zZR6enmsczE : :
Publicado el

Analisis Compumundo | Alabando al sol, por última vez

MOMENTO COMPUMUNDO - ANÁLISIS: Dark Souls 3 (PC, PS4, XONE)

Volver a la home

Por: Malditos Nerds

Nos anticipamos al lanzamiento de uno de los juegos más esperados del año con este análisis.
Análisis de Maximiliano Peñalver

La dificultad en los videojuegos volvió a estar de moda, y si nuestra perseverancia ha aumentado en los últimos años, es mérito de Hidetaka Miyazaki, creador de Dark Souls, una serie de culto que se volvió sorpresivamente masiva. La saga Souls es la definición de lo anticomercial: juegos que se toman a sí mismos muy en serio, no se preocupan por explicar las reglas y, por sobre todas las cosas, no tienen reparo en frustrarte de formas totalmente salvajes. Pero el que crea que el éxito significó cambiar la fórmula, que lo piense dos veces: esta entrega aumenta el nivel de dificultad de la segunda parte y el desafío vuelve a estar a la altura del original.

Con sólo ver una imagen podemos identificar un juego de la serie Souls, y en este caso volvemos a recorrer catacumbas, pantanos, castillos, cementerios, catedrales… no son exactamente las mismas locaciones de antes pero tampoco van a sorprender a un seguidor de la serie. Tampoco el mapa trae sorpresas, ya que es como el de Dark Souls 2, y aunque el trabajo de diseño de niveles es brillante, seguimos extrañando el gran trabajo de mapeo del primero, en que podíamos “caminar” desde el final hasta el principio o por medio de rutas alternativas y atajos.

Esto no quiere decir que Dark Souls III deje la exploración de lado - este factor sigue siendo una de las atracciones principales de la saga. Nuestra base (o al menos lo que podríamos llamar así) es el Santuario, espacio donde encontramos mercaderes, interactuamos con La Guardiana del Fuego para subir de nivel y (al avanzar el juego) podemos hallar personajes que conocimos en nuestros viajes buscando refugio, incluyendo clásicos de Souls como Siegward de Catarina, que con leves alteraciones de su nombre ha aparecido en otro juego de la serie.

Como es tradición nuestro personaje se levanta de la tumba al iniciar el juego, pero ya no somos “Huecos” sino “Unkindled” (o “No Encendido”). Si antes al morir perdíamos la humanidad ahora lo que perdemos es la “llama” – si es que la tenemos, claro está. Esta llama no sólo nos aumenta la cantidad de vida sino que nos permite invocar a otros jugadores a nuestro juego, y en caso de perderla podemos recuperarla utilizando ciertos objetos o al eliminar a cualquiera de los jefes.

El alma de Dark Souls está en el combate preciso y complejo, que sigue siendo su mejor elemento y el que lo diferencia de todos los demás juegos. Los épicos jefes de la saga cambian en Dark Souls III - literalmente, ya que la gran novedad está en que sufren mutaciones en medio del combate. En general al quitarles la mitad de su vida cambian el patrón de los ataques, agregan movimientos adicionales, cambian en contextura y hay algunos que incluso pueden tener un nivel de dificultad mas alto según como los ataquemos. Aunque la dupla de Smough y Ornstein sigue siendo insuperable como jefe de la saga, Dark Souls III tiene más de una docena entre los que destaca Lord Lothric, un combate que dejará sin aliento hasta a los veteranos.

La jugabilidad se altera con detalles pequeños pero relevantes para los entusiastas de la serie. Es más veloz que los demás Souls, sí, pero no tanto como lo era BloodBorne, y si jugando ese exclusivo de PS4 te olvidaste de cómo usar el escudo, repasalo porque es más importante que nunca. Vuelve la barra de concentración (básicamente, el maná), a cuya cantidad está supeditado el uso de los hechizos, como en Demon's Souls pero no en Bloodborne ni en los primeros Dark Souls. El maná también afecta al combate - todas las armas (incluyendo los escudos) poseen una nueva habilidad denominada "Weapon Arts", ataque especial y único que marca las diferencia entre ellas y nos permiten combinar técnicas de ataque y defensa muy variadas y que aumentan su efectividad si tenemos puntos en la barra de concentración. El concepto de “weapon arts” es interesante porque va a darle una segunda oportunidad a armas que podrían pasar desapercibidas. El multijugador, en cambio, es similar a los anteriores, sumando algunas innovaciones de Bloodborne y modificando algunos de los aspectos más frustrantes de los Juramentos de Dark Souls II. Con estas nuevas reglas ahora se pueden dar situaciones en que en un partido en donde tres jugadores (el anfitrión y dos convocados para que lo ayuden) pueden ser invadidos hasta por otros tres jugadores simultáneamente. El componente online de Dark Souls III sigue siendo tan impredecible como espectacular y es una parte importante de la experiencia general.

Los que temían que este final de la trilogía fuese más corto pueden respirar tranquilos, ya que aún los más experimentados se tomarán entre 20 y 25 horas para terminarlo por primera vez. El que a duras penas llegó al final de los dos anteriores pasará unas cuarenta sufriendo Dark Souls III, y el suicida que empiece por esta entrega morirá mil veces antes de entender por dónde empezar. Aunque es verdad que le sucedería lo mismo con cualquier juego de la saga. El tercer Dark Souls es tan difícil como el primero, pero tan justo con el jugador como los demás.

Al ser el primer Dark Souls diseñado con esta generación de consolas en mente, se ve una notoria evolución en lo visual. La versión de PC se destaca sobre las demás pero la de Playstation 4 es excelente, y en nuestra experiencia sólo se ralentizó en uno de los jefes, que son por supuesto los más espectaculares de toda la saga, tanto por la dimensión como por lo variado de sus ataques. En Xbox One la cantidad de cuadros por segundo fluctúa más que en las otras versiones, pero sin afectar la jugabilidad. Durante la mayor parte del juego no hay banda sonora, pero al llegar a cada jefe y visitar el Santuario vuelven las extraordinarias composiciones de Motoi Sakuraba y Yuta Kitamura.


Dark Souls III solo puede decepcionar a los que esperaban mayor innovación en este ultimo capitulo, y en caso de que Miyazaki se arrepienta y busque regresar con un cuarto Souls, debería hacerlo con una gran renovación -no tanto por sus sistemas de juego, que siguen funcionando- sino con una nueva ambientación que cambie un poco las cosas. From Software no falla en la recta final: Dark Souls III es el broche de oro a una gran trilogía.