Konami sí lo hizo y le puso Bayou Billy: una especie de falso Cocodrilo Dundee quien debe atravesar niveles a las trompadas y manejando algún que otro vehículo para salvar a su amada. Decir que es difícil es quedarse corto: eliminar cada enemigo toma largos minutos y en ocasiones seremos asediados por varios de ellos. Además, los entornos también poseían trampas que no daban tiempo alguno para reaccionar. Era morir constantemente por el abuso propinado por todos los elementos de un juego que, para colmo de males, ostentaba una programación y diseño paupérrimo, incluso para la época en la que fue lanzado.
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